Massa sufre la fuga de intendentes

¿Hasta dónde afectan la candidatura presidencial del tigrense los garrochazos que padece el Frente Renovador?

Después de la salida del Frente Renovador de los intendentes Gustavo Posse (San Isidro), Sandro Guzmán (Escobar), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas) y más recientemente, Darío Giustozzi (Almirante Brown), Sergio Massa tendrá el desafío de retener los 560.000 votos que había conseguido su candidatura a diputado nacional en 2013 en esos municipios. Si se le suman los votos que consiguió en Vicente López en alianza con Jorge Macri, primo del líder del PRO, la cifra alcanza los 650.000.

Sin embargo, la salida más trascendente es la del jefe del bloque de diputados nacionales y ex intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi. ¿Por qué?

En primer lugar, porque se trata de uno de los jefes comunales que están desde la primera hora en el armado del Frente Renovador.

En segundo lugar, porque cuando pegó el portazo, lo hizo con durísimas críticas que –aunque ya se habían oído desde afuera del massismo-, no se habían hecho desde el interior. El personalismo y la falta de experiencia de Massa, el fracaso en expandirse más allá de la veintena de intendentes que dieron origen al espacio, la falta de una organización nacional y el rumbo impreciso que tomó la política del Frente Renovador, estuvieron entre los cuestionamientos que Giustozzi hizo al abandonar el partido.

Pero más aún, su salida supone un desafío en términos electorales. En la Primera Sección Electoral es donde el massismo hizo su mejor elección en 2013, aunque en ese caso aliado al PRO, por lo que algunos de los votos del Frente Renovador en las legislativas ya eran del macrismo entonces. En cambio, el centro de la presencia del FR en la Tercera Sección Electoral era a través del Almirante Brown, uno de los distritos con mayor cantidad de votantes de la provincia (con 404.993 electores). Sin esa intendencia, la presencia del massismo en el sur del conurbano bonaerense decae.

Sin embargo, más allá de los números, la fuga de varios intendentes del espacio massista contribuye a reforzar la sensación de declive que arrojan las encuestas.

Aún así, contar con intendentes no es la única forma de acceder a un buen resultado a nivel provincial. No es un predictor infalible. Bajo ese criterio, el PRO, con apenas un intendente propio en Vicente López y uno aliado en San Isidro, no podría hacer mella en la provincia. En cambio, en el macrismo especulan con que la candidatura de Macri sacará cerca del 25 por ciento (más cerca del 30 por ciento en el interior bonaerense, alrededor del 25 por ciento en la Primera Sección y ligeramente por debajo del 20 por ciento en la Tercera), con independencia de lo que logren sus candidatos a jefes comunales. Lo mismo sucede en el caso de la UCR, con 18 intendencias de distritos medianos y chicos que apenas suman 438.450 electores, menos que los 475.000 de Lomas de Zamora.

Por su parte, quien más se ve favorecido de la salida del ex jefe comunal de Almirante Brown es el Frente para la Victoria (FpV). No solo porque podría desembocar allí, sino también porque de esa manera, consolida su hegemonía en el sur del Gran Buenos Aires, donde ni la Unión Cívica Radical (UCR) ni el PRO –ni ahora el Frente Renovador- tienen una construcción sólida.

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