Era por abajo, posmodernos

(Columna escrita junto a Miguel De Luca)

En Argentina, los partidos políticos estructuran la competencia debido a su arraigo territorial. El escenario nacional debe leerse desde las provincias y los municipios.

Sólo en Argentina las ciencias sociales promueven la revolución mediante performances posporno. Para mantener el prestigio de la academia hace falta combatir la pereza intelectual. Basta de lugares comunes. Es imperativo pensar antes de empuñar el micrófono.

Es común leer que las coaliciones partidarias son fugaces, las identidades políticas son irrelevantes y los líderes de popularidad, señores del Universo. Y además, que Argentina es peor que otros países de la región. Hagamos de cuenta que Venezuela, Ecuador y Bolivia no son un buen ejemplo y verifiquemos si Chile, Brasil y Uruguay son tan distintos.

Los politólogos Juan Pablo Luna, David Altman y Fernando Rosenblatt mostraron que el sistema de partidos chileno tiene una configuración ambigua. Si por un lado es duradero, por el otro aparece crecientemente desconectado de la sociedad civil. Ellos lo definen como estable pero desenraizado. Los indicadores reflejan niveles poco elevados de legitimidad y escasa capacidad para canalizar la representación y participación ciudadana. Así, las protestas que sacudieron al gobierno de Piñera y el 68% de imagen negativa de Bachelet no sorprenden.

El sistema de partidos brasileño es, además de desenraizado, atomizado. El PT de la presidenta Rousseff gobierna cinco estados de veintisiete y controla sólo el 13% de los diputados y el 16% de los senadores. El Congreso es el más fragmentado del mundo, lejos, con un número efectivo de trece partidos. Para construir una mayoría de gobierno, Dilma debió armar una coalición de diez partidos entre los que distribuyó 38 ministerios. Su vicepresidente y los presidentes de ambas cámaras pertenecen a otro partido, el PMDB, que integró los gobiernos anteriores al PT. El 65% de imagen negativa de la presidenta es todavía más infausto que la fugacidad de las coaliciones y la debilidad de las identidades partidarias.

Uruguay… no, ya está. Analizada la situación de Chile y Brasil, concedemos: los partidos orientales funcionan mejor que los argentinos. Pero creemos haber demostrado que la anomalía es Uruguay. Argentina está lejos de ser excepcional: la turbulencia partidaria y la mala fama de los políticos son marca regional. Y sin embargo, los partidos existen –y funcionan–.

El argumento de los líderes de popularidad es igual de embrollón. Sus cultores deben explicar por qué De Narváez y Sergio Massa estaban destinados al liderazgo nacional. Y si no pueden, que devuelvan la entrada. Los partidos siguen determinando las posibilidades de que un candidato se transforme en gobernante. Pero esto no se ve desde el Obelisco.

La Tabla 1 muestra el resultado de todas las elecciones a gobernador desde 1983 hasta el domingo pasado. El peronismo ganó 126, el radicalismo 41, los partidos provinciales 23 y terceros partidos nacionales sólo 8. A lo largo de este periodo, el peronismo aumentó el rinde y el radicalismo lo redujo, pero son los únicos partidos que gobernaron simultáneamente más de una provincia. La política nacional sigue anclada en el territorio. El sistema argentino de partidos es menos estable que el chileno pero está mejor enraizado. Y las raíces son profundas por virtud del federalismo y la autonomía municipal.

Los alineamientos no son fugaces ni cambiantes de elección en elección porque existe ventaja electoral en ser oficialista. Esto, argumenta el politólogo Lucas González, nos diferencia de Brasil. Y la cancha se inclina todavía más cuando la reelección inmediata está permitida. En pocos lugares se ve tan claro el favoritismo de los gobernantes como en las intendencias. La Tabla 2 muestra resultados municipales de las provincias que votaron este año y reúnen más de un tercio del padrón nacional.

Dos datos se destacan. Primero, que peronistas y radicales se repartieron la amplia mayoría de las intendencias. El bipartidismo municipal es contundente en las provincias grandes como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, pero también en otras como Río Negro. Segundo, que la alternancia es mínima: entre 2011 y 2015 las intendencias que cambiaron de mano fueron pocas. Las excepciones se dieron en Mendoza (del peronismo al radicalismo) y en Tierra del Fuego (en la dirección opuesta). Las raíces locales de los partidos siguen tan extendidas como en 1983 o 1995 (Tabla 3). Y el favoritismo de los gobernantes también está intacto (Tabla 4).

Las intendencias no son puestos menores. Además de constituir fortalezas de poder dentro de cada provincia, son muchas veces el primer peldaño hacia un liderazgo nacional. Lo testimonian, entre otros, Sanz, Binner, Duhalde y Kirchner.

Durante los próximos meses, los argentinos seguiremos eligiendo gobernadores e intendentes. Si nuestro diagnóstico es correcto, más del 80% de esos cargos quedarán en manos del partido que ya los ocupa. Y el próximo presidente será un gobernador o un ex intendente, ergo un político profesional con militancia partidaria. Estos patrones de carrera no cambiarán si no cambian las condiciones externas, incluyendo el sistema electoral y el peso del empleo público. No es tan difícil de entender. El problema es que demasiados analistas de la política argentina la pican como Palacio y patean penales como Higuaín.

PROVINCIA

1983-87

1987-91

1991-95

1995-99

1999-2003

2003-07

2007-11

2011-15

2015-19

 

1

Buenos Aires

UCR

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

2

Córdoba

UCR

UCR

UCR

UCR

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

3

Santa Fe

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PS

PS

PS

 

4

Capital Federal

UCR

ALIANZA

FREPASO

PRO

PRO

PRO o ECO

 

5

Mendoza

UCR

PJ

PJ

PJ

ALIANZA

UCR

PJ

PJ

UCR

 

6

Tucumán

PJ

PJ

if

PJ

FR

PJ

PJ

PJ

PJ

 

7

Entre Ríos

UCR

PJ

PJ

PJ

ALIANZA

PJ

PJ

PJ

 

8

Salta

PJ

PJ

PRS

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

9

Misiones

UCR

PJ

PJ

PJ

PJ

FRC

FRC

FRC

 

10

Chaco

PJ

PJ

PACH

UCR

ALIANZA

UCR

PJ

PJ

 

11

Corrientes

PAL

PAL

if

PAL

PN

if

ALIANZA

UCR

UCR

UCR

12

Santiago del Estero

PJ

PJ

PJ

if

PJ

PJ

PJ

if

UCR

UCR K

FCS

13

San Juan

PBSJ

PBSJ

PJ

PJ

ALIANZA

PJ

PJ

PJ

 

14

Jujuy

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

15

Río Negro

UCR

UCR

UCR

UCR

ALIANZA

UCR

UCR

PJ

JSRN

 

16

Neuquén

MPN

MPN

MPN

MPN

MPN

MPN

MPN

MPN

MPN

 

17

Formosa

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

18

Chubut

UCR

PJ

UCR

UCR

ALIANZA

PJ

PJ

PJ

 

19

San Luis

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

20

Catamarca

PJ

PJ

PJ

if

UCR

UCR

ALIANZA

ALIANZA

UCR

PJ

 

21

La Rioja

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

22

La Pampa

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

23

Santa Cruz

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

PJ

 

24

Tierra del Fuego

MPF

MPF

PJ

UCR

ARI

PSP

PJ

 

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