Un corralito de votos para Scioli

Con 38,4% de los votos en las PASO, Daniel Scioli quedó a 6,6 puntos del 45% que lo convertiría en Presidente sin necesidad de una segunda vuelta. Lo que obtuvo en las primarias es su piso, pero ahora debe subir su techo.

En ese sentido, su desafío será ampliar su base de votantes por encima del conjunto que le garantizan el kirchnerismo y el peronismo. Una meta que le está costando conseguir teniendo que rechazar las irregularidades en las elecciones tucumanas, el confuso crimen de Ariel Velázquez en Jujuy y las denuncias que pesan sobre su candidato a sucederlo en la gobernación, Aníbal Fernández. Más aún cuando su principal activo ha sido el de aparecer como el dirigente capaz de llevar calma y previsibilidad a los contextos convulsionados.

Para acorralar a Scioli en torno a los votos que consiguió en las PASO, la oposición apela a mostrarlo emparentado con el populismo –asociado al peronismo–, los regímenes feudales provinciales y las prácticas antidemocráticas, en oposición a una supuesta Argentina transparente y republicana que defiende el arco opositor.

El mismo Sergio Massa, cuyos votantes parecerían ser más propensos a fugarse hacia el oficialismo que hacia Mauricio Macri, radicalizó su discurso antigubernamental y busca polarizar con el candidato del FpV.

Sin embargo, la estrategia opositora no está exenta de riesgos. Si el escenario se polariza demasiado, Scioli podría salir beneficiado. Para que exista una polarización, Massa tiene que perder votos que –en menor o mayor medida– se repartirán entre Scioli y Macri. En ese caso, sin importar qué porción de esos votos consiga, el gobernador bonaerense se estará acercando a su meta: romper su techo y crecer los 6,6 puntos que lo separan de ganar en primera vuelta.

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