El nuevo Senado

(Columna de Facundo Matos Peychaux)

La futura composición de la Cámara Alta perderá legisladores de larga carrera parlamentaria pero ganará en experiencia ejecutiva. ¿A quién responden los nuevos senadores?

La nueva composición que tendrá la Cámara de Senadores a partir del 10 de diciembre es sabida: el FpV tendrá poco más de 40 legisladores entre propios y aliados, el frente Cambiemos rondará la zona de los 15 contabilizando a radicales, macristas y socios eventuales, el peronismo disidente estará en torno a los 5 senadores y los legisladores restantes pertenecerán a bloques de fuerzas minoritarias no alineadas a los tres protagonistas de las elecciones presidenciales.

De todos modos, dependiendo quien triunfe en la segunda vuelta por la Presidencia, habrá un reordenamiento de fuerzas distinto y por consiguiente, una estructuración diferente dentro del Parlamento. Veamos, entonces, más que la composición por bloques, los nombres y las características del próximo Senado.

Los que se van, los que entran

Entre los pesos pesados que abandonarán el recinto porque se les vencen sus mandatos se encuentran los radicales Ernesto Sanz y Laura Montero; Luis Juez y Norma Morandini, del Frente Cívico de Córdoba; el socialista Rubén Giustiniani; el chubutense Mario Cimadevilla (UCR); y su coprovinciano Marcelo Guinle (FpV), senador desde 2001. Pero también habrá cambios por legisladores que pasarán a ocupar cargos ejecutivos a nivel provincial o nacional.

Diego Santilli dejará su lugar como senador por la ciudad de Buenos Aires para asumir como vice jefe de Gobierno porteño y dejará en su lugar a Federico Pinedo, que hoy ejerce como diputado nacional. Lo mismo sucederá con Gerardo Morales, que dejará su banca para asumir como gobernador jujeño y será reemplazado por la dirigente radical Silvia Giacoppo.

Además, en caso de que Macri sea electo Presidente, otra que abandonará el senado es Gabriela Michetti, quien asumiría como vicepresidenta, dejando en su lugar a la legisladora porteña Marta Varela.

Como contrapartida, entre los nombres fuertes que habrá en la cámara se anotan varios ex gobernadores (José Alperovich, Julio Cobos y Carlos Reutemann) y  figuras de peso en las provincias como Omar Perotti en Santa Fe y Carlos Caserio, mano derecha de José Manuel de la Sota, en Córdoba.

Una primera conclusión, por tanto, es que la nueva composición del Senado reforzará la tradicional ausencia de carreras dentro del ámbito parlamentario que denuncia el politólogo Mark Jones, aunque ganará en experiencia ejecutiva de sus integrantes, afianzando otra tradición del Congreso, que es la rotación por parte de los líderes provinciales entre los ejecutivos provinciales y el Senado. Además, la predominancia de peronistas en el Senado (tradicional, por otra parte) complicaría la agenda legislativa del próximo presidente, particularmente en el caso de una presidencia de Macri. Pero veamos más allá.

Algunas particularidades

Se ha dicho que si el próximo Presidente quiere sumar adhesiones en la Cámara Alta, será fundamental su relación con los gobernadores, en tanto que a ellos responden tradicionalmente los legisladores. Sin embargo, la nueva composición del Senado arroja un manto de duda sobre esa afirmación.

En algunas provincias, va a haber gobernadores que no tendrán senadores de su mismo partido, como Buenos Aires y Santa Fe.

En otras, a contramano de lo que dice la teoría, al menos en un primer momento, quien detenta el poder no va a estar en la gobernación sino en el Senado. Es el ejemplo de Cobos, y su delfín político Alfredo Cornejo en Mendoza, y en menor medida, de Alperovich y José Manzur en Tucumán.

De todos modos, la disponibilidad de recursos y la visibilidad de la que gozarán los gobernadores podría romper con ese balance de fuerzas inicial. Tal como advierte Jones, «la historia nos muestra que aunque muchos de los gobernadores nuevos llegaron como el candidato del gobernador saliente en la gran mayoría de los casos tomarán las riendas y dejaron de responder a su viejo jefe en poco tiempo». «Esto agregaría otro condimento de conflicto para el próximo presidente, porque con cada acuerdo para una votación en el Senado deberá meterse en las internas de muchas provincias», pronostica el politólogo de la Universidad Rice.

Asimismo, en Chaco, el senador Eduardo Aguilar responde al gobernador saliente y futuro intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, y no a Domingo Peppo, gobernador electo. Mientras tanto, por Mendoza, Corrientes y Santa Fe asumirán militantes de La Cámpora y en Chubut y Tucumán habrá senadoras que responden a actuales funcionarios nacionales y no a líderes provinciales.

