¿Cómo decide Cristina?

(Columna de Carlos Fara)

Una etapa económica adversa sin Néstor

En medio de la crisis económica que atraviesa la Argentina, se realizan muchas especulaciones sobre si la Presidenta realmente está a cargo de la situación o está ausente y, por eso, se producen improvisaciones o lagunas a la hora de tomar decisiones. También se especula respecto a su verdadero estado de salud. Hasta acá el estilo está produciendo incertidumbre, la peor enemiga de las crisis.

En ese marco, cabe la legítima pregunta sobre cómo toma decisiones CFK. ¿Qué es lo que la guía? ¿Cuál es su framework? Empecemos por hacer un rápido racconto histórico para identificar un par de peculiaridades:

1. Es la segunda presidente de esta democracia que no tuvo experiencia ejecutiva. El otro fue Raúl Alfonsín, aunque al ser el primer mandatario posdictadura no cabe aplicarle los mismos parámetros. La administración es algo que se asimila a lo largo del tiempo y que moldea la capacidad de percibir los límites que impone la realidad, especialmente lo atinente al manejo de los recursos presupuestarios. La política se percibe de manera muy diferente cuando se está en el Poder Ejecutivo. Por eso, los saltos políticos de quienes son gobernadores e intendentes son menos frecuentes de los que son legisladores.

2. Es la primera presidenta que llega al cargo como fruto de una construcción que no lideró. Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner fueron moldeando pacientemente durante lustros su capital político. Cristina, quien tuvo momentos estelares como senadora y diputada, sin embargo llega al Congreso Nacional en función de la acumulación que generó su marido. Esto puede traer dificultades a la hora de conducir un espacio político en situación de crisis. En alguna parte dijo Perón que no se puede conducir lo que no se construye.

Se pueden leer muchos análisis sobre la centralización del poder y aislamiento que caracterizan a Cristina, y los problemas que ello conlleva. Sin embargo, ese factor por sí mismo no alcanza para vaticinar un fracaso–:

-No es el primer líder con un manejo concentrado del poder, y no por eso todos los de esa especie tienen problemas a la hora de tomar decisiones.

-Néstor también tenía un manejo centralizado.

-En la etapa posmuerte de Néstor, con la economía en franca recuperación, nadie dudó de la habilidad de ella para conducir el gobierno pese a su estilo concentrado.

Existen con Néstor dos diferencias:

a) El tenía un diálogo permanente con las distintas instancias del poder, aun en las peores circunstancias. CFK nunca quiso participar de asados colectivos con gobernadores, intendentes o sindicalistas, ni ningún otro de confraternización.

b) El se enojaba con alguien, pero entendía que en política las rabietas no conducen a nada. Ella, una vez que le bajó la persiana a alguien, difícilmente la vuelva a levantar.

Entonces esta es la primera vez en la vida de CFK que atraviesa una situación económica crítica y sin la compañía de Néstor. Debería decirse. entonces, que su manejo concentrado y aislado le trae problemas en contextos no favorables, no en cualquier circunstancia. Alguien podría decir que si se abriera y escuchara otras voces la economía argentina no estaría viviendo esta crisis. Sí, pero…

La dificultad de escuchar es un problema en sí mismo. Sin embargo, parecería que la Presidenta no sólo es desconfiada, sino que le generan placer los planteos que desafían el sentido común, la ley de la gravedad. Eso per se indica una capacidad crítica y creativa sustancial. Cuando construye su camino político en 2011 casi no hace campaña como tal, no confraterniza con las tradicionales estructuras peronistas, ni acepta entrar en la lógica del toma y daca con los intendentes. Su consigna fue: “Nadie es dueño de los votos”. Por lo tanto, apostó a una relación directa con la opinión pública, sin intermediarios, ni mediáticos, ni de estructuras.

CFK está desafiando la ley de la gravedad una vez más, pero ahora desde el gobierno y en situación de crisis. Su backgroundpersonal y político fomentaesta actitud. El verdadero desafío consiste en saber dilucidar cuándo hay que desafiar dicha ley y cuándo no.

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