Peronismo y Ciencia Política

A pocas semanas de que se cumpla el 70° aniversario del 17 de octubre de 1945, los politólogos Juan Manuel Abal Medina, Ernesto Calvo y Nicolás Tereschuk analizaron el fenómeno del peronismo desde la disciplina. El evento, que llenó una de las aulas de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, se enmarca en un ciclo de conferencias organizado por la agrupación Clivaje Uba con motivo del aniversario, que continuará con otras figuras académicas de renombre como Ricardo Sidicaro, Ana María Mustapic y Nora Pagano, entre otros.

UN PARTIDO…¿O ALGO MAS?

Uno de los puntos que concentró la discusión entre los expositores fue la particularidad o no del peronismo con respecto a otros partidos políticos. Para Calvo, «el peronismo se comporta como cualquier otro partido de masas». «Vemos al peronismo bajo lentes que no utilizaríamos para analizar el voto en otros países. Se habla de clientelismo, de mítica, y de todo eso hay algo, pero el voto peronista es peronista porque ha aprendido a lo largo de los años que hay ciertos políticos que pagan más electoralmente», opinó el profesor de la Universidad de Maryland.

Para Calvo, «el voto peronista es muy estable, sociodemográfica y políticamente» pero esa estabilidad y fortaleza en algunas zonas como el GBA o el norte argentino no está dada por un sentimiento de pertenencia partidaria sino por la percepción de gobernabilidad que garantizan los dirigentes peronistas. «En Argentina no hay ningún determinante de voto que sea más importante que la percepción de capacidad de gobierno, muy por encima de la ideología, de la expectativas de redistribución y de las redes políticas», explicó.

Una evidencia de eso, para el autor de Anatomía política de twitter en Argentina (Capital Intelectual), es la diferencia entre quienes se identifican en las encuestas como peronistas (cerca de un 20%) y los votos que suman los candidatos que se proclaman peronistas en las elecciones nacionales (en torno al 70-80%). Otra prueba son los porteños que votaron a Cristina Fernández para Presidenta en 2011 y a Mauricio Macri para jefe de Gobierno. «Ese votante no está diciendo yo soy identitariamente peronista y por eso voto al peronismo ni tampoco está asumiendo una identidad no peronista», explica Calvo.

En cambio, para Abal Medina, si bien el justicialismo «en tanto partido político no es algo tan distinto», el peronismo no solo es un partido político y «en tanto fenómeno político, sí es un hecho un poco más particular». «Una persona que en Estados Unidos nunca vota al Partido Demócrata, no defiende al gobierno demócrata, ¿sigue siendo demócrata? No. Pero en Argentina, hay un montón de personas que no votan al peronismo, no defienden al gobierno peronista e incluso pueden nunca haber votado al Partido Justicialista, pero se dicen peronistas, se sienten peronistas y se definen como peronistas», contrastó y argumentó que eso responde a que el peronismo es además «una identidad social, cultural y política que supera la misma noción de partido político».

¿Dónde se ve reflejada esa identidad? Una de las respuestas las dio Tereschuk, quien consideró al peronismo como «la política de los sectores populares, de los que están necesitando alguna respuesta de la política y no tienen tanto tiempo para esperar». Abal Medina, por su parte, hizo referencia al reconocimiento que adquirió la clase trabajadora durante el primer peronismo y la lucha contra la resistencia después de la autoproclamada Revolución Libertadora como posibles huellas perdurables.

¿UN PJ INSTITUCIONALIZADO?

Otro de los puntos dominantes del evento fue la pregunta por la institucionalización del PJ. En el PJ hasta el momento, la institucionalización se limita a la costumbre acerca de que quien controla el Ejecutivo se haga cargo del liderazgo dentro del partido, tanto en términos simbólicos como -aunque no siempre- institucionales. ¿Es posible una mayor institucionalización? ¿Cómo? ¿En cuánto podría ayudar el sistema de primarias?

Según Calvo, en el sentido de convertirse en un partido programático es poco probable que suceda. «Hay pocos partidos institucionalizados hoy, incluso en Europa, y no está claro que el peronismo lo necesite», reflexionó, aunque sí vería como positiva alguna «institucionalización en el sentido de establecer reglas estables en el tiempo para evitar algunos conflictos internos».

Abal Medina, en tanto, planteó dos dimensiones de una eventual agenda de institucionalización: que se hagan esas reglas y que los actores las valoren. En ese sentido, opinó que «la mayor debilidad institucional del peronismo no tiene que ver solamente con que las reglas existan sino con que los actores las valoren y eso en el peronismo no existe». «Cuando veía el debate del radicalismo en la Convención, tengo que confesar, me daba envidia -reconoció entre risas el senador del FpV-. En el peronismo eso no sucede: en las reuniones del PJ levantamos la mano, cantamos la marcha peronista y nos vamos».

No obstante, Tereschuk matizó la idea de la institucionalización como un objetivo a perseguir. «Que la institucionalización de un país o de un partido sea alta o baja no hay que tomarlo como algo bueno o malo. Si en un país o partido es baja, no queramos que sea alta, tratemos de entender cómo funciona. Hay mucho por entender de lo que es y no de lo que debería ser. La débil institucionalización del peronismo, por ejemplo, le permite moverse dentro de la democracia de baja institucionalidad que hay en Argentina», advierte.

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2 Respuestas a Peronismo y Ciencia Política

  1. Sebastian dijo:

    Muy buena la nota! Habría que reflexionar si las cuestiónes de identidad e institucionalidad son compatibles en movimientos tan grandes y complejos como el PJ o el PRI..

  2. Pingback: Votos de primera y votos de segunda.

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