Closs y la continuidad de la transversalidad

(Artículo publicado en la edición nº33)

El gobernador de Misiones, aliado del Gobierno Nacional, se encamina a ganar en una elección enmarcada por la fragmentación del peronismo.

Así como en Tierra de Fuego la elección aparece polarizada entre dos mujeres afines
a la Casa Rosada, en el otro extremo del país, en Misiones, hay un panorama similar y son dos hombres de simpatías con la Presidenta los que encabezan las preferencias.

Es que el actual gobernador Maurice Closs buscará su releección el próximo 26 de junio a la cabeza del Frente Renovador de la Concordia, una alianza de centroizquierda
con peronistas y radicales. Pero se enfrentará a un candidato oficial del Frente para la
Victoria, el senador Luis Viana, en una elección que aparece marcada por la amplia dispersión opositora (se presentaron diez listas) y en la que también influirá la buena imagen de Cristina Fernández en la provincia.

En las últimas legislativas, Closs –una de las últimas expresiones de la primera ola
de radicales K– sumó casi el 48% de los votos y su imagen se mantiene por arriba de
ese porcentaje, según las últimas encuestas. Una política basada en el “proyecto misionerista”, con mucho énfasis en la gestión local, le permite seguir orillando esos números.

Closs ha sabido gobernar haciendo énfasis en la gestión provincial del Frente Renovador, que tiene sus propios votos y que apoya a Cristina por coincidencias ideológicas y programáticas. Además, la Presidenta, cuya imagen positiva es del 60% en la provincia, ha enviado a más de un ministro a apoyar al actual mandatario, lo que robustece las chances del clossismo, que arrancó las mediciones con una base del 40%.

Según dos encuestas que llegarán a la Rosada en los próximos días, se ve un “triunfo amplio, con una diferencia importante” del actual mandatario. A eso se suma la dispersión del peronismo, que presenta cuatro candidatos.

Pero, además, caída la candidatura presidencial de Macri, se revirtieron los temores de un efecto arrastre de lo nacional a lo provincial en el caso del peronismo federal. Una de sus principales figuras, Ramón Puerta, salió tercero en la elección a gobernador de 2007, con cerca del 20% de los votos. El peronismo federal esta vez no lleva candidatos provinciales propios, y la idea de una alianza con la UCR fracasó rotundamente a principios de año, ya que el electorado percibía a ese acercamiento como un anticlossismo muy duro.

El candidato radical Luis Pastori debió alejarse de Puerta para poder conservar un
hoy peleado segundo puesto, luego de ver que caía en picada en los sondeos a medida
que avanzaban las negociaciones. Pastori, hoy diputado provincial, deberá recuperar
cerca del 20% de intención de voto que tenía previo a las finalmente truncas negociaciones.

OTROS CANDIDATOS
A nivel legislativo, se renueva la mitad de la Cámara de Representantes (Misiones tiene un sistema unicameral) y lo más probable es que el clossismo mantenga e incluso
amplíe la tropa propia, ya que hoy por hoy cuenta con 21 diputados provinciales propios sobre un total de 40, y además hay 10 aliados circunstanciales que responden al ex mandatario Carlos Rovira (peronista pero “padre político” de Closs, que encabeza
la lista de legisladores), lo que le da al actual mandatario una situación holgada en
la Legislatura.

La presencia de Rovira, justamente, aparece como una forma de ratificar el slogan de 2007 (“Rovira conductor, Closs gobernador”), ya que el ex mandatario continúa con un peso considerable y buen armado político propio, que lo pone a la espera del turno para volver a la gobernación en 2015. “Rovira me va a dar la gobernabilidad que necesito”, justificó Closs a principios de junio.

En 2007, Closs también tuvo que enfrentar al kirchnerismo, más allá de que sus coincidencias con la Rosada eran amplias. En aquella ocasión había sido un delfín despechado de Rovira –Pablo Juan Tschirsch– que amparado bajo el FpV y con apoyo del peronismo provincial lo enfrentó en las elecciones, pero Closs se impuso 38% a 29%.

Con un gobernador hoy más consolidado y el peronismo dividido en cuatro fracciones es de esperar que esa diferencia se amplíe. La crítica a los partidos tradicionales es otro de los ejes de su campaña, buscando diferenciarse del pejotismo consiguiendo aún más adhesiones de la Rosada.

Pero más allá de los éxitos propios y de la gestión de Closs, la oposición provincial le ha allanado el triunfo con su fragmentación: está débil a nivel legislativo y con pocas
chances de consolidar un bloque opositor fuerte, ya que la dispersión de la oferta
electoral termina actuando a favor del predominio oficialista. Entre todas las fuerzas
se reparten apenas nueve legisladores.

En esa línea, 2011 fue el año de la mayor diáspora justicialista y la Presidenta decidió no jugar el todo por el todo por la unificación, como en Córdoba o Santa Fe, por lo que el senador Luis Viana será candidato del FpV el 26 de junio, con casi nulas chances de triunfar, y menos aún de engrosar las filas de legisladores. Además, Viana pretende renovar su banca en el Senado en octubre, cuando también se renuevan cuatro diputados nacionales, y la disputa estará por quien alcance el segundo lugar, teniendo en cuenta la ventaja que exhibe hoy el oficialismo.

Tres binomios gubernativos disputarán los votos justicialistas con la fórmula Viana-
Germán Sáez, que correrá con el sello oficial. Rodolfo Dalmau por el Frente Progresista irá acompañado de Wilma Andino, la delegada de Renatre, vinculada a Gerónimo Venegas; otra opción es la de Ricardo Andruszyszyn-Orlando Briñóccoli, en tanto que la fórmula Ricardo Biazzi-Héctor Bárbaro llevan como primer diputado a Pablo Isaac Lenguazza y como segundo a Mario D’Arpino, quien provocó el escándalo del año cuando dio el portazo en el Frente para la Victoria cuando se conoció la candidatura de Viana y llevó a que el Partido de la Victoria interviniera a su filial misionera.

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