Apuntes santafesinos

(Columna de Néstor Leone)

Cambiemos logró resarcir al PRO tras la derrota a gobernador y el FpV se hizo fuerte en los cargos legislativos. El retroceso de Binner.

1 Ganó Mauricio Macri en Santa Fe. Obtuvo el 35,3% de los votos, más de tres puntos por encima de lo que había cosechado en las primarias de agosto. Y se impuso en once de los diecinueve departamentos, con especial anclaje en las ciudades medianas y chicas del interior agrario. Y, donde perdió, lo hizo por margen acotado. Así, el PRO pudo revertir el sabor amargo que le había quedado tras la derrota ajustada de Miguel Torres del Sel en las elecciones a gobernador de julio pasado a manos del Frente Progresista. En esta ocasión, con buena parte del radicalismo provincial como aliado, en el frente Cambiemos.

2 Como pasó en otros distritos, el FpV retrocedió aquí un escalón respecto de las primarias. A pesar de que doscientas mil personas más fueron a votar o, precisamente, por eso. En agosto, Daniel Sciolisumó el 32,9% de los votos positivos; en esta ocasión, alrededor del 31,7%. Ganó en los departamentos del nordeste y centro-este provincial (Vera, General Obligado, San Javier, Garay y La Capital), y en los del cordón urbano industrial del sur (San Lorenzo, Rosario, Constitución, que podría proyectarse imaginariamente a los partidos bonaerenses de San Nicolás y Ramallo). Es cierto, tuvo en Omar Perotti a un buen sostén en la misma boleta. Pero Rafaela, la ciudad del electo senador, fue uno de los lugares en los que Scioli perdió por la diferencia más abultada: más de 16 puntos. Atrás quedaron Sergio Massa, con 24,8% (con una elección por encima de la media nacional) y Margarita Stolbizer, con un pobre 3,95%. Sobre todo, si se piensa que en el Gobierno de la provincia estaban sus aliados.

3 El gran derrotado fue Hermes Binner. Desistió de competir por la Presidencia para no descuidar el bastión local, pero la jugada le salió peor de lo previsto. Cierto perfil desdibujado por algunos vaivenes políticos, la imposibilidad de su fuerza de construir una opción nacional luego de su buena performance de 2011 y cierto desplazamiento de la oferta electoral hacia la derecha lo habían convencido de la pertinencia de buscar un escaño de senador. Con boleta corta y apelando a la tijera para captar corte de boleta en su favor. Y desairando, en los hechos, aStolbizer, su aliada formal. El 12,9% de los votos que obtuvo fue un duro golpe para el ex gobernador y dos veces intendente de Rosario. Con esa cosecha, lejos estuvo de retener para el socialismo la banca que hasta el 10 de diciembre ostenta su viejo rival interno, Rubén Giustiniani, que ya le pasa facturas.La pregunta parece obvia: ¿Le quedarán otras fichas para jugar a futuro?

4 Más allá de esta performance de Binner, el socialismo arrastra ya desde hace tiempo algunas dificultades para consolidar su capital político. Las dos últimas gobernaciones las obtuvo por escaso márgenes, con susto mayúsculo incluido. El contexto ciertamente complejo de una provincia con algunos bolsones territoriales atravesados por el crimen organizado y con una tasa de homicidios superior a la media nacional no ayuda. El desafío de Miguel Lifschitz, mandatario electo, es importante. No sólo relacionado con estos problemas de gestión. También, con la necesidad de consolidar su coalición de Gobierno y retener al radicalismo en ella. Poco generoso en la distribución de espacio hasta aquí, el socialismo quizá tenga que renegociar otro tipo de acuerdo. Sobre todo, si se tiene en cuenta la ausencia de aliados de peso allende los límites de su provincia.

5 En términos de representación parlamentaria, el FpV obtuvo la mayor tajada. El actual diputado Perotti y la concejala de Firmat, María de los Angeles Sacnún, militante de La Cámpora, fueron elegidos senadores nacionales. Y Carlos Reutemann mantuvo su banca por un tercer período consecutivo. Sin embargo, mientras Perottimantuvo los votos de su candidato a Presidente, el ex gobernador estuvo bastante por debajo de Macri: “apenas” 29,6%. El tercero en discordia, sin banca, fue Eduardo Romagnoli, de Unidos por una Nueva Alternativa(UNA),directivo de la Bolsa de Comercio de Rosario y debutante absoluto en la política local, con un meritorio 20,7%.

6 El FpV también sumó más que el resto en la elección adiputados nacionales. Retuvo las cuatro bancas que renovaba, con lugares para el camporista Marcos Cleri, para el actual secretario de Transporte Alejandro Ramos y las dirigentes Silvina Frana y Lucila De Ponti. Para el PRO-Cambiemos fue todo negocio. No tenía bancas en juego y obtuvo tres, encabezados por la ascendente periodista rosarina Ana Laura Martínez. Mientras quelo de UNA tampoco estuvo mal: ponía en juego un lugar y terminó ganando dos. Aquí, también, la performance del Frente Progresista fue gravosa. Tenía para renovar cinco lugares y sólo consiguió uno: el del radical Hugo Marcucci.

7 Camino al balotaje (breve camino, por cierto) ya comenzaron los flirteos. El gobernador saliente, Antonio Bonfatti, antes de las elecciones y ante una eventual segunda vuelta, había rechazado toda posibilidad de apoyar a “un representa de la derecha”, en clara alusión a Macri. Luego, intentó matizar sus dichos y dejó en manos orgánicas la decisión, más cercana a la prescindencia. El radical Jorge Henn, su vice, también fue duro en la semana previa: dijo que la alianza de su partido con el PRO fue “lo peor que le pasó al radicalismo”. Por cierto, no es la posición mayoritaria dentro de la UCR provincial. Mario Barletta llevó la voz cantante de ese sector. Antes de las generales, y mucho más luego.

8 Para lo que viene queda por ver cómo el PJ santafesino procesa sus diferencias y, en ese camino, si lograr cerrar de alguna manera la larga transición que dejó la disputa entre Reutemann y el kirchnerismo. El ex gobernador, por lo pronto, hizo su primera elección por fuera de la estructura del partido, pero ya avisó que no va a formar parte de la bancada de Cambiemos. Y Perotti se anota para lograr el liderazgo vacante, con cuatro muy buenas elecciones en secuenciaque parecen avalarlo. En el turno a gobernador estuvo muy cerca de Lifschitz y Del Sel, en un virtual triple empate. Y en estas elecciones mantuvo el paso firme. Tratará de repetir en 2019 y proyectar su figura a nivel nacional. Ramos, de buena ascendencia en el sur provincial, y María Eugenia Bielsa, retirada temporalmente a cuarteles de invierno, quizá sean su competencia o su complemento. Una incógnita, por cierto, es qué lugar ocupará el radicalismo en la política local. Comparte la coalición de Gobierno provincial y pretende llegar al Ejecutivo Nacional con el PRO. La pelea por más espacio en el Gobierno puede que sea un objetivo. Aunque quizá quede abierta también la posibilidad de trasladar Cambiemos a terreno local.

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