Elecciones: mandan las realidades locales

(Columna para el El Economista)

En las primarias de Chaco volvió a quedar en claro que las realidades políticas locales mandan y que no se pueden deducir tendencias electorales nacionales a partir de resultados provinciales. El peronismo, cuyo jefe indiscutido es Jorge Capitanich, obtuvo 59% de los votos contra 37% que reunió la candidata radical Aída Ayala que tenía, además, el apoyo de Mauricio Macri y Sergio Massa.

En las seis elecciones que se hicieron hasta ahora hubo resultados para todos los gustos. No puede sostenerse que haya una tendencia nacional clara a favor de la profundización del proyecto como sostiene el Gobierno ni una demanda mayoritaria a favor de un cambio como afirma la oposición. Para poder hacer una lectura concluyente al respecto habrá que esperar hasta las PASO del 9 de agosto.

De todas maneras, pueden advertirse algunas tendencias que deben tenerse en cuenta para los comicios nacionales:

. En las elecciones generales suelen ampliarse los resultados de las primarias porque los votantes tienden a premiar a los ganadores y castigar a los perdedores. Eso se vio con claridad en Salta. Todo indica que en Chaco se mantendrá ese comportamiento y que en las elecciones generales del 20 de septiembre la diferencia entre los dos candidatos más votados no se reducirá. El peronista Domingo Peppo se convertiría en el próximo gobernador de la provincia.

. Ser oficialista sigue siendo una ventaja, pero menos que antes. Hasta ahora, los partidos en el gobierno ganaron en las primarias de la CABA y Chaco y en las generales de Salta y Neuquén pero perdieron en las primarias de Mendoza y Santa Fe. Más aún, en las tres elecciones que se realizarán en junio, los oficialismos locales no aparecen como favoritos y los opositores podrían ganar en Santa Fe, Mendoza y Río Negro.

. Los resultados de Chaco fueron un golpe para el acuerdo entre la UCR y el PRO porque era una de las provincias en las cuales, según los cálculos previos, la oposición podía ganar. En las tres provincias en las que fueron juntos hasta ahora, se anotaron un triunfo en Mendoza pero les fue mal en Neuquén y Chaco. Los radicales, además, van camino a perder una de las capitales de provincia que gobernaban. Capitanich probablemente ocupe un cargo que estuvo en manos del radicalismo en los últimos dieciséis años.

Fue un mal resultado para todos los opositores y puso en evidencia que frente a un oficialismo sólido y con respaldo popular, lo que se haga desde la vereda de enfrente no es determinante para el resultado.

La fragmentación de la oferta electoral opositora no ayuda a equilibrar el sistema político por cuanto permite que las diferencias en favor del oficialismo sean más abultadas, lo cual le otorga una fortaleza adicional. Las diferencias se achican si los opositores unifican sus candidaturas pero no modifican el orden entre ganadores y perdedores.

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