Entonces, ¿hasta qué punto los senadores se verán entonces incentivados a responder al gobernador de su provincia?

Según Jones, «el Presidente no solo va a tener que negociar con los gobernadores sino al mismo tiempo con otros referentes provinciales a quienes responden varios diputados o senadores o con ellos mismos, en los casos de Alperovich y Gioja, por ejemplo».

En tanto, Juan Pablo Micozzi, profesor del Departamento de Ciencia Política del ITAM, coincide en que habrá múltiples relaciones de lealtad, aunque lo enmarca en un proceso de antecedentes más lejanos. Según explicaba en un paper publicado en The Journal of Politics en 2013, los senadores le debían más lealtad al gobernador hasta que desde la elección directa de senadores (que recién en 2001 dio por primera vez una cámara enteramente renovada por ese sistema de votación), «los senadores electos se orientan más a los votantes que al legislador mediano, como era durante la época de elección indirecta».

«Si bien los trabajos de rastreo no muestran una variación de las conductas a la hora de las votaciones, sí se ve en la presentación de legislación, lo que permite advertir que los senadores tienen incentivos para individualizarse», señala.

Los cargos

Uno de las primeras pruebas del próximo Senado será encontrar el consenso para dar acuerdo a dos nuevos ministros de la Corte Suprema. Dos puntos más álgidos aún serán la Procuraduría de la Nación, hoy bajo el ala de Alejandra Gils Carbó, y el Banco Central, que hoy dirige Alejandro Vanoli. Ambos tienen mandato hasta después de 2015 y, según plantearon en los medios de comunicación, buscarían terminarlos independiemente de quien acceda a la Presidencia, lo que obligaría a Macri -si gana- a pasar por el Senado para destituirlos y nuevamente para nombrar a sus reemplazantes (aunque en el caso del presidente del BCRA podría nombrarlo «en comisión», por decreto). Todo esto dará lugar a numerosas negociaciones.

Además, una discusión focal será la elección de autoridades en la cámara. Carlos Zannini o Gabriela Michetti, dependiendo quien se imponga el 22N, presidirán la Cámara de Senadores a partir de diciembre.

Pero además, se deberán elegir un presidente provisional (tercero en la línea de sucesión) y los jefes de bloque de la UCR y el FpV, ya que Morales abandonará el Senado y Miguel Angel Pichetto adelantó que daría un paso al costado, lo que obligará a un reordenamiento importante dentro de la Cámara Alta por cuanto el senador oficialista era considerado un canal de negociación importante y creíble para sus pares opositores.

Para la presidencia provisional, si gana Scioli podría renovar Zamora o ser electo otro gobernador saliente como Alperovich. En cambio, si gana Macri, habrá que ver si el FpV hace valer su mayoría para reclamar el cargo o prima la postura de Cambiemos. En ese caso, las posibilidades son dos: que recaiga en la UCR, como piden en el partido centenario, o que el PRO retenga el lugar para sí. En ese caso, por jerarquía, sería Pinedo. En cambio, si lo recibe el radicalismo, el nombre que suena con más fuerza es el de Cobos.

No obstante, todo dependerá de quién vaya a ocupar la jefatura del bloque de senadores radicales (una carrera para la que se anotaron el formoseño Luis Naidenoff y el chaqueño Angel Rozas, además del propio Cobos).

En el peronismo, en tanto, todo dependerá de la reestructuración partidaria que se produzca después de las elecciones. Todo indica que uno de los que tendrá un papel importante en el próximo Senado es el santafesino Perotti, de buen resultado en las elecciones ejecutivas provinciales y mejor aún en las legislativas nacionales.

«Es muy probable que el Senado se convierta al menos los próximos dos años en el centro del escenario político argentino por su rol determinante en el éxito o el fracaso de la agenda legislativa del próximo Presidente», anticipa Jones.

Para Micozzi, «Cambiemos no puede gobernar solo», por lo que tendrá que gobernar por decreto o salir a buscar apoyos dentro del Senado. La primera salida parece inviable, veamos la segunda. «Si la oposición es ideológica, programática, tendrá que abrir el gabinete. Si es parroquial, podría apelar a los recursos», señala Micozzi. En ese sentido, un punto central será cómo se reordene el peronismo. Si el que lidera es Massa, podría imaginarse un bloque peronista opositor cooperador (más en Diputados, donde sus legisladores representan el 13,6% de la cámara, antes que en el Senado, donde son apenas el 2,8%). Si en cambio, el peronismo se divide en múltiples liderazgos, como es de suponer, los acuerdos tendrán que apuntar a seducir a cada legislador, bloque o grupo de pertenencia de manera individual y focalizada. Dividir al peronismo, en ese sentido, será clave para un eventual Macri Presidente.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on email
0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

Última Edición