PRO: ¿euforia o depresión?

(Columna de Lucio Guberman)

El partido parece no tener escalas entre llegar al Gobierno Nacional en 2015 o desaparecer.

Con el PRO parece válido preguntarse si, de no prosperar la carrera de Mauricio Macri a la Presidencia, se convertirá en un nuevo caso de flash party. En la ciencia política se utiliza la expresión flash party para clasificar a aquellos partidos políticos que aparecen repentinamente en una coyuntura determinada y luego desaparecen con los cambios de las condiciones sociopolíticas que alentaron su surgimiento. Se repasan seis aspectos que confluyen en este dilema que augura, sin medias tintas, que el PRO corona o perece.

1) Un liderazgo de popularidad más que un partido político. El PRO se comprende mejor como “liderazgo de popularidad” (I. Cheresky) que como un partido expresivo de una identidad política. Su creación obedeció, más que a una tarea de agregación de intereses o de representación de sectores sociales, a la necesidad de un dispositivo institucional a la medida de la proyección política de Mauricio Macri. Desaparecida esta función instrumental de soporte de la candidatura macrista, el partido se queda sin su razón de ser.

2) La carencia de estructura nacional. El estilo de construcción político-electoral del PRO, centrado en figuras que alcanzaron conocimiento público por fuera de la política, en la cooptación de dirigentes (provenientes, fundamentalmente, del PJ) y con privilegio para las elecciones subnacionales legislativas respecto de las ejecutivas, no le permitieron dotarse de una estructura nacional. Por lo tanto, tampoco tiene un imperativo de subsistencia como “sistema de intereses” (A. Panebianco).

3) Limitaciones de posicionamiento. La alternativa de ser el partido del orden y la gobernabilidad en la política argentina está asociada al peronismo, tanto en la opinión pública como entre los actores concentrados del establishment. Por lo tanto, el PRO difícilmente pueda ubicarse en este rol. Tampoco parece tener chances para convertirse en el partido de la transparencia dado.

4) Dificultades para ofertarse a la derecha del peronismo. La presencia de candidatos justicialistas que pueden competir en el mismo espacio electoral que el PRO es una dificultad evidente. Las dos figuras que se barajan constantemente en los medios como potenciales sucesores de la Presidenta por un justicialismo con un perfil más de centro, Daniel Scioli y Sergio Massa, “pescan” en el mismo electorado que Macri.

5) El encasillamiento en la derecha política por parte de la opinión pública. La percepción del PRO a la derecha del espectro político partidario en la opinión pública es clara. Una encuesta realizada por EstrategiaGe lo ubica como el partido más extremo del arco político, como se puede apreciar en el gráfico.

6) El desempeño de Macri como jefe de Gobierno. Los dos períodos de gobierno de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires no le alcanzaron para definir un modelo de gestión factible de proyectar a nivel nacional o, al menos, a otros distritos. Y si bien la gestión de la Ciudad aprueba en la opinión pública, cada vez que Macri pretendió subirse a la agenda política con impacto nacional trastabilló, como en los casos del traspaso del subte y en la interna presidencial con José Manuel De la Sota.

CONCLUSION

Si a los seis aspectos sintetizados precedentemente se los contextualiza en la serie electoral 2013-2015, el panorama del PRO es dramático. Sucede que todo el éxito electoral que pueda conseguir este año 2013 puede volverse en su contra en 2015, dado que una buena elección del PRO en distritos importantes activará el sistema de alarmas del peronismo y generará, no sin conflictos internos pero sin duda alguna, una oferta para el 2015 en la cual la “fuga por derecha” no sea tan importante.

Para decirlo con letra de Charly García: “Y si mañana es como ayer otra vez / lo que fue hermoso será horrible después. No es sólo una cuestión de elecciones”.

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2 Comentarios
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jp
7 años atrás

Un análisis parecido podría hacerse del Frente para la victoria.

Polo Scotto
7 años atrás

Si pensamos que Macri alguna vez tuvo planes, o gestion eficiente, desconocemos la realidad, los NEOLIBERALES NO CREEN EN LOS PLANES (en cierta forma lo sostiene el articulo), ademas no es, ni sera jamas, parte del peronismo (pertenece a la clase alta, cree en el Neoliberalismo que ya se termino en la Aldea Global en el 2008, y sigue en Caida Libre segun Stiglitz Joseph
Ademas fue socio y apoyo a rajatabla a uno de los peores gobiernos de la historia argentina -el de Carlos MENEM-, pero eso no lo hace para nada peronista, ni siquiera gracias a los peronistas que logro para el PRO, y a pesar de las clases de Julio Barbaro para que tenga modales peronistas???…. y la verdad no lo puede disimular ni aunque sea hincha de Boca.
Claramente se diferencia el gobierno actual que siempre formo parte del peronismo, con sus virtudes y sus defectos.
Tambien es cierto que va llegando la hora de un Proyecto y Plan Estrategico para todas las medidas economico-sociales que se implementaron desde Duhalde-Lavagna, y despues Kirchner-Lavagna, que hay que encuadrar Estrategicamente, podria ser el PLAN FENIX UBA: Una estrategia de reconstrucción de la economía argentina para el desarrollo con equidad, que se acerca a la Propuesta de Roberto Lavagna (quien seria un interesante ejecutor ante la ausencia del Lider Natural Nestor Kirchner), y que expreso sus ideas en La Argentina que merecemos… Lamentablemente despues casi no existen propuestas estrategicas, tal vez la de Rodolfo Terragno.
Por lo tanto, va llegando la hora de un Peronismo mas maduro para gobernar, porque como sostenia Peron JD, existen los radicales, los conservadores, los socialistas, etc, y al final siempre son todos peronistas…
Saludos para todos / POLO SCOTTO

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