Los desafíos de Massa

El tigrense está estancado en las encuestas y tiene varios obstáculos a corto plazo de cara a las elecciones nacionales.

Sergio Massa está estancado. Desde hace algunos meses, no logra crecer en las encuestas. En el último año, Mauricio Macri, su competidor directo, logró escalar posiciones, a fuerza de un discurso articulado y una campaña centrada en la gestión. Daniel Scioli se disciplinó frente al kirchnerismo y se benefició de una economía que parece controlada y una imagen presidencial que –aunque está en baja– se mantiene en niveles razonables. El caso Nisman podría cambiar el escenario para el oficialismo, pero eso no exime a Massa de la necesidad de superar su estancamiento actual, ni de los varios desafíosque tiene a corto plazo.

PELEANDO POR UN ELECTORADO

El núcleo más dinámico de la competencia electoral lo protagonizan Macri y Massa. Aunque con diferentes estrategias, pelean, en gran medida, por los mismos votos. Aspiran a convencer a ese porcentaje de electores que busca un cambio de signo político gobernante y en la región en la que más claramente se expresa esa puja es en la primera sección electoral de la provincia de Buenos Aires, que concentra poco menos del 13% del electorado nacional, un porcentaje nada despreciable. Más específicamente, la pelea se daen el conurbano norte (San Isidro, Vicente López) y localidades de la misma sección (San Martín y Tres de Febrero, entre otras).

En la pelea por ese electorado común, se diferencian del kirchnerismo en cuanto pueden. Massa radicalizó su mensaje y busca mostrarse como el más antikirchnerista de los dos. Por eso, se mostrará a favor de los intentos de que toda la oposición confluya en la misma primaria contra el FpV, dejando a Macri –que se opone a esa idea– en una posición incómoda. El líder PRO, en cambio, se refugia en la gestión y se esfuerza en mostrarse como una tercera vía novedosa y superadora de la política tradicional. En el último tiempo, Macri se posicionó mejor en las encuestas y el tigrense quedó relegado.

LA DISPUTA POR LA ESTRUCTURA RADICAL

Ambos, a su vez, carecen de presencia institucional en el interior del país, lo que los lanzó a buscar alianzas con el radicalismo. Pese a que no tiene una opción competitiva a nivel nacional, la UCR conserva figuras en las provincias y, más que nada, estructura. Macri lleva ventaja con en hacer acuerdos con los radicales de Córdoba, Neuquén y Mendoza, entre otras provincias. El peso de Massa está en el norte argentino (particularmente en el NOA) y tiene una fluida relación con el senador Gerardo Morales. El desafío estará en ampliar su apoyo entre el resto de las provincias, lo que intenta manteniendo al mínimo sus exigencias en los acuerdos.

Por lo pronto, Massa sueña con que lo acompañe en la fórmula un radical. Cree que eso le daría una imagen de institucionalidad y transversalidad que Macri, con una fórmula puramente amarilla, no podría dar. Por eso, ve con buenos ojos a los radicales que –como Ernesto Sanz o Gerardo Morales– proponen un frente común entre las fuerzas opositoras, algo que el jefe de Gobierno de la CABA no está dispuesto a convalidar pero el ex intendente de Tigre sí.

EL CRONOGRAMA ELECTORAL

Otro desafío para Massa está en el calendario de elecciones provinciales. El Frente Renovador carece de candidatos competitivos en Mendoza, Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires, tres distritos de peso (concentran más del 20% del padrón) y que elegirán a sus autoridades antes de las PASO. Una vez más, quien corre con ventaja en ese sentido es el PRO, que tiene grandes chances de ganar en Santa Fe y la CABA y hacer una buena elección en Mendoza, apoyando a la fórmula radical. Sin embargo, en el massismo le restan importancia a los festejos por los triunfos provinciales que podrían favorecer al PRO y confían en el beneficio de tener primarias competitivas en la provincia de Buenos Aires y obtener un triunfo holgado en agosto sobre el resto de las fuerzas opositoras en el mayor distrito del país.

En el Frente Renovador reconocen este pasivo, pero consideran que el caso Nisman afectó significativamente las chances de Daniel Scioliy que eso los beneficiará. Según la lectura que hacen, así como buena parte de los votos de FAUnen se fugaron al macrismo, los votos que abandonen el FpV a raíz del golpe que significó la muerte del fiscal, irán a parar a Sergio Massa, fortaleciéndolo en la competencia.

Por otro lado, seguirán apostando a la idea de la gobernabilidad. Su principal activo, consideran, es que dan garantía de gestión y de capacidad para gobernar. Creen que es un terreno en el cual superan ampliamente al macrismo. En ese sentido se inscribe el armado de un shadow cabinet que integrarían figuras de experiencia en gobiernos nacionales, como Roberto Lavagna y Miguel Peirano. Massa, además, contaría según sus pronósticos con el respaldo buena parte de la representación del peronismo en el Congreso y de sus gobernadores en caso de quedarse con la Presidencia.

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