“La elección va a tender a polarizarse hacia el final”

(Entrevista a Juan Germano, director de Isonomía Consultores)

Aun mes de las PASO, y para la sorpresa de varios, las encuestas muestran que, en líneas generales, se mantienen los mismos caudales electorales. ¿Por qué?

Es cierto. Hay un escenario de estabilidad, pero no es llamativo. También es cierto que hubo corrimientos en 2011 y 2013, pero no fueron instantáneos. Estamos en un proceso razonable y en una campaña competitiva. Hubo una lectura por parte de la ciudadanía de que Sergio Massa hizo una elección mejor a la esperada: si bien quedó tercero, y creo que volverá a serlo, demostró no estar terminado como muchos pensaban. La tendencia a la polarización igual se va a dar, y sobre todo en el último tramo de la campaña, pero quizás tarde un poco más de lo esperado.

Y la polarización siempre beneficia al segundo.

Así es. Mauricio Macri tenía dos objetivos muy claros antes de las PASO. El primero, quedar mejor posicionado que Massa, y lo logró con creces. El segundo, para después de las PASO, era dejar de ser el líder del PRO y pasar a ser el líder de Cambiemos. En eso está. Si logra consolidarse en ese rol, va a terminar obteniendo una parte de voto útil en los últimos 15-20 dí- as de campaña. No hay que esperar grandes cambios en las intenciones de voto en 15-20 dí- as. Son procesos más lentos. Los últimos 45 dí- as de campaña no serán la excepción: si hay corrimientos, serán leves o suaves. Ninguno va a crecer 5-6 puntos de un día para el otro.

O sea que la elección se va a polarizar, pero lentamente y más que nada hacia el final.

Sí, la polarización va a ocurrir, pero va a ser lenta.

Naturalmente, la polarización también va a beneficiar a Daniel Scioli.

Scioli eligió una música que baila el 40% de los argentinos, y casi ninguno más. Puede seguir subiendo el volumen, pero los efectos serán limitados. Le faltan pocos votos, es cierto, pero los votos que necesita son muy distintos a los que tiene. El 70% de sus votantes actuales buscan continuidad y 30% cambio. Los votos que tiene que ir a buscar, en contraposición, buscan 70% de cambio y 30% de continuidad. Scioli ha tenido procesos, en estos últimos años, de kirchnerización y deskirchnerización muy rápidos. Hay que ver si ahora quiere hacerlo y si la ciudadanía le cree.

En los últimos días se nota cierto cambio en su discurso y, sobre todo, en el de sus asesores.

Es incipiente todavía, pero no hay dudas de que es el camino que debe tomar y el que seguramente terminará tomando. Vimos el intento de ponerle nombre y apellido a algunos potenciales ministros y hay algunos elementos comunicacionales, pero es un proceso que está comenzando y que seguramente se profundice porque con esta música no baila más del 40%. Hay que ver si la ciudadanía compra ese nuevo discurso.

¿O sea que, potencialmente, tiene la posibilidad de llegar a 45%?

La posibilidad está, seguro. Hay que ver si la ciudadanía se convence en 45 días. Con kirchnerismo puro no llega a 40%. Es mucho, obvio, pero no alcanza: es el famoso piso alto pero techo bajo del Gobierno.

También pesa la coyuntura y las variables independientes.

Claro. Está la percepción de la ciudadanía sobre cómo percibe que llega el Gobierno desde el punto de vista económico a esos quince días previos a la elección. Los momentos, y las lecturas de la ciudadanía, explican mucho más que las cuestiones estructurales, ideológicas o partidarias. También está el rol de Cristina, que sigue teniendo mucho poder. Puedo decir y hacer, o no, cosas. Puede incrementar, por ejemplo, la AUH o Ahora 12. O puede no hacerlo. Son cuestiones que influyen electoralmente, y que Scioli no maneja. También hay otros imponderables: clima, cortes de electricidad, etcétera. La coyuntura importa mucho porque esta es una elección que se gana con un bisturí. Va a ser muy finita. El que se equivoca menos tendrá más chances de imponerse. Es una elección, además, que va a empezar a requerir mayores definiciones de todos los candidatos. Es lógico en entornos competitivos y en donde hay electores indefinidos aún. Todos tienen que ir a la caza de votos y deben, pues, ser más finitos y precisos con sus palabras. Los detalles importan. Ni el votante potencial de Scioli ni de Macri se van a enamorar de ellos, políticamente hablando. Podrán votar por uno o por otro, pero no se van a enamorar. Va a ser interesante ver cómo cada uno va a buscar a ese votante potencial.

¿Qué explica la resiliencia de Massa?

Va a tener problemas para mantener su intención de voto en los últimos quince días de campaña. Dicho esto, es cierto que la ciudadanía premió la campaña y la elección de Massa. Está haciendo, es cierto, una campaña propositiva e hizo una elección, si bien en línea con lo esperado, simbólicamente positiva porque el espacio llegó a los 20 puntos y Massa se sostuvo pese a todas las presiones que había para que se bajara. Un dato: la campaña de Massa fue la mejor recordada por quienes no lo votaron. Igual, insisto, va a tener problemas en el final de la campaña cuando empiecen a reordenarse de otra manera las preferencias. Habrá que ver cómo juega José Manuel de la Sota y si algunas fotos, como la de todos los precandidatos opositores por el tema Tucumán, se transforman en una película.

Hablamos un poco de los desafíos de Scioli y Massa. ¿Cuál es el desafío de Macri y cuál debería ser su estrategia?

Tiene dos desafíos. Uno, activar el voto útil. Lo necesita para llegar al 35%. Dos, terminar de aprovechar lo que hoy por hoy es la locomotora del PRO: María Eugenia Vidal, una dirigente sin techo electoral en la PBA. Que compite, además, con un candidato, como Aníbal Fernández, con un techo muy claro. Vidal es una de las llaves del PRO. La ciudadanía la premió, y no sólo en la provincia. Hoy es una dirigente instalada en todo el país. Es un factor a explotar. ¿Qué implica aprovechar más a Vidal? Es una punta de lanza por su nivel de conocimiento, por su imagen positiva y por su caudal electoral en un distrito que siempre fue adverso al PRO. Con una buena elección allí, acompañada por buenas elecciones en los otros distritos grandes, Macri se vuelve mucho más competitivo.

Si hay balotaje, será entre Scioli y Macri. ¿Miden ese escenario o aún no?

Hace un año lo hacemos y muestran un escenario muy competitivo. Hay una división estructural del país. Pero, como decía, importan mucho los momentos y aún no sabemos cuál será la lectura ciudadana en noviembre sobre la marcha del país.

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2 Respuestas a “La elección va a tender a polarizarse hacia el final”

  1. FABIAN dijo:

    SI EL 30 POR CIENTO DE 60 BUSCA CONTINUIDAD Y EL 70 POR CIENTO DE 40 BUSCA CONTINUIDAD ESTO SIGNIFICA 18 +28 = 46 O SEA QUE GANAMOS EN PRIMERA VUELTA SACATE LA CAMISETA GERMANO

  2. Pingback: En la recta final hacia el 25-O | El Estadista

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