El primero en clasificarse para 2015

(Artículo publicado en la edición Nº29)

Juan Manuel Urtubey logró una holgada victoria en Salta que le dará aires de autonomía y le permitirá picar en punta dentro de los sub-45.

Con su amplísima victoria en las elecciones de Salta, el gobernador reelecto Juan Manuel Urtubey consiguió ser el primer dirigente en quedar posicionado para el tan ansiado 2015. En un contexto donde la victoria de Cristina Fernández en 2011 constituye el escenario más probable, los dirigentes oficialistas y en menor medida opositores que este año revaliden cargos (ejecutivos básicamente pero también legislativos) buscarán ir posicionándose para una etapa que por definición, sin posibilidad de reelección para CFK, será “poskirchnerista”.

El salteño así lo viene entendiendo hace meses, y en esa lógica es de los dirigentes que mejor se ha movido entre la necesidad coyuntural (más allá de la adscripción ideológica) de hacer hoy peronismo junto a la Presidenta, pero al mismo tiempo buscando ciertos gestos de autonomía con los cuales ir tejiendo armado propio y
ganando proyección hacia la carrera que comenzaría en algún momento de la segunda mitad del segundo mandato de CFK.

Urtubey, que hasta hace un tiempo soñó con ser la pieza de recambio del kirchnerismo para este año antes de la muerte de Kirchner, e incluso con una hipotética vicepresidencia, recibió en las urnas el respaldo contundente que buscaba para colocar definitivamente a la Casa Rosada como su próximo objetivo político para 2015. Era una elección cantada, y la misma decisión de someter a las urnas en abril un mandato
del que tomará posesión recién en diciembre sirve para ilustrar la pretensión del joven
dirigente para medir cuál es su peso dentro de la larga lista de pretendientes posK, de los cuales es por ahora el único que puede exhibir galones de importancia.

Por eso su discurso armado casi a la perfección apenas conocidos los resultados de los comicios, reconociendo la importancia del arrastre nacional –hoy imprescindible en todo el territorio–, pero abriendo el juego hacia sectores quizás no del todo reconocidos en el “cristinismo” y más cercanos al peronismo provincial, históricamente más conservador. De todas maneras, el gobernador reelecto recordó, en su mensaje, a Emilio Ragone, gobernador en los ’70 y cercano a la Tendencia.

Pero Urtubey sabe que Salta no es más que el 3% del padrón y que además tiene por delante cuatro años de gobierno, seguramente, con la misma Presidenta que hasta ahora. Para ponerlo en cifras, según el censo 2011, viven en Salta 1.215.207 habitantes. Más del diez por ciento de ellos, alrededor de 145.000, son chicos beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que cubre aproximadamente 75.000 hogares.

Por eso el salteño, pese a los gestos de autonomía, ya ratificó que apoyará la eventual
candidatura de la Presidenta. “En Salta la gente votó a favor o en contra del gobierno que yo conduzco, pero hubo políticas públicas de la Presidenta que permitieron que yo pueda hacer muchas cosas”. Definió su identidad como justicialista. No kirchnerista . Y anticipó que, aunque acompaña a la Presidenta, seguirá manifestando con claridad sus disidencias.

En esta nueva etapa, Urtubey siente que tiene crédito para darle vuelo a su perfil autónomo. Desde que llegó a la gobernación en 2007, aliado con parte de la élite
que gobernó por décadas, intentó imprimirle un aire renovador a su gestión. Dio espacios en su gabinete a jóvenes profesionales a los que capacita con expertos internacionales como Roberto Mangabeira Unger y tomó la delantera en la modernización del arcaico sistema electoral argentino con el voto electrónico.

Claro ganador, Urtubey le sacó 30 puntos a Alfredo Olmedo, que no sólo se alineó con Mauricio Macri a nivel nacional, sino que tuvo el apoyo del senador Juan Carlos Romero, que integra el peronismo federal y que expresa como pocos la visión aristocrática de la política local.

También fracasó rotundamente la fórmula que impulsaban algunos ministros del gabinete nacional y que tenía como candidato a vicegobernador a un hombre de Moyano. Una prueba más de que el apoyo del líder de la CGT es contraproducente en el terreno electoral como se encargó de remarcar Urtubey. Esos números le permitirán, además, tener un período tranquilo desde el punto de vista legislativo y con poca oposición en la provincia.

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