Los presiones que resistió Daniel Scioli

(Artículo publicado por la edición nº32)

El gobernador de la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento de estabilidad y bonanza política tras varios meses de incertidumbre sobre su futuro. Los desafíos que superó con Moyano, Massa y Sabbatella.

Daniel Scioli ha aprendido lalección una y otra vez. Hace meses, cuando ya las encuestas se perfilaban a mostrar la apabullante intención de voto que hoy tiene Cristina Fernández, comprendió que debería aplazar su sueño presidencial otros cuatro años. En ese lapso, soportó todo el ciclo del efecto Sabbatella, desde la confirmación de su colectora hasta su baja en las encuestas; escuchó los rumores sobre quién lo secundaría en la fórmula e incluso los que mencionaban el aval desde Balcarce 50 a otro binomio K en tierra bonaerense. Resistió el intento de avance de Hugo Moyano primero y Sergio Massa después.

Hoy las encuestas de opinión lo muestran como el segundo dirigente con mayor imagen positiva a nivel nacional. Por todo eso, si a fines de 2010 el estadista le dedicó
un extenso informe sobre “la consolidación del número dos del kirchnerismo”, el panorama a cinco meses de las elecciones de octubre lo muestra más que firme en ese lugar.

La lista colectora de Martín Sabbatella parece haberse estancado en torno al 10 por ciento, como techo, y abarca a un electorado que no se reconoce en la figura del actual gobernador. La candidatura de Sergio Massa fue perdiendo cada vez más fuerza en los últimos 15 días, desde que su entorno dejó entrever esa posibilidad. Hugo Moyano, al igual que en octubre pasado, volvió a sufrir una baja importante de su volumen
político tras protagonizar un acto multitudinario.

La Presidenta sigue creciendo en las encuestas y no le retacea ese capital político, se muestra junto a él y ordenó bajar el tono de los ataques del kirchnerismo más cercano a su gestión, incluso en el área históricamente sensible como es la seguridad. Hasta La Cámpora, que lo miraba al menos con desconfianza meses atrás, se encolumnó tras su candidatura para la reelección bonaerense.

El armado de las listas legislativas bonaerenses podrá mostrar, también, una revalorización de su peso en el entramado kirchnerista. Sigue representando, también, al Partido Justicialista que será troncal en la estructura K para las elecciones de octubre. Una palabra, con la que empapeló la ciudad, lo define: “Lealtad”. Además,
sus movimientos se han beneficiado con los gestos de profunda racionalidad política que llegaron en las últimas semanas desde Balcarce 50, como fueron la elección de Daniel Filmus en la ciudad y la unificación del PJ santafesino.

SABBATELLA

La primera de las presiones que Scioli supo sortear fue la instalación de la colectora, luego lista de adhesión, del sabbatellismo, un arreglo del ex intendente de Morón con Kirchner que Cristina quiso conservar para atraer votos de un progresismo que hoy por hoy las encuestas muestran, de cualquier modo, apoyándola a nivel nacional.

Tras las especulaciones iniciales sobre cuánto podría influir esa lista sobre la robusta
intención de voto del gobernador, el efecto espuma y el entusiasmo inicial bajaron y hoy en día ni siquiera terminó de resolverse si el Nuevo Encuentro tendrá lista propia de legisladores nacionales, elemento crucial para sostener el discurso diferenciador de la estructura pejotista que cuestionan.

Uno de los referentes de ese espacio, el diputado Ariel Basteiro, explicó a el estadista que, “las críticas a Scioli o al PJ, que nada tienen que ver con el peronismo o FpV, es porque ambos fueron funcionales a Menen, Duhalde y por lo tanto su encolumnamiento con el Gobierno Nacional no es consecuencia de sus convicciones.
La Presidenta le permite la reelección de Scioli como le permite a Sabbatella presentarse adhiriendo a su candidatura.

Tiene explicación, ya que Nuevo Encuentro interpela a un sector de la sociedad que no ve a Scioli como referencia del progresismo político que encarna este Gobierno. Tensión no tiene, pues somos parte de estructuras políticas diferentes con referencias,
historias y organizaciones diferentes, sólo que nosotros también adherimos a la candidatura de Cristina”.

MASSA

Hasta comienzos de mayo, la candidatura a la gobernación bonaerense de Sergio Massa para las internas del 14 de agosto parecía una realidad. Había logrado, en voz baja, tener el apoyo de algunos intendentes, más allá del Grupo de los Ocho y esperaba ir construyendo un espacio poskirchnerista con el cual, en todo caso, perder en las Paso pero ir posicionándose para un 2015 en el que Scioli no tendrá reelección.

