Scioli lidera y Macri secunda

Según las encuestas, el gobernador bonaerense mira a todos desde arriba y, algunos puntos más abajo, aparece el jefe de Gobierno

Despejadas las incógnitas tras el cierre de listas y con los jugadores definidos en la cancha, y a un mes vista de las PASO, empezaron a aparecer las primeras encuestas sobre intención de voto a las que vale la pena prestar atención.

Todas coinciden en que Daniel Scioli lidera y mira a todos desde arriba: 35,1% (Ricardo Rouvier & Asociados), 34,9% (Management & Fit), 39% (Aresco) y 34,8% (OPSM, de Enrique Zuleta Puceiro). Todas coinciden también en que Mauricio Macri viene segundo: 26,9% (Rouvier), 26,3% (M&F), 25,5% (Aresco) y 25,5% (OPSM). Por último, Sergio Massa marcha tercero, y lejos de la pelea grande, aunque le bastaría para imponerse sobre José Manuel de la Sota en las PASO de Una Nueva Argentina (UNA), las más competitivas del 9-A: 9,8% (Rouvier), 10,1% (M&F), 12,3% (Aresco) y mucho más arriba, en 17,2%, según OPSM.

Primera lectura: la elección tiende, sin prisa pero sin pausa, a polarizarse. Aunque aún no estamos en un escenario de polarización flagrante, todo indica que la tendencia va para allí. Veamos. Según M&F, Scioli crece 12 puntos desde diciembre pasado; Macri sube 15 puntos en el último año y 8 puntos desde diciembre (a costa, básicamente, de Massa) y aún hay casi 9 puntos de indecisos. La tendencia seguramente se profundice en las próximas semanas, y entre los dos sumen más de 60% de los votos en las PASO. En octubre, ese guarismo estará entre 70-75%. No es el 85-90% de la era bipartidista pero, en el contexto de un sistema de partidos fragmentado, son números que habilitan a hablar de polarización.

Todo indica que la diferencia entre el primero y el segundo será menor a la de 2007 (22 puntos) y, desde ya, al récord de 2011. El FpV ya no tiene la fuerza de antaño y apareció un opositor que merodea, por primera vez, los 30 puntos.

DE AGOSTO A OCTUBRE

Pero la de agosto es una foto. Si bien es no vinculante (salvo para aquellos que deban pasar el umbral de 1,5%), tienen un efecto simbólico y real sobre la decisión de los votantes. La profundización de la polarización dependerá de la capacidad de las terceras fuerzas (básicamente, de Massa y Margarita Stolbizer) de retener sus votantes hasta y, sobre todo, después de las PASO. Y, viceversa, de los front runners de seducirlos.

La biblioteca está dividida. Las experiencias de PASO presidenciales (en rigor, hay sólo una, y no hubo competencia interna casi en ninguna fuerza) muestran que quien sale primero suele ver crecer su caudal de votos en la próxima instancia. Por el contrario, quienes quedan relegados ven una licuación de sus caudales. Pero las últimas PASO locales mostraron que quienes salieron terceros, y quedaron lejos, también puedieron crecer. Pasó con Omar Perotti en Santa Fe y Mariano Recalde en la CABA. Asimismo, en Santa Fe, tampoco hubo un “premio” para Miguel del Sel: obtuvo casi el mismo caudal en las generales que en las PASO. Es decir, la capacidad de retener votos de las terceras fuerzas podría ser mayor a la que se presagia. El elector es más independiente de lo que suponen varios analistas y no se polariza como pretenden muchos. No es un dato menor a la hora de trazar proyecciones para qué pueda pasar el 25 de octubre.

Específicamente, la capacidad de Massa, si gana la primaria, de retener a sus propios votantes y, sobre todo, a los de DLS será clave para determinar cuánto puede crecer DOS entre el 9-A y el 25-O. La pregunta, seguramente la más escuchada luego de las PASO, adquiere relevancia toda vez que con más del 40% (y una diferencia de 10 con respecto a Macri), o bien arribando al 45%, a DOS le bastaría colgarse la banda el 10-D. Precisamente, una fuente posible de crecimiento, sino la única, serán los votantes de UNA, que quedaría tercero, y lejos, del premio mayor.

Si DOS logra captar 50% de esos 16 puntos (según Rouvier, Massa sacaría 9,8% y DLS, 6,2%) o 20 puntos, según OPSM, pasaría cómodamente el umbral del 40% y se acercaría al 45%. El cofre delasotista adquiere una relevancia estratégica con miras a octubre, y no hay que alarmarse si los cañones sciolistas apuntan allí.

Pero las encuestas, al menos por ahora, no registran un crecimiento tan importante del caudal sciolista ni, viceversa, una licuación del caudal massista. M&F, por ejemplo, tiene a la fórmula Scioli-Carlos Zannini en 36,9% en octubre, es decir, apenas 2 puntos arriba del guarismo de las primarias. En tanto, Massa- Gustavo Sáenz están en 12,1%, 3,6 puntos abajo del 15,7% que obtendrían las dos fórmulas de UNA  en las PASO. Es decir, habría fuga de votos pero no en manada. Por lo tanto, la capacidad de crecimiento de Scioli en base a los votos de UNA sería, en principio, acotada. Según OPSM, Scioli crecería apenas 0,3 punto entre agosto y octubre. Por supuesto, no puede descartarse que el caudal renovador se debilite y haya una fuga de votos mayor si se profundiza la polarización pero, en principio, los que voten a Massa y DLS en agosto se quedarían en UNA.

En cambio, quien más potencial de crecimiento tendría entre las PASO y las generales es Macri. Y cuanto más cerca quede Scioli de 40%, más fuerte tenderá a ser el corrimiento de votos hacia el jefe de Gobierno. Prima facie, retendría los 5-7 puntos que obtendrían, juntos, Elisa Carrió (CC) y Ernesto Sanz (UCR). No hay mayores riesgos de que esos votos se fuguen de Cambiemos. Progresistas, el espacio de Margarita Stolbizer, también podría aportar votos pues la diputada nacional quedaría muy lejos de la pelea mayor y son votantes opositores al Gobierno que podrían inclinarse, voto útil mediante, al líder amarillo. Por último, UNA también podría aportar votos en favor de Macri. OPSM, por ejemplo, lo ve al jefe de Gobierno subiendo más de 6 puntos entre las PASO y las generales, llegando hasta 31,6%. M&F, también. La última elección antes de las PASO será la segunda vuelta porteña en la cual, muy probablemente, se imponga Rodríguez Larreta. Es decir, Macri llegará con envión y, probablemente, esté algo más arriba de lo que registran hoy las encuestas.

La capacidad de Macri de crecer entre las PASO y las generales es, en el marco de una elección con tendencia a polarizarse, lo único que puede impedir que DOS, con la regla de 40%+10, se cuelgue la banda. Si los votos opositores de esas fuerzas así lo perciben es probable que Macri crezca mucho y DOS no logre sacarle esos 10 de diferencia y, al menos que supere el 45%, iríamos rumbo a un balotaje por primera vez desde 1994.

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