“Vamos hacia una elección pareja”

(Entrevista a Juan Germano, director de Isonomía Consultores)

Hace unas semanas, tenemos a los jugadores definidos en la cancha. ¿Cómo está viendo este primer tramo de la campaña?

Estamos en una situación dispar porque el oficialismo tuvo su primaria el 20 de junio. Bajó un candidato competitivo como Florencio Randazzo y se encolumnó detrás de la figura de Daniel Scioli. En rigor, eso operó como una primaria. Por el otro lado, a Mauricio Macri y Sergio Massa les faltan sus respectivas primarias y resta darse la discusión entre toda la oposición sobre quién está mejor posicionado porque, quien sea más votado, tendrá muchas más posibilidades de polarizar con el Gobierno a partir de entonces. Hoy, esa persona sería Macri.

¿Macri va a ser, entonces, el que polarice con el Gobierno?

Hoy por hoy, sí. Casi todo el año pasado estuvo caracterizado por un escenario de triple empate. Eso se rompió a finales de 2014 y, sobre todo, desde comienzos de este año, y se fue generando una polarización. Nuestros números muestran que va a ser una elección pareja luego de dos elecciones, como 2011 y 2013, en los que casi no hubo campaña. En 2011, cuando Cristina fue candidata, no había manera de que perdiera y en 2013, cuando Massa decidió ser candidato, se cerró la elección. Ahora vamos a una elección distinta: será más pareja y disputada.

¿Qué implica que, esta vez, haya más campaña?

Hay 3 o 4 ejes que pueden explicar el resultado electoral de octubre o noviembre. El primero es cómo la ciudadanía llega al momento electoral y, lo que venimos viendo, es que lo hace en un proceso constante de positivización. Percibe que la situación del pa- ís, y la propia, puede mejorar en el futuro y que tiene menos desconfianza en perder el empleo. Hay varios indicadores que apuntan hacia allí. El segundo factor, siempre relevante, es la cuestión económica y hasta qué punto la calma en la superficie se condice con los problemas de fondo que arrastra la economía y siguen irresueltos. Por último, el tercer factor, como en toda elección pareja, es el mensaje y el tono de campaña. El desafío de Scioli y Macri va a ser encontrar el mensaje correcto porque no estamos ante una sociedad que busque 100% cambio ni 100% continuidad. La ciudadanía busca un camino intermedio y los dos deberán ser muy precisos a la hora de encontrar ese tono. Es correcto plantear la discusión entre cambio y continuidad, más allá de que algunos, y esto es más discutible, la quieran plantear como peronismo versus antiperonismo. Por eso, es relevante el metamensaje. Allí, Scioli y Macri deberán pelear contra sus fantasmas. Si Scioli es visto como excesiva continuidad, será menos competitivo y si Macri es visto como una figura asociada al cambio excesivo, le pasará lo mismo.

Curiosamente, quien más competitividad perdió fue Massa, quien plantea el “cambio justo” y caminar por la “ancha avenida del medio”.

Exactamente. Encontró el mensaje correcto, pero él no representa ese cambio justo. ¿Por qué? Porque tiene candidatos a sus costados que no son extremistas. Ni Scioli es un candidato que exprese el corazón del kirchnerismo, y por eso lo eligieron, ni Macri tampoco representa una vuelta atrás y, si bien tiene un discurso de cambio, señala que mantendrá muchas políticas, como la AUH, YPF y Aerolíneas Argentinas, en su lugar. La ancha avenida del medio no es tan ancha con candidatos como Scioli y Macri que se alejan de los extremos y se acercan al centro. Y la elección tenderá al medio, y esto no es una novedad. Las elecciones competitivas se definen en el medio con los independientes y encontrando el mensaje justo para el momento determinado.

Si el FpV ya tuvo su primaria, ¿eso implica que está cerca de su techo electoral o aún puede crecer?

Significa que la base del voto del FpV ya la tiene. Eso pasó a partir del 20 de junio. El desafío, ahora, es apelar al votante que simpatiza con el FpV pero no es del núcleo duro, una franja del electorado para el cual Scioli siempre fue atractivo. Su objetivo, por ende, ya no es convencer al núcleo duro sino apelar a ese votante filooficialista, independiente y que estuvo cerca del Gobierno en 2011 pero se alejó en 2013.

¿Esa capacidad de atracción no la perdió con su excesiva kirchnerización?

Es una duda. Por eso digo que la campaña, y los mensajes, van a importar. Curiosamente, el perfil del votante que ahora tienen que ir a buscar Scioli y Macri es muy parecido. Se está formando una polarización electoral, pero no hay una polarización ideológica. Fuera del slogan “cambio versus continuidad” hay que escuchar el metamensaje.

En las PASO de 2011 vimos que se le otorgó un “premio” al ganador en las generales y, por el contrario, los que quedaron más atrás fueron castigados electoralmente. Sin embargo, en la experiencia reciente de Santa Fe el primero casi no creció, y el tercero, al igual que en la CABA, sí lo hizo. ¿Esto habla de que Massa podrá retener su caudal aún si sale tercero?

Massa está una situación complicada porque si, como todo indica, sale tercero le será difí- cil retener los votos sobre todo al tratarse de una elección ejecutiva. Ese será su desafío. No tenemos mucha experiencia de primarias y, si nacionalizamos dinámicas locales, nos vamos a equivocar. No hay máximas que podamos extraer y así lo demuestran los ejemplos que citaste. Hubo casos en los que se premió al ganador, pero otros en los que no. No hay una lógica universal y hay que evaluar caso por caso. Hay una ciudadanía y un voto mucho más complejo del que se suele creer. Recién el 9 de agosto, luego de las primarias, tendremos un panorama nacional. Las elecciones locales suman, y ganar siempre es positivo, pero no imponen la lógica nacional.

Sin ir más lejos, en 2011 el FpV perdió Santa Fe, la CABA y Córdoba y luego CFK arrasó con 54,11%.

Hay una ciudadanía que, cada vez más, está menos interpelada por los partidos tradicionales. Hay un voto mucho más complejo de lo que parece y cada uno tiene sus particularidades.

En el seminario Elecciones 2015 que organizó el estadista dijo que, camino a las PASO, Macri necesitaba hacer póquer es decir, ganar en Mendoza, Córdoda, Santa Fe y la Ciudad.

Sin embargo, en dos no pudo festejar. Es evidente que hubiera sido mejor hacer el famoso póker. Sin embargo, el mayor desafío de Macri hasta el 9 de agosto es, además de ganar su primaria, estar por encima de Massa como referente opositor. Hoy lo está logrando, y esa es su gran victoria. Allí arranca una campaña distinta para Macri y en la que deberá salir a buscar los votos que no lo eligieron en las PASO.

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