El arraigo es la apuesta por la igualdad

Por Francisco Durañona (*)

La crisis sociosanitaria que nos toca atravesar puso en evidencia la compleja y dolorosa situación en la que está inmersa la provincia de Buenos Aires hace décadas. Dejó ver, como dice el gobernador, la tierra arrasada y la pandemia anterior a ésta que se expresa en la concentración demográfica combinada con altos índices de pobreza, indigencia y desempleo; en el déficit habitacional y la imposibilidad de acceder a la tierra; en la mala alimentación y el deterioro de la calidad de vida; en la falta de conectividad y de infraestructura; en la necesidad de recorrer cientos de kilómetros para acceder a la salud, a la educación, a la justicia, a la seguridad ciudadana. En definitiva, ha quedado expuesta la extensa nómina de derechos vulnerados para nuestra comunidad y tenemos la responsabilidad de desafiarla para seguir construyendo una provincia más igualitaria, esa por la que trabajamos día a día.

Desde el Movimiento Arraigo estamos convencidos de que la salida a estos problemas sistémicos que afectan a nuestra provincia, a nuestro país y también a la región debe darse a partir de la construcción de un modelo totalmente diferente al imperante. Con eje en el protagonismo de los gobiernos locales y en la garantía a la ciudadanía para un pleno acceso a todos los derechos, debemos fortalecer las políticas públicas que generan arraigo. Sabemos que esta perspectiva es compartida por Alberto Fernández, que formó parte de su propuesta electoral y que desde el inicio de su gestión ha ratificado su compromiso para construir un país más federal e igualitario, donde los pueblos del interior puedan desarrollarse, con posibilidades de trabajo y estudio en su lugar natal.

El debate sobre el arraigo es un debate nodal para Argentina y para la provincia de Buenos Aires. Y no sólo redundaría en beneficios para el interior, sino que además contribuiría a resolver las urgencias de las grandes ciudades como por ejemplo el hacinamiento y la falta de oportunidades. Es que el arraigo es un proyecto en el que todos y todas ganamos, pero que inexplicablemente está postergado. Por eso, como sostuvo el Presidente, “de una vez por todas debemos decidirnos y dejar de mentirnos con este modelo de país que genera pobreza e inequidad”.

El desafío de arraigar a nuestras comunidades requiere seguir apuntalando la política federal del Gobierno Nacional con las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como la decisión del Gobierno bonaerense que, sin distinción, atiende las demandas de los 135 municipios. Porque, en definitiva, el escenario en el que estamos exige que toda la inversión pública disponible sea volcada hacia la conformación de un nuevo federalismo del Siglo XXI, que garantice y fortalezca el enraizamiento de las distintas y diversas comunidades del país y la provincia a partir de asegurar las oportunidades para su desarrollo, su crecimiento con acceso a, cada vez más, derechos.

Sabemos que el objetivo es muy grande, muy ambicioso. Por ello se impone la necesidad de planificar estratégica e integralmente, con metas y plazos, así como retomar los aportes de todas las fuerzas vivas de nuestra sociedad. Desde nuestro lugar en el Senado bonaerense, para aportar a esta gesta, hemos impulsado diferentes iniciativas orientadas a asegurar el acceso justo al hábitat urbano y rural; al estímulo y desarrollo de la producción local de alimentos sanos con precios justos; a la promoción de la agroecología; a retomar la política de extensión de la infraestructura en conectividad de Internet en el territorio bonaerense iniciada por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández; a establecer y garantizar la atención médica integral básica en las pequeñas localidades de nuestra provincia, entre otros asuntos.

Pero, particularmente, el proyecto de Ley de Arraigo bonaerense pretende brindar una respuesta a las familias productoras, garantizando, por un lado, el acceso a la vivienda y la tierra para la agricultura agroecológica con la infraestructura necesaria y, por el otro, promoviendo la consolidación de mercados locales que acerquen alimentos saludables y a precios justos en los 135 municipios. Esta propuesta se funda en la urgencia por resolver el problema del acceso al hábitat; por evitar el encarecimiento de los alimentos que consumimos diariamente producto de que viajan cientos de kilómetros; por encaminarnos a desconcentrar así los grandes mercados; por dinamizar las tierras que hoy están improductivas y por generar empleo con oportunidades en el interior bonaerense.

Entendemos que estas son cuestiones impostergables y que su resolución contribuye a asegurar el arraigo, a frenar la migración campo-ciudad y, con ello, a eliminar las dificultades derivadas de la concentración poblacional en las grandes urbes. Es por ello que desde el Movimiento Arraigo promovemos la generación de herramientas que permitan que las comunidades del interior de la provincia como del país puedan soñar y crecer allí donde eligieron vivir. Queremos, en definitiva, el buen vivir de las personas, la preservación del planeta, la prosperidad de la comunidad y las alianzas colaborativas. Sabemos que es posible.

(*) Senador provincial del Frente de Todos y titular del Movimiento Arraigo

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