Mendoza: ¿Unión o dispersión?

(Columna de Horacio Meilán)

Las PASO se definirán entre tres candidatos justicialistas por un lado y uno del frente Cambia Mendoza, de mayoría absoluta radical.

El domingo 19 de abril se realizarán las PASO en Mendoza y más allá de la disputa política entre el justicialismo gobernante –en sus tres versiones, oficialista, kirchnerista e independiente– y el poderoso radicalismo, encabezando el Frente Cambia Mendoza (CM) en alianza con el macrismo y otros partidos, lo que también se dirime es cuál será la estrategia más adecuada para posicionarse mejor para la elección general del próximo 21 de junio.

Son dos estrategias claramente definidas y diferenciadas. Por un lado, el Frente para la Victoria (FpV) apuesta a la dispersión de votos, con el claro objetivo de sumar adhesiones de distinta extracción para fortalecer a esa fuerza, más allá de que en algunos casos, las diferencias internas son prácticamente irreconciliables.

Por otra parte, los radicales buscan centralizar su campaña en la única figura de su líder ya indiscutido, el intendente de Godoy Cruz Alfredo Cornejo, que no sólo logró la unidad de la UCR, sino que también hizo cuadrar a todo un frente opositor, haciendo realidad el sueño nacional de Ernesto Sanz y Mauricio Macri, ya que logró abarcar ampliamente, diversidades ideológicas de centro izquierda, como las del Partido Socialista, Libres del Sur o la Coalición Cívica–ARI, hasta de centro derecha, como el tradicional Partido Demócrata local (que busca evitar la pérdida, por primera vez en su historia, de su representación legislativa) o el PRO, que llegó hasta resignar candidatos propios en algunos casos, para fortalecer esta alianza.

Es cierto que en el medio hay otras fuerzas que pelean por posicionarse. Es el caso del todavía sorprendente Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), que con la unión del PTS y el PO apuesta a seguir creciendo luego del 15% obtenido en la legislativa de 2013 –que le valió la asunción del diputado nacional por el PTS, Nicolás del Caño– y de un resultado similar en las municipales de la ciudad de Mendoza el año pasado, algo que logró mantener en las PASO comunales del 22 de febrero pasado (la general de ese departamento se realiza el próximo 3 de mayo). El FIT propone como candidata a gobernadora a la joven senadora provincial Noelia Barbeito (PTS) y como vice al diputado local Héctor Fresina (PO).

También están aquellos partidos denominados “chicos” que buscan superar el mínimo porcentaje de votos que les permita participar en la general (en Mendoza, a diferencia de la Nación, se requiere el 3%, en lugar del 1,5% para ser de la partida final). Allí se encuentra el Partido Es Posible, enrolado a nivel país con los hermanos puntanos Rodríguez Saá, que a mitad de camino debió suplir a su precandidato a gobernador, Carlos Ferrer, por el presidente del partido, Luis Galiotti. Otro que buscará llegar al 21 de junio es el Partido Federal, que de la mano del afiliado demócrata Alberto Aguinaga, intentará precisamente retener votos del PD para de ese modo restarle sufragios a Cambia Mendoza. Se dice que esa estrategia es un artilugio ideado por el peronismo, fundamentalmente por el operador Juan Carlos Mazzón (recientemente echado del entorno de la presidenta Cristina Fernández, pero con alta incidencia aún en el PJ mendocino). Aguinaga, que fue ministro de Gobierno provincial en la última etapa de la dictadura (entre 1982 y 1983), niega esa acusación.

DIVIDE Y ¿REINARAS?

La traumática definición de los candidatos del FpV dejó serias fisuras puertas adentro del peronismo. De hecho, que hayan resultado tres listas para la competencia es una situación inusitada para esta fuerza que gobierna la provincia desde 2007 y que fuera de las PASO, siempre definió fórmulas de consenso o, en el peor de los casos, con una interna entre dos aspirantes, sin demasiadas complicaciones.

Pero esta vez, el hecho de que los sectores más tradicionales del PJ (los “azules” de Mazzón y “La Corriente”, ámbito vinculado a Daniel Scioli, liderado por el vicegobernador Carlos Ciurca y el denominado “paquismo”, que responde al gobernador Francisco “Paco” Pérez) hayan definido como precandidatos a Adolfo Bermejo (azul) y Diego Martínez Palau (paquista) y dejado de lado al kirchnerismo, que debió armar fórmula propia con el diputado nacional ultra K, Guillermo Carmona y la ex radical de Nuevo Encuentro, Alicia Naman, ha generado no pocos inconvenientes.

Es que junto con la fórmula gubernamental, el sector “oficialista” se anticipó a la elección de agosto y octubre y promovió la postulación de Pérez a la diputación nacional, lo que desató la ira kirchnerista, que llegó hasta complicarle la gestión a Pérez, quien debido a un freno central, tuvo demoras en la habilitación de fondos del Banco Nación para pagar los sueldos a los empleados estatales.

Pero además, la postulación de Matías Roby, ex ministro de Salud provincial y ex amigo íntimo de Pérez generó aún mayor dispersión. Esta situación también se dio a partir de la feroz interna del PJ, ya que se decía que Pérez no lograría su candidatura a la diputación si no bajaba a Roby. El gobernador decidió quitarle el apoyo a su amigo, en pos de su propia postulación, lo que –lógico escándalo mediante– generó que Roby optara por candidatearse por su cuenta, junto con el gremialista Ariel Pringles, haciendo que el FpV deba dividir por tres, en lugar de dos, sus aspiraciones.

De todos modos en el PJ creen que la actitud confrontativa de Roby, presentándose casi como un opositor más de una gestión de la que fue parte, puede ayudar a incorporar votos independientes, otorgándole mayores posibilidades en general al FpV.

En Cambia Mendoza la situación es diametralmente opuesta. Todo fue fruto de la habilidad política de Cornejo que primero logró unir a todo el radicalismo detrás de su propia estrategia, superando posiciones fuertemente contrarias a la idea de armar un frente amplio, como la de Julio Cobos, que en un congreso partidario de fines de 2014 terminó aceptando esa posibilidad (que luego terminaría cediendo también en la Convención nacional de su partido, frente a la estrategia similar de Ernesto Sanz).

Pero tras esa primera batalla ganada internamente, Cornejo, con una buena ayuda de Mauricio Macri, que en las PASO de la Capital mendocina en febrero declinó cualquier candidatura propia para apostar a un frente común con la UCR, logró seducir a las distintas fuerzas que antes en UNEN y ahora en Cambia Mendoza aceptaron aliarse con la centroderecha e incluso con una mínima representación del Frente Renovador de Sergio Massa y se convirtió en el centro absoluto de esta fuerza que hoy lidera las encuestas con un promedio del 40% de la intención de voto (el FPV, con sus tres precandidatos, ronda el 38%).

En este caso la cuestión es clara. Cornejo es la oposición, el indiscutido adalid de CM y en él se centra la campaña. Y es también en él a quien apuntan los principales dardos peronistas.

El 19 de abril, entonces, se verá cuál de estas dos estrategias, la de la dispersión o la del centralismo, resulta más exitosa.

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En Mendoza ganó la unión | El Estadista
5 años atrás

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