Las dudas de los opositores

(Artículo especial para la edición online)

Los sectores que conforman el arco opositor demoraron bastante en reaccionar frente al nuevo escenario político. El electorado ya no está dividido en tres tercios sino entre una mitad y dos cuartos y no sólo subió la imagen positiva de la Presidenta sino que también bajó la negativa, con lo cual puede ganar tanto en primera como en segunda vuelta. Recién en las últimas semanas las principales figuras de la oposición empezaron, lentamente, a rediseñar sus estrategias.

El primer paso fue comenzar a hablar de la necesidad de acuerdos para que la oferta electoral de la oposición no aparezca tan fragmentada. De todas maneras, y para ratificar que es un conglomerado heterogéneo, hay al menos tres propuestas para avanzar en esa dirección: la macrista, la duhaldista y la alfonsinista.

Mauricio Macri sostuvo la necesidad de ponerse de acuerdo sobre una serie de políticas de Estado que los distintos candidatos se comprometan en llevar adelante en caso de acceder al gobierno y que el resto acompañaría desde el Congreso. Procura un acuerdo amplio para asegurar gobernabilidad pero asume que el arco opositor presentará más de un candidato. Para Macri es fundamental que se construya una alternativa competitiva para que los votantes empiecen a prestarle atención.

Eduardo Duhalde, a su vez, es el más audaz. Propone conformar un gran frente opositor que de acuerdo a la ley de reforma política debería inscribirse el 14 de junio – y que el candidato se resuelva en las primarias del 14 de agosto. La propuesta de Duhalde no genera entusiasmo entre los eventuales socios del acuerdo porque posterga la definición de las candidaturas para el 14 de agosto, fecha que la mayoría de los opositores ha cuestionado por considerarla demasiada próxima  a las elecciones generales. Otra dificultad es que deberían aliarse partidos que hasta ahora no han demostrado voluntad de querer hacerlo como la UCR y el Pro.

Ricardo Alfonsín sostiene la  posición más restringida. A su juicio, los acuerdos deben hacerse exclusivamente entre partidos con afinidad ideológica porque no sirven aquellos que se conforman simplemente por la negativa. En el radicalismo sostienen que a la  polarización política que propone el kirchnerismo no se le debe responder con más polarización.

Los caminos indirectos

Además de las distintas estrategias que están en debate, hay también caminos indirectos o menos explícitos que pueden llevar a concentrar la oferta electoral. Uno de ellos es que algunos candidatos desistan de la carrera presidencial y sus eventuales votantes se inclinen por quienes sigan en carrera. Y en los próximos días puede haber muchas definiciones en ese sentido. Todo indica que Pino Solanas competirá por la jefatura de Gobierno y no por la Presidencia. A su vez, es una incógnita lo que hará Elisa Carrió. Fue la primera en oficializar su fórmula junto con Adrián Pérez. Pero tiene una baja intención de voto por lo cual su candidatura puede terminar siendo funcional al Gobierno que tanto cuestiona.

Pero la decisión más importante será la que tome Macri. Por ahora mantiene su candidatura presidencial pero sino encuentra eco a su propuesta de acordar políticas de Estado con otros partidos, puede buscar su reelección. Cada día son más en el Pro los que se inclinan por este camino porque entienden que sin  Macri  no se ganaría la elección en la Ciudad y eso significaría mucho más que perder un gobierno porque pondría en riesgo todo el proyecto político del Pro. Porque las posibilidades de ganar la elección presidencial son lejanas no sólo en primera sino también en una hipotética segunda vuelta. El porcentaje de votantes con una imagen negativa de Macri es mayor que el de Cristina y distintas encuestas muestran que en un balotaje los votos de los radicales y otras fuerzas de la oposición se repartirían en partes iguales.

El otro camino indirecto para que la oferta electoral de la oposición no se fragmente tanto es esperar que sean los propios votantes los que polaricen la elección apoyando al  candidato con mayores posibilidades. De esa manera, si dos candidatos tienen una intención de voto cercana al 20%, en el tramo final de la campaña uno de ellos podría sumar 10 puntos más que lo pondría en una situación competitiva.  En este momento hay demasiados temas abiertos en el arco opositor pero en los próximos días se irán tomando definiciones porque los plazos se acortan.

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