Alberto y el FdT, un año después

El 10 de diciembre se cumplió un año desde que Alberto Fernández llegó a la presidencia. En un año donde la pandemia marcó buena parte del ritmo de la agenda, fue un primer de ensayo vode la efectividad de una coalición heterogénea como el Frente de Todos (FdT) para lleva adelante la acción de gobierno. Con la búsqueda de comprender cómo se desenvolvió su funcionamiento, el estadista consultó al politólogo Marcelo Leiras, profesor asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la UdeSA; y Carlos Fara, consultor político y presidente de Carlos Fara & Asociados.

“Creo que la heterogeneidad efectivamente va a tironear los cuatro años el gobierno; mucho más en situación de tensión por lo económico, lo sanitario, y por lo político-judicial. No creo que vayan a resolver las tensiones fácilmente si ninguna de esas cosas está funcionando”, quien habla es Carlos Fara; e inmediatamente agrega: “En lo sanitario los resultados no son fantásticos; en lo económico por lo menos el gobierno logró ir poniendo alguna cosa básica como el acuerdo con bonistas y la negociación con el Fondo, pero los resultados económicos no fueron positivos; y en el frente judicial claramente Cristina está muy disconforme con lo que en principio entendió que debía hacer Alberto para aligerar su situación, de manera que creo que las tensiones van a mantenerse y eventualmente a subir”. Por su parte, Marcelo Leiras sostiene que “la heterogeneidad de una coalición es siempre un desafío. Naturalmente que ha habido tensiones. En particular se suele subrayar las distintas perspectivas o aspiraciones de Cristina y Alberto. No me parece que sean las que se describen habitualmente, ni que hayan constituido un obstáculo para la gestión de gobierno. Yo creo que es muy importante reconocer la heterogeneidad de las fuerzas de gobierno y también entender cómo esta se maneja, qué tensiones genera, qué posición prevalece finalmente, y por qué. Creo que desde el punto de vista de la heterogeneidad, el funcionamiento de la coalición ha sido satisfactorio”.

Algunas de las principales preguntas que surgía en los análisis políticos a lo largo de aquel diciembre de 2019, giraban en torno a la futura conformación del gobierno en términos del equilibrio de poder dentro de la coalición. Carlos Fara sostiene que “básicamente, el tema era Cristina auditando políticamente y marcando los limites ideológicos; Alberto gerenciando la presidencia; y Massa controlando Cámara de Diputados y construyendo consensos allí. En la práctica, Alberto tuvo menos control del gerenciamiento de la presidencia por el loteo que significó el reparto de cargos por la coalición, con lo cual algunas fichas se cortan un poco solas; Cristina incidió más en la medida en que algunas cosas del gobierno no le gustaban, y además sin ver que se pueda tener avances en el tema judicial; y Massa jugó a hacer sus deberes, a establecer una sociedad con Máximo para protegerse políticamente y tener un puente razonable con Cristina, y a diferenciarse ideológicamente”.

Por su parte, Marcelo Leiras hace una distinción entre la dimensión propia del gabinete, por un lado, y la legislativa, por el otro. “En el gabinete les ha tocado a los distintos componentes del FdT espacios a cargo de los ministerios, y sobre todo dentro de ellos. En general ese tipo de reparto que considera el criterio partidario antes que la competencia técnica y que el completo control del titular de la cartera sobre el ministerio, es un tipo de reparto que tiene muy mala prensa. Sin embargo, es muy frecuente en coaliciones en el continente, por ejemplo, ha sido el estilo que tuvo siempre la Concertación chilena; y me parece que es una forma razonable de distribuir poder dada la composición heterogénea del FdT. Por supuesto, tiene un impacto sobre la integridad y la coherencia de la gestión dependiendo de las rutinas que se adopten en cada cartera, pero como criterio general me parece un criterio razonable”, señala. Con respecto a la dimensión legislativa, Leiras sostiene que “el FdT ha tenido un funcionamiento eficaz en la Cámara de Diputados. Consiguió reunir las voluntades de su bloque, que es un bloque tan heterogéneo como la coalición en general y consiguió aprobar iniciativas muy importantes, algunas de ellas muy polémicas y con firmes objeciones por parte de la oposición. Naturalmente en el Senado hay una doble influencia: el liderazgo de Cristina Fernández sobre el bloque del FdT y también las conversaciones del presidente y de los ministros con los gobernadores que son, como siempre en Argentina, quienes terminan de hilvanar la conformación de las coaliciones en el Senado”.

