Macri está obligado a ganar

Un triunfo de Michetti, descolocaría a Macri y se afectaría el principal objetivo del PRO que es ganar las elecciones presidenciales.

La primaria del PRO en la Capital tiene todos los condimentos para resultar atractiva y generar una alta participación. Es una pelea pareja entre dos figuras conocidas, el ganador será casi con seguridad el nuevo jefe de Gobierno y el resultado tendrá consecuencias en la política nacional porque no será indiferente para la imagen de Mauricio Macri que su candidato –Horacio Rodríguez Larreta– gane o pierda con Gabriela Michetti. Todo indica que pueden sumar alrededor del 50% de los votos.

Las encuestas muestran hasta ahora paridad en la intención de voto entre Rodríguez Larreta y Michetti. Pero, finalmente, el apoyo de Macri resultará decisivo para definir la elección a favor de su jefe de Gabinete. No parece factible que Macri sea derrotado en interna del macrismo. Si pierde, se afectará la imagen ganadora que transmite en este momento y se le echará en cara haberse involucrado en una elección en la que podría haberse mostrado prescindente. Si gana Michetti, festejaran todos los que serán rivales de Macri en próximas elecciones.

Claro que si triunfa Rodríguez Larreta, que tiene el apoyo del grueso del aparato partidario y de los cuadros de la administración local, la decisión de Macri será considerada una demostración de liderazgo. Que apostó por sus convicciones más allá de que podía convenirle mostrarse neutral dado que Michetti largó la carrera por la candidatura con ventaja dada su popularidad.

Para los porteños que tienen decidido votar por Macri en agosto y octubre –que son muchos- no parece tener mucho sentido que su voto en las primarias termine debilitándolo.

Los aliados de Michetti sostienen que si ella gana Macri no saldrá perjudicado porque pertenece al PRO desde el primer momento y está comprometida con el proyecto del partido. Recuerdan que haber integrado la fórmula en 2007 fue clave para el triunfo del PRO porque su imagen sirvió para que Macri mostrase un perfil distinto al elegir a una mujer de clase media como compañera. Pero ese razonamiento no es válido desde el momento en el que Macri tomó partido en la interna.

Habrá intentos de poner paños fríos en el tramo final de la campaña pero es una tarea destinada a fracasar. La confrontación se intensificará más allá de las declaraciones formales sobre todo lo que une a ambos candidatos. Hace un tiempo, Michetti sostuvo que su aporte era humanizar la gestión del PRO y luego incursionó en el tema del juego planteando sospechas que luego relativizó. De alguna manera se sumó a dos críticas que los opositores suelen hacerle a la gestión macrista: falta de sensibilidad social y connivencia con el negocio del juego.

Podría haberse dicho que la primaria del PRO es un signo de madurez y fortaleza de un partido que de alguna manera se institucionaliza al realizar una primaria entre dos candidatos y que no todo lo defina su jefe. Pero el apoyo de Macri a uno de los candidatos alteró el cuadro. Y los motivos que lo llevaron tomar esa decisión no son nuevos.

Michetti es vista como excesivamente personalista e indisciplinada por un amplio sector del PRO. Se cree que tiende a priorizar sus propios objetivos por sobre el proyecto colectivo. El problema es que integra un partido que en su retórica exalta el trabajo en equipo y que al mismo tiene un líder excluyente porque se conformó en torno a su figura.

En 2013 a Michetti rechazo el pedido de encabezar la lista de diputados en la provincia de Buenos Aires. Y su negativa no fue bien recibida por Macri en ese momento y aún hoy en el PRO se piensa que su actitud creó las condiciones para que Sergio Massa se encontrase con un escenario muy favorable para obtener un gran caudal de votos y convertirse en un aspirante presidencial competitivo. El macrismo tuvo que conformarse con colocar algunos diputados nacionales en la lista que encabezaba el ex intendente de Tigre.

En 2015 Macri quería a Michetti como compañera de fórmula presidencial. Entendía que era una alternativa competitiva electoralmente y coherente con la estrategia de presentar una oferta amarilla pura. Pero también era un mensaje muy claro de que no quería a Michetti compitiendo por la jefatura de Gobierno, puesto que considera que ésta debe ser para Rodríguez Larreta. “Nadie conoce la ciudad como él” repite. Por otra parte, Macri duda de la capacidad de Michetti para gobernar la ciudad y ese es el distrito que se constituyó en la plataforma de lanzamiento nacional del PRO. Ahí no puede fallar porque es adonde intenta demostrar que gestiona con un criterio distinto al de los otros partidos y, que pese a no contar con el apoyo de la Casa Rosada, puede tener una gestión bien evaluada por la ciudadanía.

Hoy por hoy, el proyecto central del PRO es que Macri llegue a la Casa Rosada. Y todo debe contribuir para apuntalar ese objetivo. Porque si no lo logra, hasta la propia continuidad del partido estará en duda. Es lo que no entendió Michetti.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on email
0 Comentarios
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios

Última Edición