Una radiografía de los argentinos que votarán en 2015

(Columna de Marcelo Capello y Gerardo García Oro, presidente e investigador, respectivamente, del Ieral de la Fundación Mediterránea)

El segmento que más mejoras logró desde 2003 fue el de los adultos mayores,
gracias a la moratoria previsional y el aumento de las jubilaciones. Los jóvenes son quienes más cuentas pendientes tienen, mientras que los adultos se estancaron a partir de 2007
.

El 30 de octubre, Argentina estará celebrando la sucesión ininterrumpida de 31 años en democracia, que tuvieron a la victoria de Raúl Alfonsín (con casi el 52% de los votos) como el primer antecedente participativo y concertador de una importante mayoría. Las condiciones económicas y sociales normalmente influyeron en los resultados electorales. Por caso, el binomio Cristina Fernández– Amado Boudou resultó vencedor en 2011 con un nivel de adhesión cercano al 54% de los sufragios–.

Es probable que en este resultado haya tenido una importante incidencia el hecho de que la economía mostraba todavía un buen nivel de crecimiento y especialmente de consumo (la masa de ingresos fijos de la población crecía cerca del 9% interanual en el segundo semestre de 2011, en términos reales), y que en años previos se impulsaron dos políticas públicas de considerable impacto cuantitativo, pensadas para lograr la universalidad de coberturas en materia de seguridad social. Por un lado, la moratoria previsional para personas con años de aporte insuficientes para acceder a la prestación contributiva (de alta adhesión durante 2007) y la incorporación de la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo (octubre de 2009 y mayo de 2011, respectivamente), como ingreso supletorio de las Asignaciones Familiares para jefes y cónyuges con hijos a su cargo que se desempeñen en empleos informales o estén desocupados.

Variación interanual en términos reales de la masa ampliada de ingresos fijos de la población (salarios, jubilaciones, planes sociales)

Dado que lo económico-social sin dudas influye en los resultados electorales, en lo que sigue se analizan ciertas condiciones relacionadas con las circunstancias de hábitat y de vida que transitaron los votantes al momento de votar, y la situación actual.

TRES TIPOS DE VOTANTES Y SUS URGENCIAS

Una primera aproximación al análisis electoral podría implicar la distinción entre tres tipos de votantes fundamentales, atento a perfiles etarios y dificultades diferenciales que enfrentan en sus condiciones de vida. Por un lado, el llamado “voto joven”, el cual es tomado como referencia asumiendo en este conjunto a todas aquellas personas que tengan entre 16 y 24 años.

En segundo lugar, podría llamarse como “voto edad adulta” para referir al conjunto de varones y mujeres en edad laboral (y que no pertenezcan al conjunto de voto joven), considerando a los varones de entre 25 y 64 años y a las mujeres de entre 25 y 59 años.

El tercer conjunto está compuesto por la población de edad de probable inactividad laboral, que podría denominarse “voto edad inactiva”, que incluye varones con 65 o más años y mujeres con al menos 60 años. De aquí en adelante se toma como referencia los resultados arrojados por los distintos indicadores en años electorales (desde 2003 hasta la actualidad), priorizando el análisis de los primeros semestres de cada año como instancia previa al acto eleccionario (excepto para el año 2003 por no contarse con los microdatos correspondientes a la nueva EPH relevada trimestralmente).

Si de condiciones de vida se trata, un indicador clave en este sentido lo constituye la medida de pobreza monetaria (insuficiencia de ingresos familiares), cuya incidencia puede analizarse tanto a nivel agregado como respecto al conjunto correspondiente a cada tipo de votante.

Hacia el año 2003 prácticamente la mitad de la población se encontraba sumida en condición de pobreza (47,8%), indicador que mejoró significativamente en los años siguientes hasta un piso situado en 25,9% de los habitantes al primer semestre de 2007, cuando la inflación amenazaba ubicarse en dos dígitos anuales, y sobrevino la intervención a las estadísticas del Indec. A partir de allí la incidencia de la pobreza nunca logró contraerse y alcanzaría hacia el primer semestre de 2014 al 28% de los habitantes (11,5 millones).

