Elecciones porteñas: ¿Se correrá el voto de centro o los candidatos se correrán al centro?

(Artículo publicado en la edición Nº31)

En los votantes porteños predominará una visión pragmática y desideologizada a la hora de elegir a su próxima autoridad distrital.

Elisa Carrió es una líder partidaria siempre presente en el escenario político, aunque
actualmente con una pérdida –potencial– de competitividad notable, tanto desde su partido, como de su propia persona. Su bastión electoral estaba representado por su buena performance en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Sin embargo, ella no irá como candidata allí y nadie de su partido amenaza con irrumpir fuertemente en el escenario de la ciudad. A ello se le suma que se encuentra muy abajo en expectativas presidenciales a nivel nacional.

Por eso, entrando al momento de definiciones en la capital argentina, es importante
ver el comportamiento electoral de quienes la han apoyado históricamente en la ciudad. De los viejos votantes de Elisa Carrió en pasadas elecciones, cerca de la mitad se fugarían hacia Mauricio Macri, un cuarto a Pino Solanas y el restante cuarto se repartirá entre los candidatos probables del Frente para la Victoria y la candidata de la propia Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro.

A primera vista, ese comportamiento podría leerse de la siguiente manera: el Pro es el
beneficiario mayoritario. Y ello es verosímil, más no necesariamente debería interpretarse tan linealmente. Pues si bien el sector de votantes que otrora apoyara a Elisa Carrió ofrece una fuga agregada mayoritaria (es decir en bloque) hacia el candidato del Pro, también es cierto que exactamente la mitad de esa fuga se iría desagregadamente (es decir no con un comportamiento único ni en bloque) hacia sectores de ubicación cercanas al progresismo.

La consecuencia de esto es bien importante, pues genera una complicación para el
actual jefe de Gobierno, porque ese voto meses atrás estaba emparentado con su propio caudal de votantes y ello no le permitía ganar en primera vuelta, pero sí le posibilitaba –hipotéticamente– cosechar valores cercanos al 44 o 45%. Con aquellos valores, salvo que existiese un único opositor consolidado (y hace rato que ese escenario no se da), la posibilidad de obtener la mitad más uno en un balotaje estaba muy próxima.

Hoy ese escenario no amenaza con recrearse y Macri está al menos 10 puntos porcentuales debajo de dichas expectativas. El otro beneficiario directo de un cuarto
de esa fuga es Pino Solanas. Aun así, Pino Solanas hasta el momento no recupera la competitividad electoral que ofreciera en la última contienda legislativa. Pero el hecho de que crezca (aunque por el momento no tanto como se preveía), significa que lo hará a costa de un voto centrista, más que sobre el sector progresista, especialmente del Frente para la Victoria. Otra mala noticia para el voto macrista.

Nótese una cuestión importante: el centro, que fácilmente podría definirse como una
opción liberal en lo económico y más conservador en lo político no está cimentado contextualmente –al menos exclusivamente– sobre esos valores. Más bien evidencia que el centro de la CABA es un voto que al día de hoy no acompaña la oferta del oficialismo nacional, pero puede variar con facilidad desde el Pro hacia Proyecto Sur, con intermedio en la Coalición Cívica.

Asimismo, una parte menor de ese centro viraría hacia los candidatos “K” y nada haría descartar que pudiera acrecentarse con una buena estrategia de campaña. Lo que no se conoce hoy es el comportamiento definitivo de ese centro en un balotaje, especialmente si llega un candidato que represente al oficialismo nacional. La misma duda, vale decirlo, también la tiene Macri, quién registró más de 3/4 partes del voto centrista en la pasada elección.

ADECUAR ESTRATEGIAS
El presidente de Uruguay, José Mujica, sostuvo en una entrevista: “Hay que aprender
del centro también. Cuando éramos jóvenes, lo veíamos lleno de pequeños burgueses. Cuando lo miramos ahora, con la perspectiva del tiempo, lo vemos como una expresión del amor a las cosas pequeñas de la vida, que al final son muy importantes”. Esa expresión refleja un posicionamiento intuitivo del tipo de votantes que se mueve, ni tanto desde perspectivas transformadoras o radicalizadas, ni tanto desde perspectivas que favorezcan un statu quo dominante.

Está reflejando la conducta de un voto con concepciones individualistas que maximiza
del modo más gráfico posible –al decir de la teoría de la elección racional– sus beneficios. Esos beneficios no son grandes relatos ni de pertenencia a clases sociales. Esos beneficios son productos, son servicios y son acciones simbólicas concretas. Votan más por temas que por etiquetas ideológicas (muy consolidadas estas últimas en el voto más conservador o el voto progresista).

Por eso, ante cada demanda de bienestar (material o cultural) ese voto se mueve en el
sentido de dicho reclamo. Son los votantes que dan vida al voto por tema antes que al voto ideológico. Razonan con alto pragmatismo a sus necesidades y por ende suelen ser un voto infiel a partidos o candidatos. ¿Qué significa ello? Significa que el modelo nacional y popular de cualquiera de los candidatos que surjan representando al Frente para la Victoria, tanto como del discurso de Pino Solanas, deberá bajar “muy contextualizado” a la CABA si quieren captar ese voto de modo “agregado”.

Los grandes relatos del modelo de país, tanto como los grandes relatos ambientales
o nacionalistas, son muy importantes, pero no atraerán esos votos. Desde otro lado, la gran ilusión de una gestión eficiente y modernizante que el Pro esbozaba, ya no serán sorpresa. Desde la opinión pública, las evaluaciones de la gestión Macri son altamente contradictorias, pero sí se ha consolidado que son más negativas que positivas.

El candidato danzarín lanzado a su reelección está desviando el foco de su mensaje. Se mostraba más humano, menos gestor y, como siempre, negando rótulos ideológicos. Quizás el votante centrista, el más egoísta, el que más maximiza para sí mismo, podría verlo con buenos ojos. El baile trae alegría para muchos, es bienestar… pero no sé si para toda una ciudad.

El balotaje dirá, claramente, para dónde mutó el centro. Ni la campaña ni las estrategias han empezado.

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