Con respecto a la pregunta sobre la eventual necesidad de ajustar alguna tuerca en la coordinación de la coalición, Marcelo Leiras señala: “Me parece muy apta la metáfora de la tuerca porque probablemente una coalición sea eso, una máquina a la que uno tiene que andar ajustándole las tuercas todo el tiempo. Yo no recomendaría que se ajuste ninguna tuerca en particular, sino que se siga haciendo el laburo de ajustar tuercas que se hizo durante todo este año. En particular el próximo donde se van a decidir candidaturas, van a haber elecciones provinciales, resultados, etc. Entonces la recomendación sería seguir ajustando todas las tuercas, no alguna en particular”.

En una línea diferente, Carlos Fara sostiene: “No creo que haya ninguna recomendación, porque hay un problema político que tiene que ver con las expectativas de Cristina respecto a su situación, la de sus hijos, y algunos ex funcionarios; y un Alberto tratando de hacer malabares para que no se le salga la cosa de las manos, teniendo que tomar medidas antipáticas por la herencia que recibió de Macri y la crisis mundial. De manera que, salvo que venga un ciclo económico excepcional por viento de cola internacional, nunca va a ser un gobierno con lo cual se pueda estar muy satisfecho porque tiene que tomar muchas decisiones antipáticas. No es para culparlo a Alberto, pero la verdad es que va a estar en una situación difícil todo el tiempo. Entonces desde ese punto de vista, así como estuvo conformado tiene unos defectos de fábrica que solamente lo puede mejorar un clima económico y social más favorable y una habilidad equilibrista de Alberto”.

Un punto de discusión que dio que hablar en los análisis políticos de este año, cada vez que una encuesta era publicada, es la variación en la imagen presidencial. “Yo creo que las variaciones tuvieron que ver, primero, con que hay ciclos naturales. Cuando vos vas muy arriba es muy natural que después tengas una caída, sobre todo porque Argentina tenía problemas previos que iban a ser complicados de resolver. Con lo cual, ser muy optimista en este el primer año era más manual de autoayuda que otra cosa”, sostiene Carlos Fara; y detalla: “Las variaciones tuvieron que ver con que el Presidente está incumpliendo su contrato simbólico de moderación, tanto en el estilo como en lo ideológico. Entonces a partir del caso Vicentín a principios de junio en adelante fue en caída permanente hasta la carta de Cristina, y durante noviembre se estabilizó. Pero de todas maneras está hoy quizás cerca de la mitad de la aprobación que tenía en el momento de oro que fue ese abril/mayo de inicio de la cuarentena. El contexto económico obviamente no ayuda. Después por supuesto está el tema de no saber manejar hábilmente las tensiones dentro de la propia coalición, que hacen el combo que lo lleva a Alberto a que se perciba un deterioro de su imagen de liderazgo”.

Otra de las discusiones que han resonado en el análisis político desde que asumió Alberto Fernández, gira en torno al rol de los gobernadores en el armado nacional. Para Marcelo Leiras, “la primera función de los gobernadores como integrantes del FdT y como pilares del sostenimiento de la coalición, es que el desempeño en sus distritos sea eficaz y convincente para los votantes. Desde ese punto de vista han concentrado su atención en este desafío inimaginable de gestión que ha sido tratar de evitar la aceleración de los contagios y de las muertes asociadas con la pandemia. Desde ese punto de vista creo que han cumplido un rol fundamental. Han cumplido un rol importante también como interlocutores del presidente, de la mayoría de todos los ministros del gabinete y también como interlocutores en la elaboración de política en el Congreso de la Nación. La colaboración de los gobernadores es indispensable”, sostiene.

 

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