Las redes sociales, marcos de contención, interpretación y activismo

por Lara Goyburu (@LaraLin78) y Paula Clerici (@paduis) 

“La participación política en las redes es un acto de comunión con otros”. Con esta frase Ernesto Calvo y Natalia Aruguete sintetizan lo que no es nuevo en la política, pero que sí es necesario afirmar, dado que el territorio virtual en el que actualmente se expresa esa comunión, enfrenta a ciudadanes y a aquelles con roles de liderazgo político y social, a reglas y desafíos que condicionan de manera distinta los intercambios tradicionales del dialogo político democrático.

Y es que la política global asiste desde hace varios años a un cambio generacional y tecnológico que, aunque similar a los que se dieron en épocas de la imprenta, la radio y la televisión, tiene una característica diferencial respecto de estos: la velocidad y el alcance del territorio virtual.

La política, los partidos políticos, las organizaciones sociales, y las instituciones en general se han visto desafiados como marcos de contención y de interpretación del mundo a partir del efecto que las redes han tenido sobre el diálogo político, bajando los costos del enfrentamiento y la violencia en el discurso, valorizando muchas veces el efecto de las posiciones extremas y conectando en el territorio virtual a quienes con un comportamiento similar en el territorio tradicional serían aislados socialmente y, por qué no, penalizados.

Pero a la vez, y casi de manera paradójica, las redes han sido el medio clave para transmitir mensajes y coordinar acciones en favor de la ampliación y protección de derechos de colectivos relegados que, sin las posibilidades y velocidad del territorio virtual, hubieran encontrado dificultades para expresarse en el territorio tradicional. Los ejemplos de #NiUnaMenos o #BlackLivesMatter dan cuenta de este fenómeno.

“Fake news, trolls y otros encantos. Cómo funcionan (para bien o para mal) las redes sociales”, recoge esa paradoja, y encara el enorme desafío de explicar cómo funciona esta “gran mezcladora de encuadres mediáticos”, que son las mismas redes sociales. Les autores indagan cómo se construye un evento comunicacional en estos espacios virtuales, los mecanismos que explican el surgimiento y la propagación de los mensajes, y los encuadres mediáticos a través de los que encontramos ideas cognitivamente congruentes o disonantes.

Y lo hacen de una forma novedosa e incipiente para esta región del mundo, a partir de la sinergia interdisciplinaria entre ciencia política, comunicación y estadística, en el que organizan los argumentos alrededor de tres ideas comunicacionales básicas que marcarán el andamiaje conceptual del libro: atención selectiva, activación en cascada y elementos de encuadre.

Uno de los principales hallazgos es entender que los mismos mecanismos que favorecen la propagación de conflicto y polarización en las redes pueden facilitar también (y quizás a la vez) dinámicas de organización colectiva, activismo social y comunión política. La propagación de información falsa, sostienen les autores, “es un ejercicio del poder político cuyo objetivo es dañar al oponente y energizar al militante propio.”

El libro se encuentra divido en tres partes. Una primera parte, que mira a les usuaries de las redes sociales, entre los capítulos 1 y 6, donde les autores se concentran en los motivos por los cuales les usuaries de redes sociales aceptamos y propagamos contenidos con los que tenemos mayor afinidad cognitiva.

El capítulo 1 nos introduce en algunos conceptos comunicacionales importantes en los cuales se apoya el argumento del libro. Estos conceptos son explicados de manera sencilla a partir de un ejemplo de noticia falsa producida por un usuario de Twitter al día siguiente a la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

El capítulo 2 discute la ruptura de tres consensos que posibilitan la circulación de noticias falsas. La ruptura del consenso cognitivo nos lleva a aceptar solamente la evidencia que apoya nuestras creencias. La del consenso político nos induce a emitir enunciados falsos con el objetivo de dañar al oponente. Por último, la ruptura del consenso ciudadano implica que hay evidencia distinguible entre comunidades políticas.

El capítulo 3 nos presenta las conclusiones de un experimento de comunicación política que Calvo y Aruguete desarrollaron a partir de un tuit emitido por H.I.J.O.S. Capital el día de las elecciones PASO de 2017 con la imagen de Santiago Maldonado. Allí miden los determinantes de la activación en cascada de la publicación en las redes sociales y la probabilidad de que los usuarios compartamos información que se ajusta a nuestra congruencia cognitiva o, por el contrario, que descartemos la evidencia que disputa nuestras creencias. El estatus de autoridad que posee quien emite el mensaje parece ser “crucial para interpretar el contenido tanto como para explicar su propagación”.

