Todos los caminos del PJ conducen a Salta

(Columna de Abelardo del Prado)

El apoyo de sus pares y su buena relación con los peronistas disidentes son su principal capital político.

«Cuando tenga un candidato a presidente, que todavía no lo tengo, me va a empezar a parecer un gran dirigente; en septiembre me va a parecer que es lo más cercano a los postulados del peronismo y en octubre, cuando gane las elecciones, me va a parecer la reencarnación de Perón» sostuvo en una clase magistral de pragmatismo en mayo pasado Juan Manuel Urtubey. Pero su lectura falló, esa reencarnación no llegó dado que el peronismo perdió por tercera vez en elecciones ejecutivas nacionales libres.

Al igual que en las derrotas previas (1983 y 1999) se prevén consecuencias para el Partido Justicialista  y un reordenamiento de fuerzas internas que muchos dirigentes no esperaban, lo que constituye una gran oportunidad para que el Gobernador de Salta se ponga al frente.

La reorganización del PJ ocupa  un lugar solapado en el análisis político por estos días, pero en los meses venideros, con el Congreso en marcha oiremos más seguido sobre este tema. Por ahora para Macri todo es novedad, cambios, conferencias de prensa, decretos, nombramientos y alegría. La típica luna de miel de un gobierno que recién asume. Pero en el transcurrir del 2016 las expectativas comenzarán a dar lugar  al problema de la gobernabilidad, y es allí donde la reorganización del peronismo entrará en escena.

A partir del 10 de diciembre PJ perdió el Ejecutivo Nacional pero su peso institucional sigue siendo central. Los gobernadores serán en su mayoría peronistas, 17 de 23, y controlan el Congreso con mayoría en el Senado y la primera minoría en Diputados, algo que no ocurrió ni en 1983 ni 1999.  ¿Quién conducirá a este justicialismo opositor?

Las elites peronistas

En los últimos 30 años, el peronismo ha pasado por realineamientos políticos importantes a nivel de élite: guardia sindical, renovación, menemismo y kirchnerismo ¿Cómo pudieron sucederse líderes tan disímiles?

Una respuesta es la de Ernesto Calvo y María Victoria Murillo en When Parties meet voters. Ellos sostienen que peronismo tiene ventajas electorales en tres dimensiones distintas de su organización política, que otorgan ventajas comparativas a sus elites: 1) una vasta red política; 2) la percepción de mayor capacidad para la implementación de políticas públicas y 3) acceso preferencial a recursos fiscales. Esta estructura de intervención política que combina recursos militantes, capital social burocrático y recursos fiscales, acarrea ventajas electorales tanto intra como interpartidarias, lo que garantiza la supremacía política de una facción durante distintos períodos.

A ello además debe sumarse una sobrerreacción del discurso que gira desde una posición discursiva previa hacia una más orientada a las nuevas preferencias de los votantes, quienes son utilizados como contrapeso para resolver la interna partidaria.

Las facciones en pugna

La lucha por hacerse con el control del PJ comenzó el 22 de noviembre de 2015. En primer lugar tenemos el ala kirchnerista del partido con Cristina Fernández, Máximo Kirchner y «la resistencia». En términos de red política y políticas públicas, el kirchnerismo tiene el apoyo de tres gobernadoras (Alicia Kirchner, Lucía Corpacci y Claudia Ledesma Abdala de Zamora), una veintena de diputados y un número reducido de senadores. Si bien CFK se fue con un apoyo popular nada despreciable, encuentra su límite en el giro que ha dado el electorado hacia dirigentes más moderados. Además, es sabido que el PJ nunca agradece a quien los dirige a la derrota.

Por otra parte se encuentran quienes están fuera del PJ oficial, Sergio Massa y José Manuel de la Sota. Hoy fuera del partido, son señalados como «peronistas de línea amarilla», dada la cooperación que han demostrado, en especial desde ambas cámaras de la Legislatura bonaerense, donde oficialistas y renovadores han mancomunado esfuerzos contra el FpV. Massa busca ser el Cafiero de Macri y para ello quiere erigirse como el reconstructor del PJ bonaerense, la joya de la familia peronista argentina. El tablero político indica que en la próxima elección la provincia de Buenos Aires volverá a definir gran parte del rumbo justicialista, en 2017 se pondrán en juego las bancas del distrito en el Senado, una lucha simbólica importante, como la que dio Néstor Kirchner en 2005 frente a Eduardo Duhalde. El gran límite del tigrense, no así del cordobés, es cómo vuelve a entrar estando fuera. Desde el Frente Renovador confían en que ganar las elecciones de 2017 seducirá a muchos y logrará saldar ese problema.

En este contexto el gobernador de Salta Urtubey, ha comenzado a moverse en pos de una renovación. Como lo demuestra la frase inicial, ya en la campaña y anunciado como canciller de Daniel Scioli había mostrado sus diferencias con el FpV, incluso en temas sensibles como con los holdouts. El salteño sabe que el apoyo de sus pares es su principal capital político, con tal fin también quiere emular a Antonio Cafiero reeditando la «liga de gobernadores». En principio, en este camino Urtubey parece no tener rival, sólo él, Corpacci y Gildo Insfrán están dentro del PJ nacional y no estrenan el cargo. Pero la catamarqueña está muy vinculada al kirchnerismo y el formoseño es de los dirigentes con peor imagen del país.

