En el Chaco todos buscan la unidad

(Columna de Facundo Matos)

Capitanich regresó a la provincia para terminar con las luchas internas. Mientras tanto, en la UCR también intentan lograr una fórmula única.

El 26 de febrero se dio finalmente lo que muchos esperaban que sucediera mucho tiempo atrás. Jorge Capitanich abandonó su lugar en la Jefatura de Gabinete y regresó al Chaco para reasumir sus funciones como gobernador y encauzar el convulsionado peronismo local que durante la ausencia de su líder se abandonó a un “festival de lanzamientos electorales”, como lo denominaba un medio local. La lucha por ser el candidato del oficialismo involucra a dos dirigentes del peronismo local: el senador nacional Eduardo Aguilar, que contaría con el apoyo de Capitanich, y el intendente (en licencia) de Villa Angela, Domingo Peppo, que está mejor ubicado en los sondeos. En efecto, según una encuesta de Poliarquía, este último es el candidato más competitivo del PJ. “Frente a él, la candidata radical, Aída Ayala tiene una ventaja de 5 puntos (49% contra 44%), mientras que frente a Aguilar, su ventaja es de 21 puntos (55% a 34%)”. De todos modos, en la provincia repiten una y otra vez la misma observación: si el apoyo de Capitanich hacia Aguilar (su preferido) fuese público y explícito, el escenario se podría revertir. No obstante, faltando poco más de dos meses para las PASO del 24 de mayo, todavía no está claro si el ex jefe de Gabinete se pronunciará de manera explícita.

LLEGADA Y RECAMBIO

Lo primero que hizo el caudillo peronista cuando llegó a su provincia fue reprender a los dirigentes justicialistas. “Es fundamental que entendamos que el proyecto político es más importante que los nombres”, dijo en su primer discurso como gobernador después de más de un año de licencia. Y acompañó las palabras con dos decisiones de fuste: exigió que los precandidatos peronistas a sucederlo retiren sus afiches y propaganda de las calles y le ordenó a todos sus ministros que pusieran a disposición sus renuncias.

Acto seguido, reestructuró su gabinete, favoreciendo a aquellos sectores que según su parecer le fueron más leales durante su ausencia. Los que se vieron favorecidos fueron los intendentes y los funcionarios que lo acompañaron durante su paso por la Casa Rosada, mientras que los ministros se vieron más perjudicados. Así se leía en la provincia la llegada de Fabricio Bolatti como ministro de Infraestructura y de Hugo Sager, como nuevo titular de la cartera de Salud.

Por eso, tras su regreso, Capitanich se recostó sobre el poder de los jefes municipales y los reunió para consultarlos sobre sus preferencias para la gobernación. Los intendentes escribieron de manera anónima su candidato preferido y el gobernador se llevó el sobre con los resultados de la votación para analizarlos.

Aunque todavía no hubo definiciones al respecto, un asesor de Aguilar se esperanzaba con la salida de Peppo del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda (Ipduv) y su reemplazo por Sebastián Agostini, “un dirigente formado y traído a la gestión pública por Aguilar” –según lo cataloga–.

FUERA DEL PJ

Mientras tanto, el radicalismo se anotó un gran logro hacia la unidad. Reunida el 8 de marzo, la Convención Provincial de la UCR chaque- ña selló la alianza entre Nuevo Espacio Abierto (NEA) de Aída Ayala, y Convergencia Social, el espacio que encabeza el caudillo radical de la provincia, Angel Rozas. Como resultado de la alianza, la UCR proclamó la fórmula de Unión por Chaco-Lista Unidad, que llevará a Ayala como candidata a gobernadora y como vicegobernador a Bruno Cipolini –hijo del intendente rozista Gerardo Cipolini–. Además, como resultado del acuerdo, el presidente del Comité Provincial de la UCR y precandidato por Convergencia, Livio Gutiérrez, bajó su candidatura y aceptó el primer lugar en la lista de diputados provinciales.

Para lograr la unidad completa, empero, resta convencer a la otra precandidata radical, la intendenta de Barranqueras y referente del movimiento Somos Parte, Alicia Azula. Tras el acuerdo entre Rozas y Ayala, le ofrecieron encabezar la lista de diputados nacionales, pero lo rechazó. En cambio, reiteró que no va a bajar su candidatura y seguirá presionando para que la fórmula radical se defina en las PASO. Hasta último momento seguirán las negociaciones.

Además de Convergencia Social y NEA, la alianza electoral que llevará a Ayala como candidata está integrada por Libres Del Sur, el Partido Socialista, el Partido Coalición Cívica-ARI y varios movimientos sociales y partidos locales, y es apoyada por Mauricio Macri y los referentes locales del PRO.

En tanto, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, tiene más trato con Azula. Por eso, en caso de que la jefa municipal de Barranqueras baje su candidatura, el golpe colateral sería para el tigrense, que vería replicada en Chaco sus dificultades para consolidar alianzas con referentes locales de la UCR.

ENROQUE

El mejor posicionado hoy, de acuerdo a las encuestas, es el radicalismo. Según un relevamiento de Poliarquía en febrero, Aída Ayala lideraba la encuesta de intención de voto con 39 por ciento contra 31 por ciento de Peppo, 12 por ciento de Aguilar y 9 por ciento de Azula. Sumados los resultados de ambos peronistas alcanzan 43 por ciento, aún por debajo del 48 por ciento del radicalismo en el caso de que logre la unidad, pero por encima del 39 por ciento que cosecha Ayala por su cuenta. Si bien las elecciones no están perdidas para el peronismo, serán más difíciles que en otros años.

Pero el caso de la carrera por la intendencia de Resistencia es el opuesto. Aunque todavía no se definió la fecha de elección para elegir al sucesor de Ayala, ya se anotaron el actual jefe de Gabinete de la jefa municipal radical, Leandro Zdero, y el peronista Guillermo Martínez. Zdero es poco conocido, por lo que se impondría Martínez. Así, podría suceder que el gobierno provincial pase del peronismo al radicalismo y se dé a la inversa en Resistencia.

Más aún, si el gobernador saliente, Capitanich, compitiera por ese cargo, como se especuló más de una vez. “Me encantaría ser intendente de Resistencia”, dijo en su última conferencia de prensa como jefe de Gabinete. Para el ex funcionario nacional, hay al menos tres salidas claras, de las cuales suceder a Ayala en la capital provincial es la primera. La segunda sería ocupar un lugar en las lista de diputados nacionales o provinciales. La tercera sería asumir como senador nacional en caso de que Aguilar sea el candidato del oficialismo y resulte electo, ya que debería abandonar su banca y dejársela a Capitanich, electo senador suplente en 2013.

Si se diera que la UCR gane las elecciones provinciales, el radicalismo volvería a gobernar la provincia como no lo hacía desde 2007, cuando Jorge Capitanich frustró el intento de reelección del entonces gobernador radical Roy Nikisch. Asimismo, si el PJ triunfa en Resistencia, habrá puesto fin a la racha de intendentes radicales que va de 1999 a la actualidad.

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