El objetivo es sciolizar a Scioli

(Columna de Sebastián Iñurrieta)

El plan de sciolización contempla una Cristina ajena a la campaña, al igual que en la previa de las PASO.

Meses atrás, cuando Florencio Randazzo era la locomotora del G7 de presidenciables que parecía llegar a la estación de los comicios, en el bunker naranja ya tenían preparada una doble estrategia electoral de campaña: antes y después de las PASO. Con la simpleza que caracteriza al gobernador bonaerense, la propuesta comunicacional se reducía a dos eslóganes. Desde las mentes del publicista Ernesto Savaglio y el secretario de Medios bonaerense, Juan Courel, surgió el usado “Scioli Para la Victoria”, rememorando el nombre del frente que gobierna desde 2003, con el indisimulable objetivo de kirchnerizar al gobernador, esquivo al ultraverticalismo de una Casa Rosada que siempre le desconfió. Y para luego de ganar la interna que no fue, buscando pescar votos por fuera del oficialismo, se pensó en un poco original “Scioli Para Todos”.

El desembarco de Carlos “Chino” Zannini y el descarrilamiento del ministro de Transporte no modificaron los planes. Si bien, poco antes de las primarias, Daniel Scioli ya había comenzado a hablar del “votante independiente” y “de centro”. Bajando la teoría al territorio, son los radicales desencantados con Ernesto Sanz que por Cambiemos dejó sin presidenciable a una UCR centenaria; los socialistas que temen el endilgado discurso privatista del PRO y, claro, los peronistas expulsados de la década de Balcarce 50, entre ellos, su referente Sergio Massa, implantado desde ahora que el próximo jefe de Estado surgirá de una actualizada disyuntiva Braden o Perón: Mauricio Macri o Scioli.

Parece un plan pensando en una segunda vuelta. Jugador de ajedrez, Scioli planta la idea con la fe, la esperanza y el optimismo de evitarla. Zannini, esta semana, se sumó a la estrategia, al plantear que un balotaje sería “antiperonista”. El jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, se embanderó con el operativo demonización de Macri, al augurar que con el jefe de Gobierno porteño en la Casa Rosada, “el dólar llegaría a los 50 pesos”. Para la nueva polarización, apelan al bolsillo pero también a las emociones. “Los votantes de Stolbizer y Massa deberían repensar su voto al ver a sus dirigentes ser furgón de cola de Macri y de esta estrategia de Durán Barba”, chicaneó el principal funcionario provincial.

Desde el tercer lugar, el Frente Renovador, para intentar subirse al ring de noviembre, termina siendo funcional a la tropa naranja: el massismo pronostica que la mayoría de sus votos de octubre irían a Scioli y no a Macri. Buscando apuntalar al tigrense en un cara a cara con el ex motonauta, reafirma la tesis PJ versus anti PJ.

En la previa de las PASO, el ex motonauta hasta hizo un spot único, dirigido a una audiencia en particular, los cordobeses que creyeron otra vez que José Manuel De la Sota podría llegar algún día al Sillón de Rivadavia, donde el FpV terminó haciendo una mala elección. Junto a Mendoza, Santa Fe y la necesaria provincia de Buenos Aires, donde Scioli no fue profeta en su tierra en términos peronísticoelectorales, son los cuatro distritos en los que el FpV pondrá todo el esfuerzo en la nueva campaña. El propio presidenciable se focalizará en el conurbano, llevando por estos días a su ídolo, el ex mandatario brasileño Inacio “Lula” da Silva. Lo lleva a inaugurar una UPA24 en José C. Paz, tierra del cazador de traidores Mario Ishii, una idea que le copió al verla en un viaje a Río de Janeiro.

Según los cálculos naranjas, para evitar el incierto balotaje, necesita mejorar 10% en cada distrito, en los que les fue bien y en los que no, para despegarse 10 puntos del segundo, que descuentan que volverá a ser Macri. Con esos guarismos en mente, para el siguiente capítulo de la campaña deben volver a sciolizar a Scioli. A un kirchnerizado Scioli.

Con una Cristina Fernández de Kirchner recluida haciendo la mudanza en la Quinta de Olivos, por primera vez en el Día de la Industria pidió el voto por Scioli-Zannini, por llevar “ADN industrialista”. Una característica que los empresarios descuentan del ex motoanuta, que mucho antes de subirse a una lancha atendía en el negocio familiar de electrodomésticos. De su pasado hará un eje de campaña, para hablar de economía, mientras Macri parece esquivar el tema desde el frustrado anuncio que liberaría el cepo al dólar en un día.

«Scioli presidente” es la nueva marca. Mensaje genérico. Con un Zannini vice en letra muy pequeña. Es el primer paso. El plan de sciolización contempla una Cristina ajena a la campaña, al igual que en la previa de las PASO. “No va a intervenir. Una, por riesgo a perder y retirarse invicta en cualquier escenario y, dos, para no quedar ligada al futuro Gobierno de Daniel, para desentenderse de los cambios al modelo que hay que hacer”, es el análisis con pronóstico cerca del mandatario bonaerense.

El segundo punto fue buscar voceros naranjas que puedan decir lo que el propio candidato no puede. “No podemos entrar en contradicción, pero eso no quita que Daniel hable del futuro”, anticipan en su bunker. No habrá “pesada herencia” pero eso no invalida que muestre al economista Miguel Bein con sus propuestas de retoques, si bien, aclara, serán graduales, y hasta una promesa de acuerdo con los fondos buitres. El casting convocó a otros gobernadores de ambivalentes relaciones con la Casa Rosada, como el salteño Juan Manuel Urtubey; gremialistas alineados pero con quejas, como el cegetista Antonio Caló; efímeros ministros K como Miguel Peirano, y la considerada “ala moderada” del Gobierno. En esa línea, el tercer paso fue hacer trascender su eventual Gabinete, poblado de ex gobernadores y puro PJ. Hay pocos nombres cristinistas. Por lo bajo, La Cámpora ya acusó recibo, al punto de amenazar con romper la pax armada con el sciolismo mucho antes de lo pensado.

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