Una mirada crítica sobre el rumbo del segundo kirchnerismo

Marcos Novaro y Eduardo Levy Yeyati realizan un decálogo de las decisiones más polémicas, y erradas, del último lustro.

“Vamos por todo. Las 10 decisiones más polémicas del modelo” (Sudamericana, 2013), el nuevo libro del sociólogo Marcos Novaro y del economista Eduardo Levy Yeyati es, según sus palabras, más que una protesta indignada. Más bien es un compendio, más parecido a una investigación periodística que a una reseña histórica típica, de una decena de errores, “a la postre muy costosos y difíciles de corregir”, que fueron torciendo el rumbo del país.

No es casualidad que 9 de esas 10 medidas hayan sido tomadas luego de la asunción de Cristina Kirchner, en ese período que catalogan como “segundo kirchnerismo”. La concentración de los errores en los años cristinistas no se debe buscar, según los autores, en las diferencias personales o políticas de los consortes, teoría en boga por éstos días y compartida, involuntariamente, por Pepe Mujica. Que los años de Néstor se hayan parecido poco a los posteriores a 2007 se debe, más bien, a un modelo de enfrentar “con decisiones cada vez más drásticas” tanto las crecientes restricciones (algunas autogeneradas y otras importadas) que fueron apareciendo hacia 2007-2008, así como por las generosas libertades, y tentaciones, que abría un escenario caracterizado por la aún inusitada holgura económica y la, también inusitada, debilidad opositora. Allí, un matrimonio presidencial más consolidado desempolva su propio libreto.

El libro, asistido por estadísticas, citas periodísticas e inside information (que hay que tomar con pinzas) delinea, también, el recorrido alternativo que podría haber recorrido el modelo, acaso más similar al de nuestro buenos vecinos de la región, y ensaya diversas explicaciones de por qué no se hizo. La aversión a endeudarse en los mercados voluntarios o a reconocer sus propios errores es un factor explicativo recurrente de las decisiones que (no) se tomaron.

El primer capítulo es dedicado al Indec. El libro cuenta con la originalidad de mirar los eventos algunos años después de que se hayan asentado sus consecuencias de mediano plazo pero con el vértigo de aquel momento, recreando vívidamente los hechos medulares del último lustro. En el capítulo inicial esto se percibe claramente. El punteo cronológico del evento se complementa con la visión, a la distancia, de los sedimentos que fueron quedando. La intervención del Indec (“un error colosal”) nos legó “exclusión financiera, enanización del crédito, el desanclamiento de la inflación y la redistribución inequitativa de la riqueza”, argumentan.

Algo similar ocurre con el capítulo dos, que analiza la crisis de la 125. En los meses que duró ese conflicto se pasó de una transversalidad a otra. El precio de la 125 fue el ocaso de transversalidad ensayada en 2007 y redundó en “una menor diversidad” del elenco oficial. La ganancia, su contracara y acaso un botón de muestra de lo que vendría: seguidores más activos y la irrupción de los defensores del “Evangelio del relato” como Carta Abierta o La Cámpora.

La fallida resolución alisó el camino para la estatización de los ahorros provisionales, tema del tercer capítulo, y trampolín político de Amado Boudou. A fines de 2008 veía la luz del día, además, la crisis internacional, “esa gran excusa del atrincheramiento argentino”. La estatización de los ahorros provisionales se inscribe en la serie de medidas “de alto valor mediático e incierto dividendo económico”. En criollo, “pan para hoy y hambre para mañana”.

Fines de 2008 y comienzos de 2009 no eran buenas épocas para el proyecto oficial. La solidez económica se resquebrajaba y, con ella, la política: el peronismo sacaba los pies del plato y la oposición confluía en polos competitivos. Es en ese contexto en el cual aparecen las “candidaturas testimoniales” (cuarta decisión polémica) que, si bien abroquelaron al núcleo duro del oficialismo, “lo alienó de apoyos en el sistema político y en la sociedad” y, más importante aún, no impidieron que el Gobierno sufriera su mayor traspié desde 2003. Es allí cuando el oficialismo toca fondo y comienza una remontada que muy pocos imaginaban y en donde va tomando calor, un poco a la bonzo, el vamos por todo.

En esa recuperación, los autores identifican tres mojones claves: Ley de Medios, la “descolonización” del BCRA y la muerte de Néstor Kirchner (capítulos 5, 6 y 7). Rápidamente después de la derrota de junio de 2009, sale a escena la Ley de Medios, que acaparó el debate político por los próximos meses y que, como gran parte del libro, está muy bien documentado y asistido por datos duros. La sanción de la ley no logró un mercado mediático más competitivo, pero sí logró devaluar al periodismo, “hoy innecesariamente politizado e injustamente sospechado”.

Cabalgando sobre ese éxito, el Gobierno escogió otro buen enemigo para enfrentar: el BCRA colonizado por el poder financiero, “un villano más que atendible”. El juicio sobre la saga reservas-Carta Orgánica-cepo que hacen los autores es lapidario: “Una Argentina desendeudada y en crecimiento recreó de la nada el cerco de la restricción externa, y chocó con él”. Hacia fines de 2010, la muerte de Néstor Kirchner sorprendió al mundo político y le daba al oficialismo una segunda vida, que no fue aprovechada sostienen Novaro & Yeyati.

Aun así, un año después, Cristina tocaba el cielo con las manos. La victoria fue, una vez más, efímera y la dura realidad vino a empañar el relato.

La tragedia de Once de febrero de 2011 (capítulo nº8) y el actual escenario económico (capítulo 9), caracterizado por el estancamiento y la distorsión de precios relativos, así lo demuestran. Así llegamos al capítulo 10, a estos días.

El azar siempre tiene su rol pero, como muestran los autores, la coyuntura tiene poco de azaroso, más allá de las invocaciones a la crisis terminal del capitalismo y a las oscuras fuerzas. Es un libro crítico y tacaño en elogios, coherente con la postura pública de los autores. Más allá de las críticas vertidas a lo largo de las páginas, vale rescatar el intento de hacer una crítica objetiva y técnica (de manera exagerada, a veces) y de no recurrir a explicaciones ancladas en crisis psicológicas del tipo “¿qué les pasó?” para explicar el extravío del modelo. Los autores proponen un debate objetivo y, hasta donde es posible, es lo que hacen.

Tampoco sucumben a la tentación profética o expresiones de deseo de predecir apocalipsis económicos o políticos. ¿O acaso alguien sabe qué va a pasar en los próximos años? El libro, de más de 400 páginas y de lectura ágil, es una guía recomendable para entender cómo hemos llegado, todos juntos, al 2013.

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