Escenarios porteños

(Columna de Alejandro Radonjic)

La resolución de la interna oficialista será clave para ver qué ocurre en la primera vuelta del 5 de julio.

En la última edición de el estadista, decíamos que estaba todo listo en la ciudad. Los candidatos de todas las categorías estaban presentados, las alianzas cerradas y estaban todos en la lista de largada para el inicio (formal, al menos), pactado para el 27 de marzo, de la campaña para suceder a Mauricio Macri. Con este escenario definido, las encuestas adquieren más rigor. ¿Cómo viene el panorama?

Para las PASO, pautadas para el 26 de abril, la interna del PRO luce como el gran plato fuerte. Serán, por lejos, las PASO más convocantes de la jornada. Las internas competitivas, además, convocan más pues el electorado tiene la sensación de que hay algo en juego (el ganador, muy probablemente, sea el próximo jefe de Gobierno) y vota allí, al margen, incluso, de sus preferencias posteriores. Se trata, además, de la primera gran interna que debe atravesar el partido en su corta historia. Según la última encuesta de Raúl Aragón, la interna estará peleada: Gabriela Michetti, que está llevando adelante una campaña más potente de lo que muchos pensaban, se llevaría 25,5% de los votos y Horacio Rodríguez Larreta, el 19,7%. Muy lejos quedaría el tercero en discordia, Christian Ritondo. Una encuesta de OPSM, en tanto, exhibe una paridad de 28% entre los dos pretendientes del PRO, que continúa siendo, por lejos, el partido dominante de la política porteña. A su vez, Carlos Fara y Jorge Giaccobe sostiene que Michetti lidera holgadamente en la intención de voto.

Macri sabe que la interna es bienvenida porque, además de quitarle más votos a la oposición al desdoblar la oferta amarilla y mostrarlo a la vera de los 50 puntos sumando ambas fórmulas, exhibe al PRO como un partido político con todas las letras, como señalara Julio Burdman en la última edición. Pero la interna tiene sus riesgos para uno de los frontrunners de la carrera presidencial: una derrota de Larreta podría debilitarlo pues, más allá de que no lo declaró “su” candidato, existe una percepción extendida de que si lo es y, de perder, se vería resentido su rol de gran elector al interior del espacio que comanda. Por eso, el interés opositor en levantare el precio a la candidatura de Michetti para lograr que Macri, aun en la victoria, no tenga un festejo al 100%. De todas maneras, una victoria de Michetti podría ser bien capitalizada por Macri, y especialmente si logra una victoria en primera vuelta el 5 de julio, un mes antes de las PASO.

Otra interna competitiva sería la del FpV, con la elección polarizada entre Aníbal Ibarra (6,5%) y Mariano Recalde (6,3%), según los números de Aragón. Algo más atrás queda la legisladora Gabriela Cerruti, con 4%. De todas maneras, el FpV luce algo menos competitivo que en la era Filmus y sesgado hacia el núcleo duro.

En la interna de ECO no habría mucha competencia, según Aragón. Ganaría con comodidad el diputado nacional Martin Lousteau. Graciela Ocaña no llega a hacerle sombra y recibiría apenas 1 voto por cada 3 o 4 que irían para Lousteau, quien prepara el lanzamiento de su plan de Gobierno para el viernes 27 en el Gran Rex. Según OPSM, sin embargo, la pelea está más pareja: Lousteau tendría una intención de voto de 9% y “La Hormiguita”, de 7%.

El candidato del Frente Renovador (FR), el economista Guillermo Nielsen, no mueve su indicador y difícilmente Sergio Massa tengo algo para festejar en suelo porteño en la noche del 26 de abril, y deberá sudar, según marcan los sondeos, para pasar el umbral de 1,5% para competir en julio.

¿Qué implica todo esto para las generales del 5 de julio? La gran pregunta, cada vez más difícil de responder, es qué pasará en la interna oficialista pues eso generaría distintos comportamientos electorales en la primera vuelta. Michetti, según la encuesta de Aragón, sería votada por 47,3% de los porteños en primera vuelta, quedando cerca de lo que Macri nunca logró: ganar evitando el balotaje. Esto muestra que la senadora retendría los votos de Larreta e incluso podría pescar en otras peceras. Rodríguez Larreta, en cambio, no tendría esa misma habilidad, y siquiera retendría todos los votos de Michetti en las PASO, pues su intención de voto en primera vuelta no sería superior a los 37 puntos y haría necesaria una segunda vuelta. Esto se ve en la intención de voto a Lousteau. En el escenario con Michetti, el diputado nacional, si logra sortear con éxito la primaria, lograría el 23% de los votos en primera vuelta mientras que, en el escenario con Larreta, conseguiría 27,7%. Es decir, varios de los votantes de Michetti se inclinarían por Lousteau si el elegido del PRO es el actual jefe de Gabinete del GCBA. En ese escenario, la disputa podría polarizarse entre ambos pues el ex ministro de Economía recibiría votos estratégicos de quienes quieran evitar una tercera victoria amarilla en la ciudad.

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