El laberinto del PJ santafesino

(Columna de Mauricio Maronna)

Los referentes del fragmentado peronismo provincial quieren unirse para 2015 y recuperar competitividad electoral

El Partido Justicialista (PJ) santafesino atraviesa la crisis más profunda desde 1983. A un año de las próximas primarias abiertas en la provincia, la diáspora peronista intenta hacer movimientos a contrarreloj para unir, al menos artificialmente, lo que la realidad política nacional ha coadyuvado a dividir en “la bota”. Desde que el justicialismo provincial, en su versión orgánica, decidiera que la conducción, la estrategia y el contenido político estuviesen alineados con los dictados de la Casa Rosada, la fuga de dirigentes fue notoria, pero aún más el caudal electoral que tomó como destino el puerto de Unión PRO, un colectivo que hasta aquí tuvo más rasgos de peronismo disidente que con los dictados del macrismo. Hay un ejemplo empírico y pulimentado que demuestra el estado de las cosas más que mil palabras: los dos presidentes del PJ anteriores a la actual conducción (Ricardo Spinozzi, diputado nacional; Norberto Nicotra, diputado provincial) son hoy legisladores de Unión PRO.

La aparición en escena, en 2011, de Miguel Del Sel como candidato a gobernador fue utilizada como cabecera de playa por voluntades que consideraron terminada la experiencia con el kirchnerismo, que fue mixturándose en apariencia y contenido con los postulados del Frente para la Victoria.

Las Paso de aquel año representaron algo más que una puja para definir candidatos: Agustín Rossi se impuso a Omar Perotti y a Rafael Bielsa y quedó legitimado como candidato a gobernador. La compulsa primaria –atractiva y convocante– lejos de fortalecer las chances de Rossi provocó éxodo de votos hacia Del Sel, quien estuvo a un tris de alzarse con la gobernación, ganada en el poroteo final por Antonio Bonfatti, del Frente Progresista. Para colmo de males, María Eugenia Bielsa, triunfante en su categoría a diputada provincial merced al estreno de la boleta única, renunció poco tiempo después de asumir en la banca, malquistada con el sector de Rossi, quien desistió de apoyar el nombre de la hermana del DT como presidenta de la Cámara y designó a Luis Rubeo en ese lugar.

En verdad, la crisis del PJ santafesino fue paralela a la derrota en las urnas en 2007, cuando Hermes Binner al fin logró desalojarlo del poder favorecido por la derogación de la ley de lemas que decidió Jorge Obeid, el último de los gobernadores peronistas. Sólo Carlos Reutemann logró estirar la agonía del peronismo hasta 2009, cuando en un final muy reñido derrotó a Rubén Giustiniani en los comicios a senador nacional. Lole jugó su carta desde su espacio enfrentando no sólo a los poderosos aparatos ejecutivos de la provincia y las municipalidades de Rosario y Santa Fe capital (en manos frenteprogresistas), sino también de la administración nacional encabezada por Néstor Kirchner, quien tuvo a Rossi como postulante a diputado nacional y a Claudio Leoni a senador.

Tras el triunfo, Reutemann desapareció de la política interna partidaria, se construyó Unión PRO como ambulancia para recoger a los heridos del kirchnerismo y el PJ-Frente para la Victoria quedó relegado al tercer lugar en 2011 y 2013. Además, como cachetada para quienes sostenían que el único problema del peronismo era la escasa repercusión electoral de Rossi, las legislativas de 2013 tuvieron a Obeid (recientemente fallecido) como cabeza de lista. Y el resultado fue el mismo.

Otra postal que explica de forma práctica la dispersión peronista es la composición de la Cámara de Diputados de la provincia. Pese a la victoria de la lista de Bielsa, hoy hay doce bloques peronistas que se referencian en sí mismos o en Rossi, Perotti, Bielsa, Oscar Martínez, el gremio UPCN, Héctor Cavallero (aliado del kirchnerismo) y Alejandro Ramos. Un dislate que, ahora y de cara a los comicios de 2015, algunos intentan subsanar. A ese cuadro hay que agregar los cinco legisladores de extracción peronista que representan a Unión PRO.

LOS DIALOGOS

En las últimas semanas diputados y senadores se reunieron por primera vez en dos años buscando encontrar un acuerdo político que sirva como paraguas para administrar las diferencias y que, sobre todo, logre desplazar al PJ del deshonroso tercer puesto. Pese al decálogo de buenas intenciones, la realidad nacional del peronismo juega su influencia a la hora de articular esa forzada unidad. Al tiempo que Rubeo y los senadores (cámara también dominada por el PJ) sostenían la necesidad de incluir en una interna a los sectores que abrevan en Sergio Massa (con Reutemann como estandarte), Rossi declaraba que el justicialismo santafesino se deberá referenciar sí o sí en el “modelo nacional”, que tiene como ícono al Frente para la Victoria.

De acuerdo a lo que pudo saber el estadista el propio Reutemann propuso la necesidad de que todo el peronismo concurra unido a las elecciones provinciales de 2015, algo también necesario para sus propias aspiraciones. “Se quiere dar todos los gustos el Lole. Cuando él no fue candidato terminó apoyando a Unión PRO y ahora que necesita del PJ nos quiere a todos juntos”, dijo un diputado que se referencia en el kirchnerismo. En Santa Fe el año próximo se deberán elegir gobernador y vice, intendentes, presidentes de comuna y concejales. A la par se renovarán en su totalidad las dos cámaras legislativas. Es por eso la imperiosa necesidad del peronismo de cambiar las tácticas ensayadas hasta ahora.

El panorama actual es bastante desolador en cuanto a cargos ejecutivos: no ganó nunca una elección en Rosario desde el año 1973, perdió la provincia en 2007 al igual que la Municipalidad de Santa Fe y, en las elecciones de 2013, el Frente Progresista se impuso en todos los departamentos, menos en el pequeñísimo distrito de 9 de Julio, donde triunfó Del Sel. La crisis se hizo notar, además, en la poca capacidad de fuego del PJ a la hora de posicionarse ante una realidad muy traumática para el gobierno de Bonfatti en el ámbito de la inseguridad y la escalada del narcotráfico.

Atento a ese escenario de tres tercios en la provincia de Santa Fe, socialistas y radicales se restregan las manos comprobando la eficacia del Frente Progresista como maquinaria electoral y deseando que la división peronista siga a la orden del día.

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