Pero el recuento de tropa le dio mucho menos de lo esperado. El Grupo de los Ocho comenzó a desintegrarse. Muestra de ello son las declaraciones del intendente de Hurlingham, Luis Acuña, de apoyo a Scioli y fotos en los últimos días con el mandatario provincial de los intendentes Pablo Bruera y Gilberto Alegre, de La Plata y General Villegas, respectivamente.

Así, tras un anuncio rimbombante a través de operadores y allegados, hoy por hoy el tema de la interna del PJ parece ir perdiendo potencia, más allá de que hubiese servido a Scioli para terminar de fortalecerse; a Massa para, aun perdiendo, quedar en lista de espera para 2015 y al peronismo, para mostrar una interna competitiva en al menos un distrito.

Pero Massa no está dispuesto a competir si sus operadores no le garantizan un mínimo de 25%, el piso necesario para poder colocar legisladores y concejales en las listas oficiales del FpV como primera minoría. Orillea ese porcentaje en los distritos de la Primera Sección, con centro en Tigre, pero sus contactos con intendentes de la Tercera para acercarse a números similares en los municipios del sur del conurbano no fueron del todo productivos. Por eso tratará de mantener la amenaza, al menos discursiva, de su desembarco provincial, mientras negocia posiciones en las listas para sus hombres de confianza.

La posibilidad de repetir la experiencia porteña de una fórmula entre dos precandidatos, aún fresca en la retina de los peronistas de todo el país, está totalmente descartada.

EL VICEGOBERNADOR

Justamente, entre las presiones que llovieron sobre el gobernador estaba la elección del vicegobernador. Tras las primeras versiones que mostraban que sería una imposición de la Rosada, hoy parece difícil que no sea el gobernador quien elija a su compañero de fórmula. Hay tres perfiles posibles para ese lugar.

Si la apuesta pasa por recuperar terreno en las secciones bonaerenses del interior, de amplio predominio de zonas rurales, el ministro de Agricultura Julián Domínguez pica en punta. Pero, como escribió Julio Burdman en el último número de el estadista, la imagen de Cristina Fernández viene mostrando una recuperación considerable en esos sectores, de la mano del crecimiento económico y el momento estelar que vive el sector, por lo que el factor Domínguez no sería crucial.

Otra de las opciones es repetir el “esquema Balestrini”, con un conocedor del Conurbano de buena relación con intendentes y el entramado justicialista de las secciones Primera y Tercera, preferentemente con trayectoria. Julio Pereyra,
por ejemplo, es uno de los que se acomoda a esa descripción.

Pero Scioli, recuperado de los embates K, buscará mostrar, quizás por primera vez en su carrera política, algún gesto de mayor autonomía para ir posicionándose lentamente hacia 2015. Y la elección de un todoterreno del Conurbano no iría en esa dirección. Una tercera posibilidad es alguien que haya acompañado a Scioli los últimos años. Gustavo Marangoni, en esa línea, explica que “si lo que se busca es una reelección, una buena opción es que en la fórmula haya alguien de la gestión que se busca legitimar”.

Y en esa línea la ministra Cristina Alvarez Rodríguez, de buena relación además con la Casa Rosada, es quien aparece hoy con mayores chances. Lo mismo pasaría en la lista de legisladores provinciales, clave para asegurar la gobernabilidad en la provincia. El gobernador estará a cargo del armado, repitiendo el esquema que tendrá el Frente para la Victoria en algunas otras provincias.

Las listas nacionales, en esa lógica, se digitarán en la Rosada. Para los primeros uno de los dos primeros lugares de diputados o senadores, Aníbal Fernández parece hoy número puesto.

MOYANO, GIGANTE CON PIES DE BARRO

Hugo Moyano, presidente del PJ de la provincia, había pedido el lugar de vicegobernador para un hombre propio y una buena proporción de lugares en las listas legislativas. Hoy por hoy ambas alternativas parecen destinadas a ser archivadas, al tiempo que cada vez son más las voces dentro de la estructura partidaria que miran
con desconfianza al camionero.

Moyano tiene una histórica puja con los intendentes (por el peso de la recolección de residuos en los presupuestos bonaerenses), que se agranda en el momento de mayor cercanía de la mayoría de ellos con el gobernador. Otros sectores que parecían meses atrás distanciados de Scioli y cercanos a Moyano han ido leyendo también la recuperación de la confianza en el gobernador que se vislumbra en Balcarce 50.

Hoy los números lo muestran a Scioli bien posicionado en el primer lugar, con niveles de apoyo cercanos a los de la Presidenta, y siendo el único dirigente tanto opositor como oficialista que hoy en día puede exhibir ese respaldo. Aguantó las presiones que fueron sucediéndose en el último año y dejó a un lado –con buen sentido de la oportunidad– los consejos de muchos integrantes de su entorno para que enfrentara
a Cristina Fernández en octubre.

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