El capítulo 4 describe un experimento de encuesta que fue realizado por distintos medios tradicionales en Estados Unidos. Los resultados señalan que los demócratas y los republicanos tienen distinto interés en propagar el contenido de un tuit en función de su afinidad ideológica y del grado de acuerdo con dichos medios de comunicación.

En el capítulo 5 les autores presentan evidencia acerca de que los encuadres que circulan en las redes producen un cambio en las distancias simbólicas. Podemos pensar lo mismo que ayer, pero modificar la evaluación que hacemos de la distancia relativa entre dos políticos. La conclusión indica que, aun cuando las redes no parecen hacernos cambiar de posición política, incrementan nuestras percepciones sobre la polarización. A partir de un experimento, les autores dan cuenta de que es poco probable que quienes no votaron por Mauricio Macri en 2015 modifiquen su decisión en la siguiente elección debido a un tuit. Sin embargo, les votantes expuestos a tuits negativos de un conocido periodista antikirchnerista, percibieron una grieta más extrema entre la posición ideológica de Mauricio Macri y de Cristina Fernández.

En el capítulo 6 Calvo y Aruguete nos ayudan a entender los efectos políticos que producen ciertos eventos comunicacionales. Para esto, explican diferentes tipos de usuarios en las redes políticas de Argentina en la actualidad – macristas, kirchneristas, trolls, bots, apparatchik –, tipos de interacciones – emojis, memes, likes, retuits – y expectativas sobre el rendimiento de los usuarios – autoridad, centralidad, importancia.

Si la primera parte del libro se focaliza en los individuos, la segunda parte, que transcurre entre los capítulos 7 y 9, estudia los encuadres mediáticos, a partir de la agregación de contenidos como eventos comunicacionales.

El capítulo 7 parte nuevamente de la comunicación en redes sobre la desaparición de Santiago Maldonado para analizar la propagación de los encuadres oficialista y opositor a través de los retuits. Les autores destacan que el modo en que filtramos la información según a la burbuja de pertenencia “dejan poco margen para la coexistencia de marcos interpretativos que no mantenga la congruencia cultural y cognitiva”.

En el capítulo que sigue el mismo caso Maldonado permite analizar la propensión que tenemos a insertar hipervínculos a noticias de medios tradicionales. Distintos usuarios de la red #Maldonado citaron medios de comunicación tradicionales, “implicados en la disputa narrativa”, para promover premisas en torno de la desaparición del joven como forma de producir cambios en el encuadre de la comunicación.

La movida en redes en torno a #Tarifazo (mediados de 2016) les permite analizar en el capítulo 9 los tiempos de retuiteo de los mensajes según sea la afinidad cognitiva del usuario con el contenido del mensaje. Cuando mayor es el acuerdo que alguien tiene con un contenido, menos tiempo tarda en compartirlo.

Finalmente, la última parte está dedicada a las redes de usuaries. En los capítulos 10, 11 y 12 se ponen en juego las teorías y conceptos desarrollados en los capítulos anteriores para analizar las redes #Bolsonaro, #AbortoLegal y #MiraComoNosPonemos. Estas redes son ejemplos de distintos tipos de activación en cascada. “La red nos devuelve versiones aumentadas de aquello que hacemos y que nuestros amigos celebran. En una red violenta, nuestros propios actos de violencia circulan con mayor velocidad.”

Así, como dijimos antes, este libro abre la puerta a la investigación interdisciplinaria en lengua castellana sobre los efectos de las redes en el dialogo político y el consenso democrático. Su gran fortaleza es la combinación entre robustez teóricometodológica y su lenguaje informal, en el que los tecnicismos han sido reducidos al mínimo posible y donde abundan los ejemplos concretos que permiten explicar conceptos teóricos.

De este modo, para les académicos interesados en la temática se vuelve de lectura obligada, porque da ejemplos concretos de trabajo interdisciplinario, metodologías y técnicas de investigación aplicada, así como de cómo sin perder rigurosidad científica se puede cumplir con el objetivo de la divulgación. Pero también es de utilidad su lectura tanto para ciudadanos interesados como para líderes políticos que busquen incidir en la política pública -inclusive más allá de la regulación- dado que brinda pistas sobre cuáles serían las posibles vías de intervención de los individuos y las instituciones para proteger el dialogo democrático en un mundo cada vez más polarizado.

(*) Integrantes de la Red de Politólogas

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