Dos elecciones claves para el Mercosur

Los resultados de los próximos comicios presidenciales en Venezuela y Paraguay abren distintos escenarios para el bloque regional. Maduro y Cartés, favoritos.

En los próximos días, y con sólo una semana de diferencia, se realizarán elecciones presidenciales en los dos países que generaron un conflicto en el seno del Mercosur: el 14 de abril votarán los venezolanos y el 21 lo harán los paraguayos. Recordemos que el Senado paraguayo, esgrimiendo que la Venezuela de Hugo Chávez no era un país democrático, desde 2006 rechazó en varias oportunidades el Protocolo de Adhesión de la República Bolivariana al Mercosur, bloqueando su ingreso pleno. A fines de 2011, Brasil, la Argentina y Uruguay idearon una “adhesión temporaria” de Venezuela. Cuando se produjo la polémica destitución de Fernando Lugo, que fue calificada por los gobiernos del bloque como un quiebre democrático que entraba en contradicción con el Protocolo de Ushuaia, los gobiernos brasileño, argentino y uruguayo votaron la suspensión de Paraguay. Y, en ausencia del miembro vetador, aprobaron velozmente la plena incorporación del vetado. Semanas después, pese a la suspensión y por un margen aún mayor (31 votos contra 3), el Senado paraguayo volvió a rechazar a Venezuela.

ESCENARIOS ELECTORALES

Ambos países realizan elecciones “normalizadoras”, que cambian a vicepresidentes que se hicieron cargo del poder tras interrupciones presidenciales: Nicolás Maduro sustituyó a un Chávez enfermo que nunca llegó a asumir, y Federico Franco a un Lugo desplazado en un juicio sumario.

Las elecciones venezolanas, tras una campaña de sólo diez días, parecen diseñadas para replicar los resultados de octubre. Maduro, el sucesor designado por un Chávez que deja el mundo gozando de alta popularidad, se muestra ante los votantes como la continuidad ortodoxa del líder aún presente. Su posicionamiento es consecuente con el nivel de adhesión a la figura de Chávez que hoy se respira en Venezuela. Y lo enfrenta Henrique Capriles, el candidato de una oposición aliada que vuelve a apostar a la moderación como estrategia para la captura de votantes. Las encuestas en general sostienen que Maduro lleva una ventaja de más de diez puntos sobre Capriles, aunque algunas hablan de un final más cerrado.

La incertidumbre es algo mayor en el caso de las presidenciales paraguayas. Allí aparece liderando los sondeos el postulante del Partido Colorado, Horacio Cartés. La fortaleza relativa de su partido, la inesperada muerte del general Lino Oviedo -quien iba tercero en las encuestas y restaba algunos votos al coloradismo- en un accidente aéreo y la división del voto anti colorado son algunos de los pilares de su ventaja. No obstante, el candidato de la Alianza entre liberales radicales y demoprogresistas, Efraín Alegre, lo sigue de cerca. Alegre es el candidato que apoya Franco, y ha basado su campaña en el sentimiento anticolorado, la segunda identidad política más numerosa del país guaraní.

ESCENARIOS MERCOSURIANOS

Los cuatro candidatos que polarizan las dos elecciones tienen posiciones divergentes acerca del bloque regional. En Venezuela, Maduro suscribe totalmente el proceso de incorporación al bloque. La probabilidad de que Maduro modifique su posición hoy es nula. Y no sólo porque fue él, cuando era canciller, quien negoció el ingreso venezolano. Ocurre que su identidad de liderazgo reside en el hecho de ser el heredero de Chávez que honra su memoria a través de la implementación de sus políticas medulares. No casualmente, en sus discursos de campaña describe, anticipatorio, el próximo 28 de junio de 2013, día en que como mandatario electo de Venezuela espera asumir la presidencia protémpore del Mercosur, como obra de un Chávez que sigue vivo a través de él.

En cambio, Capriles es más crítico del proceso de ingreso de Venezuela al Mercosur. En la segunda campaña ha evitado las definiciones precisas sobre política internacional, más allá de sus reiteradas críticas a las relaciones entre el chavismo y La Habana y a los “regalos petroleros”, que prometió suspender. No obstante, en su anterior campaña de 2012 sostuvo en más de una oportunidad que el Mercosur era desventajoso para su país. Su grado de compromiso con la política exterior chavista es, sin dudas, bajo.

Mientras tanto, en Paraguay, los dos candidatos manifestaron vocación por superar la suspensión y regresar al Mercosur, pero con matices.Alegre parece más apegado a la posición de Franco, que con el paso de los meses quedó enfrascado en un discurso fuertemente antimercosuriano y antichavista. El probable canciller de Alegre es un moderado -el politólogo Diego Abente-, pero los liberales tienen un compromiso previo con el statu quo. Dicen que intentarán volver al bloque, pero “sin negociar la autonomía de Paraguay” . Probablemente, un triunfo de Alegre alimente la continuidad de la suspensión, y la búsqueda de un aliado extrarregión para superar el aislamiento.

Cartés, en cambio, se ha mostrado más pragmático y mercosuriano. Uno de sus esloganes de campaña dice que “Venezuela no es un problema, es un mercado”. Sin embargo, Cartés no necesariamente controla las voluntades de todos los senadores paraguayos, siquiera los de su propio partido que quedará, cualquiera sea el resultado de las presidenciales, con la bancada más numerosa de la Cámara Alta.

Un dato interesante es que las preferencias están cruzadas con la elección venezolana en el caso de los paraguayos, ya que algunos senadores sostuvieron públicamente que, si Capriles gana la elección, revisarían su voto antivenezolano. Es paradójico, ya que si pierde el chavismo, es probable que Venezuela tome distancia del bloque del Sur. Hay, en definitiva, cuatro escenarios regionales.

Ordenados según su probabilidad, si ganan Cartés y Maduro el mercosurianismo se habrá anotado un punto, mientras que si ganan Alegre y Maduro, sufriría un revés. Notablemente, si ganan Cartés y Capriles, o Alegre y Capriles (este último, el menos probable de los escenarios), el interrogante será Caracas.

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