El que gana conduce y el que pierde coaliciona

(Columna de Facundo Cruz, politólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires – @facucruz)

Los candidatos peronistas tienen que construir transversalmente poder interno para aumentar sus posibilidades de victoria

No podemos pensar el sistema político sin el peronismo. Es un componente dado. La mayoría de los partidos políticos suele tomar sus decisiones estratégicas por reacción a acciones que realiza esta masa invertebrada de múltiples actores con amplia presencia en distintos niveles del Estado. El juego estratégico de las coaliciones multinivel no escapa a esta coyuntura.

Y no podemos dejar de destacarlo. Retomemos la definición. Habíamos planteado que las coaliciones políticas multinivel son 1) acuerdos entre partidos políticos que 2) buscan concretar objetivos comunes, 3) invierten sus propios recursos para hacerlo y 4) se distribuyen los beneficios de lo logrado, 5) en un sistema que presenta múltiples niveles de competencia política (Presidencia, gobernaciones, intendencias y legislaturas nacionales, provinciales y municipales).

Nos concentraremos en las distintas coaliciones electorales peronistas que están enfilando para las elecciones de 2015. Podemos destacar tres de ellas, cada una construida en torno a un precandidato presidencial: Daniel Scioli (¿FpV?), Sergio Massa (Frente Renovador) y el Frente para la Victoria, con sus múltiples candidaturas (Florencio Randazzo, Julián Domínguez, Sergio Urribarri y Agustín Rossi). Con partidos políticos más o menos distintos, todos son peronistas.

LA ESTRATEGIA BIDIRECCIONAL

La importancia del peronismo en el sistema político argentino se confirma con datos: 17 gobernaciones propias (más cuatro aliadas circunstanciales), 65% de la Cámara de Diputados, 54% del Senado, varias centenas de intendencias y, muchas de ellas, capitales de provincia. Un verdadero actor multinivel. De esta unión de recursos de poder surge una primera característica de la construcción de la coalición electoral peronista para 2015.

La estrategia de construcción no será solamente desde los niveles superiores del sistema político hacia abajo (top-bottom) ni tampoco en sentido inverso (bottom-up), sino que será en ambas direcciones. Esta estrategia bidireccional se desprende de la posición de poder relevante que ya ejerce el peronismo en el sistema político: no tiene que crecer tanto, solo mantenerse. Por eso solo necesita mantenerse integrada en la dinámica multinivel. No preocuparse por ocupar más espacios.

Aunque, probablemente, sí cambie de nombres. Tanto Massa como Scioli y los restantes candidatos del FpV necesitan de gobernadores, intendentes, diputados y senadores peronistas como éstos necesitan de los primeros. Por una cuestión de simple supervivencia y/o crecimiento político: la tracción de los votos en ambas direcciones. Los actores que ya se encuentran ocupando posiciones de poder en múltiples niveles de gobierno tienen intenciones de mantenerse, de la misma manera que aquellos que aspiran a ocuparlos.

LA TRANSVERSALIDAD INTERNA

No tenemos que preocuparnos por la estrategia de construcción multinivel. Pero sí tenemos que hacerlo por la transversalidad en la búsqueda de apoyos internos. Ampliemos un poco. Hay una mutua necesidad de supervivencia entre presidentes que aspiran a serlo y actores que ya se encuentran ejerciendo poder. Si actualmente el peronismo es el actor dominante de los espacios de poder, entonces Scioli, Massa y compañía tienen que construir transversalmente poder interno para aumentar sus aspiraciones de victoria. Estos apoyos no son necesariamente homogéneos en cada distrito sino que son transversales: que un gobernador acompañe a Massa no impide que algunos o todos sus legisladores vayan con Scioli, sus intendentes con Domínguez y los concejales con Randazzo.

En esa clave tenemos que ver las recientes declaraciones de gobernadores, intendentes y legisladores peronistas manifestando su apoyo para uno u otro candidato. De la misma manera que también podemos verlo en las reorganizaciones de bloques de diputados en las legislaturas provinciales y hasta en los concejos municipales. Cada uno, actores nacionales o subnacionales, puede apostar sus fichas de póker a una mano de cartas que considera la mejor. El que gana, conduce. El que pierde, coaliciona.

El único problema (si podemos llamarlo así) que enfrentan las coaliciones peronistas es el peligro de la cooptación ajena. Concretamente, nos referimos a la necesidad que tienen las coaliciones no peronistas de integrar parcialmente actores peronistas subnacionales en su construcción. Esto por un sencillo motivo. Existe un vox populi político que indica que el único con capacidad de gobernar es el peronismo. De modo que las coaliciones PRO y FAUnen que se formen tendrán un fuerte incentivo y un objetivo primordial en garantizar gobernabilidad tanto ejecutiva como legislativa, nacional como subnacional.

La tentación viene desde el polo no peronista. Y puede ser un peligro que fracture al peronismo en algunas provincias, especialmente donde haya actores desencantados, relegados o maliciosos que quieran marcar su postura (por ejemplo, en Jujuy y Chaco donde radicales con aspiraciones de llegar a la gobernación impulsan acuerdos amplios con sectores peronistas). Todo dependerá de la capacidad de los precandidatos presidenciales peronistas para mantener integradas sus coaliciones multinivel.

Resulta difícil hacer un cierre definitivo de esta serie de tres notas. La política, más aún la electoral, es contingencial y, en la actualidad, es de coaliciones. Y la futura también lo será. Por ese motivo podemos dotarnos de herramientas que nos ayuden a ordenar el mapa de partidos. La noción de coalición multinivel es un buen intento para hacerlo. Nos permite detectar actores de la obra, intereses, objetivos y posibles marquesinas de escenario. Además, contribuye a resaltar las complejidades del sistema político argentino. A través de esta lente podemos analizar coaliciones no peronistas (PRO y FAUnen) y peronistas (FR, FpV y sus variantes). Estas últimas son las que más interrogantes nos generan. Ya indicamos algunas posibles salidas para las no peronistas.

Pero las peronistas nos quitan el sueño. Tanto por su flexibilidad organizativa como por la multiplicidad de componentes que puede integrarla y las potenciales configuraciones partidarias que terminen teniendo. Es un misterio. Pero no desesperen. Peronistas somos todos.

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