El lugar clave de Massa

Por Ramiro Albina

Peronismo y no peronismo. Cuando uno se une y el otro se divide, gana el primero. ¿Qué lugar queda para un tercero en discordia? Poco. Cuando la competencia es centrífuga (hacia los extremos), la avenida del medio se fractura. Cuando es centrípeta (hacia el centro) la avenida se transforma en un pasillo claustrofóbico. Con la voluntad de la política se conjuga la presión de unas estructuras institucionales electorales restrictivas. La estructura bimodal no significa la existencia de un muro de Berlín imposible de atravesar, pero en el año 2019 el 88% de los votos que alcanzaron en conjunto Juntos por el Cambio (JxC) y el Frente de Todos (FdT), parece demostrar que cuando los egos dejan lugar a la búsqueda del poder, se aclara el panorama.

En un contexto donde el mercado laboral está en permanente transformación, “reinventarse” es la palabra de moda. En un escenario político en el que las identidades partidarias se vuelven más líquidas, pareciera que también. La estabilidad laboral del profesional de la política requiere ganar para sobrevivir. Sin embargo, el riesgo de que el realismo político y la rosca se traduzca en una condena a la credibilidad siempre está presente.

La figura de Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, ganó visibilidad en las últimas semanas a raíz de algunas discusiones importantes que están teniendo lugar en el Congreso Nacional. La coyuntura política sirvió de disparador para que algunos analistas discutan sobre su rol en el actual gobierno.

Para autores como Juan Carlos Torre y Rodrigo Zarazaga, la candidatura de Sergio Massa en el 2013 era un síntoma de la división de las bases sociales del peronismo. Asalariados registrados y sectores informales. Sindicatos y organizaciones sociales. La fragmentación en la dirigencia tendría anclaje en una fragmentación social. Ante la posibilidad de volver al poder, el 2019 reunificó al polo peronista bajo el FdT. La búsqueda de reunir los votos dispersos perseguía también un fin simbólico: la candidatura de Fernández y la incorporación de Massa fue presentada como un indicador de moderación que contrastaba con la radicalización de la última etapa kirchnerista. Massa, perdió en el camino a varias figuras que lo habían acompañando en su espacio en los últimos años dejando en claro que aspira a construir poder político en el marco de una colación más amplia. Como señala Luis Tonelli, los dos polos electorales presentan al mismo tiempo un segundo círculo que engloba a un electorado moderado en términos espaciales.

El FdT, con la ambigüedad y contradicción de sus mensajes pareciera buscar prevenir una fractura de su electorado. La figura de Massa parece cumplir un rol en ese sentido. “El Estado tiene que hacer cumplir la ley. Si hay gente tomando tierras tiene que desalojar”, dijo en el programa ‘Antes de mañana’ (A24) el 30 de agosto, lo que generó luego acusaciones internas cruzadas. “No veo la necesidad de ampliar los miembros de la Corte”, dijo el mismo día en C5N. En temas que generaron una gran polémica política, como el intento de expropiación de Vicentín, Massa se mantuvo al margen de la discusión. Equilibrio.

Además de su peso en la provincia de Buenos Aires, el sector de Massa logró incorporar propios con responsabilidades de gobierno a nivel nacional. Realizado el check-in y con el boarding pass en mano subió a un avión que, luego de una escala en AySA con Malena Galmarini, aterrizaría en el Ministerio de Transporte con varios de sus dirigentes detrás de quien comanda la cartera, Mario Meoni. Haría también pie en Aerolíneas Argentinas con su director, Javier Faroni y en el Enacom con Claudio Ambrosini. Dentro de la Cámara de Diputados, podemos contar a Eduardo Cergnul a cargo de la Secretaría Parlamentaria, Juan Manuel Cheppi en la Secretaría General, y Raúl Pérez en la Jefatura de Gabinete de asesores de la presidencia de la Cámara. Otro aporte de Massa es que, a diferencia del resto de los integrantes del oficialismo, mantiene una relación fluida con empresarios de mucho peso.

La exposición de Massa como presidente de Diputados puede representarle una oportunidad, pero con la misma facilidad transformarse en un boomerang. El modo de construcción de su liderazgo en la Cámara no es una cuestión menor. El equilibrio entre la actitud de conciliación entre bloques, esperada siempre de quien ocupa su rol, y la necesidad de alcanzar mayorías para aprobar las iniciativas oficialistas con falta de quórum propio, es la clave.

El éxito de esa construcción de la identidad de un nuevo Massa oficialista estará en buena medida atada al éxito del gobierno. Su importancia en la coalición gobernante radica no solo en su contribución a una imagen de gobernabilidad, sino en su anclaje dentro del distrito que concentra el 37% del padrón nacional: la provincia de Buenos Aires. Antes que para sumar votos, su figura es importante para no perderlos.

El peronismo siempre presentó características de coalición. Sin embargo, en el caso del FdT la presencia de sectores divergentes pareciera ser más clara que en experiencias anteriores, lo que acrecienta los desafíos de coordinación. Liderazgos que se referencian en distintas audiencias y con una importante presencia institucional que hace imposibles relegarlos: Cristina Fernández en el Senado, Massa en Diputados y, por supuesto, Alberto Fernández en el vértice desde la presidencia. Detrás de estas cabezas principales en términos nacionales, encontramos también a cada uno de los gobernadores peronistas con peso propio.

Las alternativas de Massa en el 2019 no eran muchas: la dinámica de la competencia amenazaba con un éxodo masivo de dirigentes de su espacio profundizando la falta de anclaje territorial. El analista Lucio Guberman sostiene que “en la Argentina realmente existente, Massa decidió que tenía más afinidades y posibilidades dentro del espacio justicialista que en contra del mismo; entre las ventajas que le ofrece el peronismo está la de carencia de dirigentes nacionales de su generación que, por el contrario, abundan en Juntos por el Cambio”. La presidencia de la Cámara de Diputados constituye una vidriera privilegiada para tejer alianzas y conseguir visibilidad. Siguiendo a Guberman, “ser parte del gobierno le está permitiendo mostrar acción política sustantiva y no solo photo opportunities, y esa práctica puramente política es en la que terminará de tallar su posicionamiento”.

Su tradicional relación con el Presidente y su vínculo reciente con Máximo Kirchner lo convierten en un actor central en el actual esquema de poder, un lugar impensado hasta hace poco.

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