Como puede observarse, similares tendencias se observaron en la incidencia de la pobreza entre jóvenes (16 a 24 años) con un resultado por encima del promedio y que en la actualidad alcanza a 1 de cada 3 jóvenes(en total unos 2,2 millones), y entre la población adulta (con incidencia levemente inferior al promedio, alcanzando a unas 4,4 millones de personas).

Algo diferente ocurrió con la población en edad inactiva, sobre la cual la incidencia de la pobreza se contrajo en forma significativa, alcanzando para el primer semestre de 2014 un nivel cercano al 7,9% (407 mil). En ello tuvo una importante influencia la moratoria previsional y los incrementos previsionales otorgados en base a la nueva regla de movilidad previsional a partir de marzo de 2009, cuyas variaciones entre 2009 y 2013 superaron a la escalada inflacionaria.

Incidencia % de la pobreza individual agregada y sobre cada conjunto de votantes

Datos semestrales de años seleccionados – 2003 al I Semestre de 2014

Nota: Año 2003 calculado al segundo semestre por disponibilidad de información EPH-Continua

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea sobre la base de EPH-INDEC, IPC INDEC, CBT Fiel, IPC Buenos Aires City, IPC San Luis e Inflación Verdadera.

LOS JOVENES CON PROBLEMAS DE INSERCION

En lo que respecta al voto joven, suponiendo que todos aquellos que cuenten entre 16 y 17 años hagan efectiva la posibilidad de participar en el acto eleccionario, involucra un total de más de 6,4 millones de sufragantes de entre 16 y 24 años de edad.

Quizá sea éste el conglomerado social con mayores cuentas pendientes desde el año 2003 hasta la actualidad. Una forma de presentar estas conclusiones en forma resumida es analizar la proporción de jóvenes que presenta algún tipo de inconveniente al momento de insertarse en la sociedad.

Esta definición involucra a jóvenes que se retiran en forma anticipada (o directamente resultan excluidos) de los centros educativos oque tampoco logran insertarse a la vida adulta con la consecución de un empleo registrado o formal. Ahora bien, también es probable que algunos jóvenes asistan a establecimientos educativos, pero que el hogar en que habiten se encuentre sumido en condición de pobreza.

Si se considera a ambos indicadores, se obtiene que desde 2007 hasta la actualidad 6 de cada 10 jóvenes (eventuales votantes) enfrente al menos uno de estos inconvenientes, lo cual incluye a casi 4 millones de personas. Al respecto, se observa una menor presencia de jóvenes con problemas de inserción social (educativos o laborales) que habitan en hogares no pobres y una mayor ocurrencia de jóvenes que pese a que en su mayoría logra asistir a establecimientos educativos (alguna parte de este fenómeno puede estar involucrado a los requerimientos de asistencia escolar para el otorgamiento de programas asistenciales), el hogar en que habita es pobre.

Esto implica que la problemática de los jóvenes Ni Ni (aquellos que no estudian, ni trabajan, ni buscan trabajo) que alcanza al 16,2% de los jóvenes –alrededor de 1,1 millones– es tan sólo una parte del inconveniente y los grandes desafíos para la política pública ligada a este conjunto de votantes.

Presencia de Jóvenes con problemas de inserción social o en condición de pobreza

Datos semestrales de años seleccionados – 2003 al I Semestre de 2014

Nota: Año 2003 calculado al segundo semestre por disponibilidad de información EPH-Continua

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea sobre la base de EPH-INDEC, IPC INDEC, CBT Fiel, IPC Buenos Aires City, IPC San Luis e Inflación Verdadera.

LOS CAMBIOS OBSERVADOS EN LA POBLACION ADULTA

La población adulta en edad previa a la considerada de retiro incluye a más de 18,7 millones de personas, entre las cuales casi 4,4 millones habitan en condición de pobreza. Entre estos últimos, la incidencia de la inactividad laboral ha crecido en forma tendencial, pasando de incluir a 25% de este conjunto hacia el año 2003 hasta 35% (casi 2,5 millones) para 2014. Parte de este fenómeno se visualizó además en una paulatina reducción en la incidencia de la población desocupada, desde casi14% al 8,5% para 2014. Algo diferente ocurre, sobre ambos indicadores, si se analiza el caso de la población adulta que se encuentra fuera de la pobreza, donde la incidencia del desempleo y la inactividad laboral se mantuvieron en entornos estables.

