Carrió espera en soledad

(Artículo publicado en la edición Nº31)

La líder de la Coalición Cívica rechaza la posibilidad de formar alianzas porque dice que así la oposición “es funcional” al kirchnerismo.

Una oposición unida fortalece al kirchnerismo, y no queremos serle funcionales”.
Ese es el criterio que prima en la Coalición Cívica y que Elisa Carrió y sus laderos utilizan para justificar su, por ahora, negativa a integrar alianzas electorales y con el que aseguran que la candidatura presidencial de la diputada sigue más firme que nunca.

En su entorno advirtieron que la candidatura de la líder de la Coalición Cívica sigue
adelante en la carrera presidencial y que la reciente deserción de Mauricio Macri, y
en menor medida de Fernando Solanas, aumentan sus esperanzas de llegar con paso
firme a octubre. Para la diputada Patricia Bullrich quedan fortalecidos en el nuevo escenario: “Casi todos los votos que podía tener Macri en esa elección los vamos a tener nosotros”, indicó la legisladora, clave en la estrategia política de Carrió.

Carrió fue de las primeras en advertir que el escenario con varios candidatos de
unas semanas atrás se iría decantando en mayo por los números en las encuestas. Acertó con ese pronóstico y hoy queda en una carrera con pocos competidores, junto a Ricardo Alfonsín y quizás alguna expresión de la centroderecha que pueda representar Duhalde.

Pero su política es diametralmente opuesta a la de sus competidores por el voto
opositor, y critica la posibilidad de converger en un megafrente. “Así, Cristina nos
gana”, resumen en su entorno. Curiosamente, Duhalde coincide con ella y descree de
un acercamiento con los radicales porque entiende que eso ya fracasó en dos oportunidades: en 1999 y en 2007.

Su fuerza política utiliza varios argumentos para justificar esa posición. El primero
es que de los dos requisitos para que Cristina se imponga en primera vuelta (45%
de los votos o 40% y 10 puntos de diferencia) para el kirchnerismo va a ser más difícil
llegar al 40% de los votos si hay varias alternativas en la oposición, y que una polarización extrema le daría la posibilidad de llegar al 45% y alzarse con el triunfo. Carrió imagina sí un acercamiento a otras fuerzas para un eventual segundo turno, encolumnándose detrás del que haya conseguido la mayor cantidad de votos.

“Lo mejor no es hacer alianzas nuevas entre el agua y el aceite, si no evitar que el
kirchnerismo llegue al 40% en la primera vuelta. Y eso es más razonable y posible presentando varias alternativas que forzando un bloque único que después será incapaz de gobernar”, precisó a el estadista el diputado Fernando Iglesias. Pero su postura es diametralmente opuesta a la que tuvo y mantuvo en 2007, cuando criticó al radicalismo por no haberla acompañado en la primera vuelta e inclinarse por Roberto Lavagna.

En esa oportunidad, y en un escenario bastante similar al actual, Carrió buscó que el radicalismo se plegara tras su candidatura, que todas las encuestas daban en segundo lugar. Finalmente terminó segunda, con la mitad de los votos que sacó CFK, y criticó a la UCR por haber facilitada el triunfo de la actual Presidenta.

En la Coalición Cívica insisten en que es errónea la intención que comienza a tomar
forma en el radicalismo de pelearle a Cristina Kirchner con un solo candidato opositor.
“La oposición debe tener dos candidatos fuertes y después, en todo caso, unirse para un balotaje. Con un candidato único, Cristina gana en primera vuelta”, sostiene Carrió.

“Los votantes prooficialistas van a votar todos a Cristina en la primera vuelta, no
la veo aumentando mucho en un segundo turno. Por eso es crucial aumentar nuestra
oferta para llegar al balotaje. Porque, además, si bien puede haber una parte del electorado a favor del Gobierno, más de la mitad está hoy en contra y ese público va a votar contra el Gobierno independientemente de los arreglos entre los partidos, así que lo mejor sería presentar varias alternativas primero y luego apoyar al opositor que llegue al balotaje. No todos los que se oponen al Gobierno tienen las mismas ideas”, agregó Iglesias.

Las candidaturas definitivas se conocerán a más tardar el 25 de junio, cuando los que quieran competir tengan que anotar su fórmula para competir en las elecciones
internas abiertas y obligatorias del 14 de agosto. En esa contienda deben obtener
por lo menos el apoyo del 1,5 % de los electores para presentarse en octubre. Tarea
por ahora difícil en varios distritos para la Coalición Cívica, que en las primeras
elecciones del año (Salta y Catamarca) obtuvo menos del 1%.

Una vez más, Carrió se diferencia de otras figuras políticas de la oposición. En el
radicalismo sostienen que hay que procurar que un candidato supere el 30% porque en ese caso se obligaría la Presidenta a obtener un porcentaje muy alto para evitar la
segunda vuelta. Consideran que todo lo que conspire contra esa posibilidad termina siendo funcional al kirchnerismo porque le facilita obtener los 10 puntos de diferencia.

Y por eso Alfonsín habla del “sueño del pibe” para referirse a la situación en la cual puede concentrar el voto opositor detrás de su candidatura. Claro que esto implica establecer alianzas que no están exentas de conflictos. Parte del electorado las ve como oportunistas y que si no resultan en acuerdos sólidos pueden llevar a nuevas frustraciones. Otros las ven como un gesto de responsabilidad y que muestran voluntad de ganar las elecciones por parte de quienes las encaran.

Pero, más allá de los debates teóricos, Carrió no tiene voluntad política de lograr
acuerdos en este momento y todo indica que seguirá en carrera hasta el 23 de octubre.

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