Chief of staff

(Columna de Maximiliano Campos Ríos)

Luego de su ausencia, y su reaparición triunfal, Cristina Fernández enfrentará la difícil tarea de reconstituir su lazo con la sociedad y volver a la gestión pública luego de la merma electoral de octubre. El Gobierno deberá atender los principales problemas de gestión, centrados en la economía, pero también reforzar el aspecto político en pos de mantener la iniciativa, de cara a las elecciones presidenciales de 2015.

El principal cambio introducido luego de su regreso fue la designación de un nuevo jefe de Gabinete y el papel central que se le asignó a este en la nueva etapa. Cuando se pensó como institución, en la reforma de la Constitución de 1994, el objetivo de la Jefatura de Gabinete fue atemperar o atenuar el presidencialismo, como una respuesta a lo que Juan Linz, desde lo teórico y Raúl Alfonsín, desde lo político, venían planteando ante la necesidad de terminar sistema o forma de gobierno.

En la práctica, lejos estuvo de serlo y el Jefe de Gabinete se convirtió en un secretario del Presidente, un hombre de extrema confianza que era en muchos casos el brazo ejecutor o su principal vocero.

La designación en el cargo de Jorge Capitanich parece venir a sortear esta tradición y hacer cumplir por primera vez en 19 años con el verdadero espíritu de esta institución. Desde 1994 hasta hoy, se sucedieron doce jefes de Gabinete, sumando los interregnos de Rodríguez Saá, Puerta y Caamaño, que designaron por pocos días un jefe de Gabinete.

De los doce sólo Rodolfo Terragno, primer jefe de Gabinete de De la Rúa, intentó hacer uso de las funciones asignadas y ser “el fusible” entre el Presidente y el Congreso, coordinando las acciones de gobierno y “ejerciendo la administración del país”, como marca la Constitución Nacional en su artículo 100. Terragno intentó, sin éxito, coordinar el gobierno y, por tratarse de un gobierno de coalición, ser el nexo entre las diferentes áreas. Para ello, creo un área para controlar las acciones del gobierno en materia económica y, sobre todo, el presupuesto. Estas situaciones y las diferencias entre Terragno y De La Rúa, ambos radicales pero de distintas vertientes, no tardaron en eclosionar y fue expulsado del gobierno.

El nuevo jefe de Gabinete parece acercarse a este caso y diferenciarse de los anteriores. Durante los 10 años de gobierno kirchnerista los jefes de Gabinete eran eminentemente políticos, pero en ningún caso se trató de un primer ministro o un ministro coordinador. Capitanich parece ser la excepción, llamado a cumplir ese rol y marcar la diferencia. En sus primeros días en el cargo, Capitanich se reunió con ministros, secretarios, gremialistas, gobernadores opositores y recibió a la prensa en varias oportunidades. El nuevo jefe de Gabinete, asumió el rol central del Gobierno y tomó medidas, como la de postergar hasta el año próximo el debate por la reforma del Código Civil, pero también dio señales de que su formación en materia económica serán el eje de su gestión. Capitanich decidió constituir un gabinete económico que pueda llevar adelante las transformaciones necesarias.

LAS CARACTERISTICAS

El nuevo rol del jefe de Gabinete, a quién Cristina parece delegarle el poder, cuenta en su favor con varias características particulares. Primero, ya ocupó el cargo durante los primeros meses del gobierno de Eduardo Duhalde. En segundo lugar, ocupa la gobernación de Chaco desde 2007 Y es el primer Jefe de Gabinete que cuenta con experiencia de gestión. Ligado a esto, es el único gobernador que luego de seis años logró un triunfo holgado en octubre pasado, incluso por sobre Uribarri, Scioli o Macri.

Esto le da dos características singulares por sobre sus pares anteriores: cuenta con poder político propio y también territorial. Por último, Capitanich viene como representante y en una remembranza de la vieja Liga de Gobernadores. En esta línea, se ubican sus reuniones con los gobernadores para atender sus reclamos y dar soluciones al respecto. Así, Capitanich aparece como el verdadero “Chief of staff”, a cargo del gobierno por sobre el resto de los ministros pero interviniendo en las diferentes áreas. Las reuniones con políticos y dirigentes, la decisión de monitorear él mismo el valor del dólar, la recaudación y de la Bolsa, de acercar soluciones a los gobernadores y de atender la prensa, parecen darle un rol preponderante.

DIVISAS Y PERONISTAS

Entre sus principales desafíos, además de lograr mejorar la competitividad, frenar la caída de las reservas y articular una política que logre combatir la inflación, debe ejercer un rol político que pueda reconstituir el poder presidencial, evitar las fugas a manos de Sergio Massa y contrarrestar su accionar entre los intendentes y gobernadores. Capitanich tiene que resolver los problemas económicos, pero también articular políticamente sirviendo como dique de contención, no sólo para Massa en la provincia de Buenos Aires, sino también para Daniel Scioli y sus aspiraciones para 2015.

El cambio del jefe de Gabinete trajo nuevos aires al Gobierno, y le devolvió a Cristina la capacidad de iniciativa, haciendo una demostración más de que su poder sigue intacto pese a la merma electoral de octubre. Capitanich tiene por delante dos años donde deberá administrar el poder central del Estado y llevar adelante una gestión económica exitosa, pero también lograr erigirse como el posible sucesor para 2015 a partir del poder político que ahora tiene y del poder territorial que deberá constituir con los gobernadores.

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