Respecto a las condiciones de inserción laboral puede observarse que entre los adultos ocupados sumidos en pobreza se contrajo desde el año 2003 al 2007 a la mitad la presencia de ocupados en puestos públicos, este fenómeno tuvo que ver con el traspaso de beneficiarios del Programa Jefes y Jefas de Hogar (impulsado para contrarrestar la crisis de finales de 2001) a otros programas asistenciales, a la vez que ganó participación el empleo formal en entornos privados pero con una importante cantidad de empleos precarios, lo cual acentúa las condiciones de vulnerabilidad de los ingresos monetarios de estas familias.

En suma, en la actualidad 69% de los adultos ocupados que viven en condiciones de pobreza (casi 1,7 millones) se desempeñan en entornos informales y con altas dosis de precariedad laboral, en que tan sólo 23% logró acceder a empleos privados formales (568 mil) y 8,6% (212 mil) a un puesto público.

En contrapartida, entre los adultos ocupados que habitan en hogares no pobres,44% tiene un empleo formal en el sector privado (más de 5 millones de personas),22% tiene un puesto público (casi 2,5 millones) y el 34,4% actúa en entornos informales (3,9 millones).

Caracterización % de adultos en edad activa según condición de pobreza

Datos semestrales de años seleccionados – 2003 al I Semestre de 2014

Nota: Año 2003 calculado al segundo semestre por disponibilidad de información EPH-Continua

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea sobre la base de EPH-INDEC, IPC INDEC, CBT Fiel, IPC Buenos Aires City, IPC San Luis e Inflación Verdadera.

LA POBLACION EN EDAD AVANZADA

Con el impulso de la moratoria previsional (2007) y la nueva regla de movilidad para la actualización de haberes (2009) se pretendió dar una solución rápida a la problemática de la falta de cobertura previsional y a los crecientes reclamos por problemas de cómputo y actualización de los haberes previsionales.

En este sentido, cabe destacar que la moratoria previsional y los impulsos que pretende darse nuevamente a la misma, por las características de su aplicación, han puesto en riesgo la sustentabilidad del régimen por cuanto deriva en una relación activos/pasivos inéditamente baja, y más aún si se añaden las prestaciones de Asignación Universal por Hijo y por Embarazo a dicha cuenta.

La moratoria previsional, mediante la cual en 2007 accedieron a un beneficio previsional más de 1,7 millones de personas y que en la actualidad alcanza a cerca de 2,6 millones de beneficiarios, trajo aparejados algunos resultados positivos en materia de reducción de la pobreza entre hogares liderados por adultos mayores. No obstante, resulta significativo tomar en consideración los incentivos que este tipo de estrategia acaba por forjar entre los individuos y las condiciones de sustentabilidad del régimen. Se podría haber logrado similar impacto social con un programa mucho más focalizado, y por ende menos costoso y más sustentable.

Incidencia % de moratoria sobre el total de beneficios previsionales otorgados por ANSES – Periodos seleccionados – 2003 a 2014

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea sobre la base de ANSES y MECON.

Puede observarse que al considerar la población en edad avanzada tan sólo el 65% alcanzaba una cobertura previsional hacia el año 2003, antecedente que en la actualidad supera el 87% (4,5 millones de jubilaciones –este cómputo excluye el cobro de pensiones por fallecimiento–).

Caracterización % de la población en edad inactiva según condición de pobreza

Datos semestrales de años seleccionados – 2003 al I Semestre de 2014

Nota: Año 2003 calculado al segundo semestre por disponibilidad de información EPH-Continua

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea sobre la base de EPH-INDEC, IPC INDEC, CBT Fiel, IPC Buenos Aires City, IPC San Luis e Inflación Verdadera.

En este sentido es que pudo observarse una significativa caída en la proporción de población en edad avanzada sobre el total de individuos en condición de pobreza, lo que constituye un activo desde el punto de vista social para la actual administración de gobierno, y por supuesto también un activo político.

Resultados generales: Caracterización de votantes según tipología (en miles)

Datos semestrales de años seleccionados – 2003 al I Semestre de 2014

Rectángulo redondeado: En hogares pobres

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