Lo que viene, lo que viene: coaliciones multinivel

(Columna de Facundo Cruz, politólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires – @facucruz)

El FpV y el FAU tienen mejores perspectivas para una propuesta multinivel. El FR y el PRO tienen líderes, pero una oferta incompleta.

De a poco, nos fuimos acostumbrando a un escenario de múltiples competidores. A un tablero fragmentado. Desde los primeros años de la década del 2000, ingresar al cuarto oscuro implica un importante esfuerzo ciudadano por elegir de una oferta con múltiples opciones. Un dilema. La buena noticia es que los partidos políticos han aprendido a jugar con las reglas de juego.

En lenguaje de Gary W. Cox, son ellos los que, en los últimos diez años de elecciones legislativas y ejecutivas, han aplicado mecanismos de coordinación electoral antes de que se celebren elecciones regulares, en lugar de dejar esa (ardua) tarea en manos de los electores. En lenguaje cotidiano, se resume así: la política actual es de coaliciones. Y la futura también lo será.

¿Pero de qué tipo? Hemos comenzado a observar recientemente el desarrollo de coaliciones políticas multinivel. Desagreguemos el concepto. Las coaliciones políticas se constituyen (intentan, al menos) como un conjunto de partidos políticos que reúnen recursos propios en pos de objetivos comunes y que, una vez alcanzados, se distribuyen los beneficios de lo logrado. Si tomamos en cuenta los objetivos que persiguen y el ámbito donde vayamos a buscarlas, las coaliciones pueden ser electorales, de gobierno, de crisis y/o legislativas. Esto es historia conocida.

Lo nuevo es el componente multinivel. El sistema político argentino es multinivel por una serie de características: 1) los partidos políticos compiten en distintos niveles (nacional, provincial y municipal) y distritos en el territorio; 2) los electores disponen de varios votos para 3) elegir entre distintos candidatos para 4) distintos cargos públicos; 5) por último, hay distintos tipos de reglas electorales para cada cargo en juego y en cada nivel y distrito en particular.

¿Entonces? Tomemos, por ejemplo, las coaliciones electorales. Si los partidos políticos necesitan integrarse en coaliciones para alcanzar la mayor cantidad de cargos públicos en juego, necesitan convertirse en multinivel. Es decir, necesitan estructurarse tanto en el nivel nacional como en el provincial. Descartemos momentáneamente el nivel local/municipal. Esta integración en varios niveles de competencia política puede seguir dos estrategias que podemos diferenciar pero que son complementarias. Una posible es la conformación, primero, de coaliciones electorales nacionales que, posteriormente, bajen al territorio. A las provincias, a lo subnacional, al segundo nivel (estrategia top-bottom). A la inversa, pueden construirse en los niveles inferiores, en el llano, en las provincias, y luego dar el salto a la competencia nacional para ir por el premio mayor: el Sillón (estrategia bottom-up).

LOS ACTORES DEL MOMENTO

Saquemos una foto de los diarios de hoy. Podemos identificar cuatro posibles coaliciones electorales (con intenciones de convertirse en) multinivel para el año próximo, cuando vayan por el codiciado premio. El Frente para la Victoria (FpV) parece ser el que mayores facilidades tiene para construirse como tal. Cuenta con la facilidad de ser un actor conocido en el sistema en los últimos diez años, de modo que no siente la presión de encontrar una oferta satisfactoria para sus electores. Candidatos sobran en el nivel nacional. En lo que respecta al provincial, dependerá de los acuerdos medianamente estables que pueda construir con gobernadores en ejercicio, incumbentes y candidatos desafiantes (challengers). La estrategia es, entonces, bidireccional y complementaria (bottom-up y top-bottom): integración multinivel tanto a nivel superior como inferior.

Estrategia similar a la que debería seguir el Frente Amplio UNEN. Los partidos que la integran son partidos nacionales establecidos y reconocidos como tales en el sistema político. Además de ello, candidatos sobran (aunque no suban) en la competencia nacional. En territorio provincial, por otro lado, dependerá de la estructura partidaria que puedan aportar la Unión Cívica Radical (UCR), el Partido Socialista (PS), la Coalición Cívica-ARI (CC-ARI) y otros actores menores. Cada uno en el distrito donde mejor inserción tenga. La gestión ejecutiva provincial de algunos distritos (Santa Fe, Corrientes, Tierra del Fuego) y algunos cuantos municipios pueden aportar para la bolsa común de recursos. Distinto es el camino que deben seguir las dos coaliciones restantes.

En lo que respecta al Frente Renovador (FR), la competencia legislativa 2013 le sirvió como trampolín para dar el salto del nivel provincial al nacional (estrategia bottom-up). Esa entrada lo convirtió en el nuevo actor del sistema partidario. Ahora la apuesta pasa por consolidarse en la competencia por cargos nacionales. Pelearse con los grandes. La novedad le exige aceptar que debe enfrentar desafíos futuros inmediatos. Principalmente, pasar de ser una coalición electoral provincial anclada, principalmente, en la provincia de Buenos Aires para 1) extenderse a otros distritos provinciales (contagio) y 2) aglutinar todos sus componentes internos en una coalición electoral nacional-subnacional disciplinada, sólida y coherente (integración). Ambos puntos se sustentan mayormente en la capacidad discursiva y convocante de Sergio Massa. El problema: corre con menos tiempo que sus rivales.

El PRO, por último, también se inició con una estrategia bottom-up. Si bien hoy no es una novedad, sí presenta desafíos similares al FR para dar el salto nacional. Corre con ciertas ventajas respecto a ésta. En primer lugar, ya cuenta con un importante distrito de lanzamiento: la ciudad de Buenos Aires. En segundo lugar, ya inició el proceso de contagio en distintas elecciones provinciales celebradas en los últimos seis años. Su mayor desafío pasa por la integración: también depende de la capacidad convocante desde su liderazgo partidario (Mauricio Macri).

ULTIMOS COMENTARIOS (PERO NO FINALES)

La “novedad” (entre comillas) no son tanto las coaliciones en sí mismas. Acá coincidimos con Daniel Chasquetti, Javier Zelaznik y Andrés Malamud. Sí lo es su componente multinivel. O al menos lo es el prisma propuesto para estudiarlas. Este fue simplemente el mapeo de actores y estrategias de cuatro actores multinivel actuales.

En próximas versiones de la película podremos profundizar más. Primero, tenemos que saber más sobre las posibilidades de integración de cada una. Segundo, estas posibilidades se conectan directamente con la consolidación o ausencia de liderazgos partidarios de cada coalición, y con las relaciones e interacciones mutuas que puedan surgir entre ellas cuatro. Tal vez terminen en un triunvirato competitivo. Retomando (parcialmente) a Malamud: no se trata solo de armar, sino de integrar.

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