A ello puede sumarse que Urtubey tiene muy buena relación con los peronistas disidentes. El balotaje dejó en claro que el PJ para ser competitivo nuevamente no puede dejar de lado a ningún distrito, por ello confían en el retorno al partido de Mario Das Neves (Chubut) y Carlos Verna (La Pampa), y esperan convencer Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Juan Schiaretti (Córdoba).

Más PJ, menos FpV

La organización vence el tiempo, razón por la cual los gobernadores justicialistas buscan mantenerse unidos y consolidarse, juntos cotizan más que separados ante Balcarce 50. La operación en principio es sencilla, las provincias necesitan recursos, el Presidente precisa votos en el Congreso.

Después de una década de alineamiento automático a la Casa Rosada, los gobernadores creen que ahora tienen mayor margen para negociar a través de sus legisladores. Descontando los legisladores de paladar negro y los transversales, se considera el PJ puede contar con más de 30 de los 43 senadores del FpV, y unos 70 sobre 100 de los diputados. La fractura del FpV en el Congreso de la Nación es un hecho, se vio su desencuentro en la Asamblea Legislativa del 10 de diciembre, entre quiénes asistieron a la asunción de Macri y quiénes no.

El PJ busca diferenciarse y redefinirse a partir de Macri. Intentará ubicarse a la izquierda del Presidente y denominará como recesivas e impopulares a sus medidas económicas. Pero al mismo tiempo, intentará aprender del PRO. El justicialismo se debe una renovación de autoridades pero también un cambio de estilo, y para ello sirve verse en el espejo del macrismo. Muchos dirigentes ya hablan de un ir hacia partido moderno, sacando el foco del pasado y la resistencia épica. El horizonte es una  fuerza política que busque representar también a sectores urbanos del centro del país que han dado la espalda al justicialismo.

Un partido moderno, del siglo XXI, abierto y participativo es una imagen con la que Urtubey puede asociarse, por sus jóvenes y experimentados 46 años, y por ser uno de los principales impulsores del voto directo para las elecciones partidarias del presente año. Allí reside el primer para la nominación peronista de 2019. Formalmente, Eduardo Fellner continúa siendo el presidente PJ hasta mayo, cuando vencen los mandatos del Consejo Nacional del partido.  El voto directo de los afiliados sería inédito nunca designó de esta forma a la cúpula nacional. Actualmente el PJ tiene 3.531.000 de afiliados, de los cuales pocos más de 1.300.000 corresponde a la provincia de Buenos Aires.

Por qué los caminos llevan a Salta

El tercer día del gobierno de Macri nos dejó muchas postales en la reunión de Olivos del Presidente junto a todos los gobernadores del país. Entre todas ellas una gran imagen fue la de la conferencia de prensa al cierre del encuentro, en ella se buscó representar a todas las fuerzas políticas presentes. Compartieron esa mesa el Presidente, María Eugenia Vidal en representación del PRO, Alfredo Cornejo por la UCR, Miguel Lifschitz por el socialismo y Urtubey por el FpV.

El salteño fue el primer portavoz de su partido en esta nueva era. No trascendió cómo fue elegido para ocupar ese rol, pero así lo hayan elegido sus pares o el macrismo el dato es muy relevante. Una de las explicaciones esbozadas es el hecho de que comparten un punto importante en sus agendas: la reforma electoral nacional. El PRO siempre ha tenido en Urtubey un socio ideal en tal empresa, ya que cuando introdujeron el voto electrónico en CABA se referían al caso de Salta como un modelo a imitar. En el presente escenario tanto al PRO como al salteño les conviene la eliminación de la lista partidaria para restar peso de los aparatos provinciales, al PRO en las provincias y a Urtubey en PBA. Una reforma electoral le permitiría precisamente eso.

En suma, en este contexto y dada la dinámica interna del PJ:

1. Es Urtubey quien pugna por la red política de mayor alcance dentro del partido, La liga de los gobernadores;

2. A diferencia del kirchnerismo remanente y del diputado Massa, el salteño está a cargo de una gobernación, lo que le da la posibilidad de demostrar políticas públicas propias que lo distingan y acceso a más recursos que sus competidores internos;

3. El gobernador del norte fue uno de los primeros en desmarcarse del FpV y, lo que no es poco, es uno de los pocos en condiciones de hacerlo de cara al futuro;

4. Si lo que el PJ es un cambio de estilo, es Urtubey quien puede dárselo, el carismático gobernador parece sentirse bien tanto en la liturgia peronista como en la forma de hacer política à  la Durán Barba;

5. La agenda común con el PRO también lo beneficiarían en su disputa interna.

Es por estos motivos que todos los caminos del peronismo parecen conducir a Salta, después de todo, el justicialismo no querrá defraudar la lectura histórica hecha por el flamante ministro de Hacienda y Finanzas.

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Una Respuesta a Todos los caminos del PJ conducen a Salta

  1. Augusto dijo:

    ¡¡Qué opereta!!

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