“Macri usará la política exterior para enviar señales domésticas”

Entrevista a Federico Merke (Profesor de la Universidad de San Andrés)

¿Qué rol ocupó la política exterior en la campaña y por qué?

La política exterior no ocupó un lugar central y eso no me sorprendió porque suele ser lo que sucede en el país. La política exterior importa poco durante la campaña electoral salvo que estemos un contexto de crisis internacional. Sin embargo, me gustaría señalar dos puntos. Primero, en el debate, aparecieron dos temas de política exterior: la derogación del Memo – rándum de Entendimiento con Irán y la promesa de Mauricio Macride invocar la cláusula democrática del Mercosur, tema que volvió a mencionar en la conferencia de prensa del lunes 23. El segundo punto, que no es estrictamente de política exterior, es el discurso de Daniel Scioli, que estuvo informado por una mirada de lo internacional. Cuando trataba de encuadrar a Macri, lo ponía junto al FMI y el juez Thomas Griesa. Hay un triángulo, decía, conformado por Macri, el FMI y Griesa, y lo oponía su triángulo conformado por la industria, los trabajadores y el Estado. Hizo mucho énfasis también en la soberanía energética y política. Me sonaba como un discurso peronista y nacionalista clásico, y sus ejes de justicia social, soberanía política e independencia económica. Estos últimos principios están informados por lo internacional, es decir, con relación al mundo. Detrás del discurso de Scioli había una forma de entender lo internacional en la cual Argentina se para desde un lugar nacionalista moderado y coloca a Macri en el lado internacionalista, que en algún punto es correcta. Pero para el sciolismo el internacionalismo es el FMI y Griesa, y no necesariamente tiene que ser ni va a ser eso.

¿Qué sabemos, a partir de estas pistas, sobre las rupturas en la política exterior que buscará ensayar Macri?

Macri dijo que uno de los ministerios más importantes, además de Justicia y Educación, iba a ser la Cancillería. Para él, la política exterior va a ser un instrumento de señalización de cambios domésticos. Pienso, principalmente, en volver a generar la imagen de una Argentina involucrada con el mundo, seria, previsible y con un diálogo con todos los actores. No creo que vaya a relacionarse, como dijo, con todos los hermanos latinoamericanos. En la práctica, habrá menos relación con Venezuela, Bolivia y Ecuador, y más relación con Chile, Perú, Colombia y México.

Más allá de esta postura conciliadora que pregona Macri, la invocación de la cláusula democrática podría generar alguna rispidez con los socios del Mercosur. ¿Cómo ve que se desarrollará esa historia?

Por el contrario, creo que Macri tiene la oportunidad de abrir un frente conjunto con Brasil y Chile. Estuve siguiendo el tema y Brasil se siente despechado con Venezuela porque para las elecciones legislativas del 6 de diciembre había una comisión electoral de la Unasurque no estaba encargada de monitorear sino de acompañar, un eufemismo que significa básicamente que pueden mirar pero no decir nada. Brasil propuso a Nelson Jobim para encabezarla, ministro de Lula y luego de Dilma. Pero Nicolás Maduro lo vetó y el Consejo Nacional Electoral de Brasil se retiró del proceso de acompañamiento de los comicios. No está bien la relación entre Brasil y Venezuela. Claramente, la oposición en Brasil acompañaría a Macri, y estoy convencido de que Dilma haría lo mismo aunque tampoco puede alienar a las bases más duras del PT que son más prochavistas. Pero si llegara a haber un problema en las elecciones, Brasil se va a sentir muy presionado para hacer y decir algo junto a Argentina, y también con Chile, que está en una posición complicada con Venezuela. Heraldo Muñoz salió a opinar que el juicio a Leopoldo López en Venezuela debía ser justo, y Maduro le retrucó criticando los DD.HH.y la democracia en Chile. Hace unos días, salió un fallo de la Corte Suprema de Chile que dice que debería llevar a Venezuela a la CIDH. Creo que es un error que Macri invoque la cláusula democrática del Mercosur. Debería apuntar, más bien, al protocolo democrático de la Unasur, y allí jugar junto con Perú y Colombia. Allí se le complicaría la situación a Venezuela.

¿Qué otras rupturas podríamos esperar?

Macri va a acercar a Argentina más a Estados Unidos. No hemos tenido una buena relación con Barack Obama. Será clave la designación del embajador en Washington. Va a querer balancear la cancha, que últimamente estaba muy volcada hacia China y Rusia. No va a abandonar a China ni a Rusia. Probablemente sea menos ideológico y no hable, por ejemplo, de amistad con Vladimir Putin. Pero China y Rusia van a construir centrales nucleares en Argentina y allí hay un negocio multimillonario y muchos actores domésticos muy interesados. Con Brasil, la relación va a mantenerse. Macri es de la idea de que el Mercosur está estancado y hay que relanzarlo. Menciono dos temas en particular. Uno es la negociación con la UE y, un poco más lejos, la relación con la Alianza del Pacífico. Hay que estar expectantes con la negociación con la UE, que ya estaba bastante acordada por Brasil, Paraguay y Uruguay. Ya tenían su oferta arancelaria hecha, que rondaba el 90% pero el país se oponía y Cristina Kirchner no quería firmarlo. Hay que ver qué actitud toma Macri. Si se sube a esta negociación y vamos hacia un acuerdo con la UE sería el futuro del pasado pues es un tema que se empezó a hablar en los ’90. La región le dijo no al ALCA y ahora podría decirle que sí a la UE. No veo que sea un acuerdo mucho menos perjudicial que con EE.UU. Hay sectores domésticos que no lo quieren, y no hay grandes incentivos para hacerlo. La intención era meter agroindustria y carne en ese mercado, pero ese rol ya lo está jugando China. Ni siquiera llegamos con la Cuota Hilton a la UE. El error de Macri sería confundir políticas comerciales con señales domésticas.

¿Qué señal envía Macri con la designación de Susana Malcorra como canciller?

Fue jefa de Gabinete de Ban Ki-moon y está muy preparada para el cargo. Conoce todo el espectro diplomático y debe tener muchos contactos. Es, asimismo, una señal de que el país va a estar inserto en el multilateralismo. Su especialidad son las operaciones de paz dentro de la ONU y es posible que Macri quiera tener un rol en esas operaciones. Es la señal de una mujer conectada al mundo. Si estamos aislados, como siempre cuestionó Macri, qué mejor que traer una argentina que hoy está muy conectada con el mundo. Ahora deberá conectarse con Argentina

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