Massa y un discurso para la tribuna cordobesa

Viajó para fidelizar el voto que recibió UNA en las PASO. A De la Sota le conviene que el tigrense se fortalezca, especialmente en Córdoba.

Sergio Massa y José Manuel de la Sota se mostraron juntos por primera vez después de las elecciones primarias. Juntos cosecharon el 20,63 por ciento de los votos; individualmente el ex intendente de Tigre sacó 14,23 por ciento y el gobernador cordobés reunió el 6,4 por ciento. Estos últimos, son los votos más codiciados por Daniel Scioli para evitar una segunda vuelta y por Mauricio Macri, para evitarla.

Pero Massa todavía es candidato a presidente y también buscará evitar la fuga de esos 1.403.908 votos de su compañero de coalición y de los 3.121.589 suyos hacia otras opciones.

En las PASO, quedó muy lejos de los dos front runners y perdió la oportunidad de mostrarse como un posible ganador.

De todos modos, no tiene mejor camino que seguir compitiendo. Para ayudar a ganar a sus candidatos a intendentes, a sus listas de diputados y legisladores provinciales y para mantener un recurso de negociación en miras a un eventual balotaje o en el escenario que se abrirá a partir del nuevo gobierno, debe quedar lo mejor parado que pueda en octubre. Cuál sea su performance en octubre no es un dato menor para el líder del Frente Renovador y para eso, necesita retener los votos que recibió De la Sota. Hacia ello fue a tierra delasotista.

Desde el delasotismo ya salieron a aclarar que el gobernador respetará los acuerdos de la coalición formada con el Frente Renovador. “De la Sota ha compartido el espacio con Sergio Massa, ha competido con él. Perdió la elección, y por supuesto, como corresponde a un hombre de palabra, lo va a apoyar, pero no se va a convertir en su jefe de campaña, para nada”, declaró el ministro de Comunicación Pública y Desarrollo Estratégico de Córdoba, Jorge Lawson a Cadena 3.

Más aún, un incentivo principal para De la Sota será apuntalar las chances de las listas de Unión por Córdoba dentro de UNA. En Córdoba, el peronismo local no pone en juego ninguna banca pero podría ganar las dos de la mayoría en el Senado si se repitieran los números de las primarias y sumar 3 o 4 en Diputados. Los nombres que entrarían son del riñón más cercano al gobernador: en la Cámara Alta ingresarían su jefe de campaña y presidente del PJ local, Carlos Caserio, y la vicegobernadora Alicia Pregno, mientras que a la Cámara Baja podrían entrar Juan Carlos Massei, jefe de campaña de Juan Schiaretti en su camino a la gobernación, Adriana Nazario, pareja de De la Sota, y Juan Brugge, director del Banco, y titular del Partido Demócrata Cristiano que sustentó la candidatura del cordobés.

Con esa representación en ambas cámaras, pondría fin al “período más flaco de presencia del peronismo cordobés en el Congreso” luego de que en 2011 se le cediera al FpV el armado de listas, recuerdan en el justicialismo local cercano al gobernador. En un Congreso más dividido que obligará al próximo Presidente a buscar acuerdos, recuperar lugares será esencial para tener poder de negociación.

“El aparato peronista va a jugar para Massa -confía un dirigente local-. Si te vienen el líder indiscutido del peronismo cordobés y gobernador hasta diciembre (por De la Sota) y el que va a serlo por los próximos cuatro años (por Schiaretti) y te dicen que tenés que estar con Massa, te conviene seguirlos”.

De todos modos, como mostraban Ernesto Calvo y Julia Pomares en la última edición de el estadista (“Doña Rosa y sus dos gobiernos”) y como señaló el primero de ellos en uno de los paneles organizados durante el Congreso de la SAAP, los electores se están rigiendo por una lógica propia y no siempre obedecen a las élites.

Estrategias de cooptación

Massa fue rápido y oportuno. Viajó a Córdoba y provincializó su discurso dirigiéndose “a los cordobeses”, reclamando contra la discriminación en el reparto de fondos del Estado Nacional y reivindicando las políticas aplicadas por el gobierno cordobés (boleto estudiantil, programa de Empleo Joven). Por su parte, De la Sota lo retribuyó: adoptó el discurso antipolarización que viene ensayando Massa, llamó a votar por él y despejó dudas sobre el futuro de la coalición.

La estrategia de Scioli pasa por acercarse al gobernador electo en Córdoba, Juan Schiaretti, con quien mantiene una buena relación. En ese sentido, le reafirmó que cumplirá el compromiso para con los cordobeses que había firmado con el derrotado candidato provincial del FpV en la provincia, Eduardo Accastello.

Si el gobernador bonaerense es electo Presidente, es esperable que la relación con los mandatarios provinciales sea más fluida que en la actualidad y que la categoría de peronistas disidentes desaparezca en gran medida. Sin embargo, De la Sota prefiere esperar a un eventual balotaje o hasta después de diciembre, cuando tendrá 3 o 4 diputados y dos senadores que respondan a él como recurso de negociación. Por eso, mientras De la Sota sea gobernador y Scioli no haya alcanzado la Presidencia –en caso de que lo haga-, no habrá un acercamiento más marcado entre el peronismo local y el nacional.

Por su parte, Macri confía en el antikirchnerismo cordobés. Discriminada en el reparto de recursos y con fuertes reclamos (incluso judiciales) contra el Gobierno Nacional, la provincia (donde se concentró el 45% de los votos que recibió De la Sota) es uno de los cuatro distritos donde el FpV no ganó y donde la imagen negativa del Gobierno Nacional –y por ende, de Scioli-, es más alta.

Más aún, donde De la Sota sacó más votos es en el interior provincial, donde la población está más vinculada a actividades agropecuarias, duramente enfrentadas al kirchnerismo en los últimos años. En ese sentido, señala el consultor Gustavo Córdoba, “hay un voto antikirchnerista muy profundo y Macri no es la opción ideal pero puede ser la menos mala de las dos”.

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