El discurso de Cristina en la FAO disparó la discusión académica

Luego de que la Presidenta Cristina Fernández mencionara que “el índice de pobreza se ubica por debajo del 5% y el índice de indigencia en 1,27%” y de que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, asegurara que “Alemania tiene más pobres que Argentina”, medios, políticos y académicos pusieron su foco en la agenda social. ¿Qué pasó con la pobreza en los últimos 15 años con los ingresos? ¿Cómo se puede avanzar hacia su reducción?

“Parafraseando a Paul Krugman, lo que expuso CFK ante el auditorio es una “idea zombie”. Un “concepto que debería haber muerto bajo el peso de la evidencia, pero se resiste a morir”. Desde que comenzó la manipulación del IPC, el valor de la canasta de consumo que define si una persona es considerada pobre o no se mantiene artificialmente bajo. El 5% referido por la Presidenta, entonces, es una ficción. Estimaciones alternativas reflejan una tasa de pobreza entre tres y seis veces superior a la reportada por el Indec. Puntualmente, siguiendo la metodología oficial pero con otra canasta de precios, estimamos que casi 21% de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza a fines de 2014”, planteó el economista jefe de Management & Fit, Matías Carugati, en una columna publicada en El Economista.

Para Leonardo Gasparini, economista del Cedlas, la comparación entre Alemania y Argentina “es una evaluación muy inexacta”. “Bajo cualquier criterio que se utilice la pobreza en Argentina es significativamente mayor a la de Alemania y de hecho, mayor a la de cualquier país desarrollado”, afirma. “Lo que se hizo está mal metodológicamente: se comparó la pobreza absoluta mal medida en Argentina, con la pobreza relativa bien medida en Alemania”, agrega consultado al respecto por El Economista.

¿Qué balance se puede hacer de la larga década kirchnerista? Como resume Gasparini, “la pobreza hoy es inferior a la de 2003, comparable a la de 2007 y superior a la de hace un año atrás. Así lo grafica el estudio DEPS:

Otro tema de particular relevancia es la pobreza estructural. Si bien la Argentina tuvo tradicionalmente un foco de pobreza estructural en las zonas rurales vinculadas a economías agrarias de subsistencia (con el caso particular del NOA y NEA), hoy existe también otro tipo de pobreza estructural urbana en las periferias de las grandes ciudades. “La nueva pobreza estructural es urbana y se concentra en los hogares de bajo clima educativo y con poco capital relacional y capital social, que les impide transitar por la vía del empleo un camino de progreso económico”, señala Daniel Nieto, economista y licenciado en Políticas Sociales (UBA-London School of Economics).

De cara al futuro, el economista especializado plantea dos dimensiones a tener en cuenta: lo económico–productivo, vinculado al trabajo y la reindustrialización, y el modelo de protección social. En este último plano, señala que “es necesario reformular el sistema impositivo para mejorar su progresividad, mejorar la calidad de las prestaciones sociales, sobre todo del sistema educativo, y revisar los mecanismos de regulación del mercado de trabajo y los programas de promoción del empleo” para facilitar la reinserción en la sociedad de las poblaciones marginadas.

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