Los otros distritos que fueron decisivos

El crecimiento electoral del oficialismo fue muy importante en Córdoba, CABA y, en menor medida, en Santa Fe.

Comparando los resultados de 2007 y 2011, se puede ver que el crecimiento electoral del oficialismo fue particularmente fuerte en Córdoba y Capital Federal y, en menor medida, en Santa Fe. Otro dato importante es que se impuso en los tres, algo que no logró Carlos Menem en 1995 ni la propia Cristina hace cuatro años. Hasta ahora, era un activo sólo del radicalismo. Tanto Raúl Alfonsín como Fernando de la Rúa habían llegado a la Casa Rosada con victorias en Córdoba, Capital y Santa Fe. La relevancia
de estos tres distritos proviene de que, luego de Buenos Aires, son los que más votos
aportan. Córdoba tuvo 2,5 millones de electores habilitados el domingo, Capital 2,49 y Santa Fe, 2,44. Entre los tres aportan, alrededor de 7,5 millones de votos (2,6 de cada 10 votos nacionales).

En Córdoba, el kirchnerismo pasó de 386 a 682 mil votos entre 2007 y 2011; en Capital, de 444 a 653 mil y en Santa Fe, de 606 a 749 mil. En cuatro años, su base de apoyo creció 76%, 47% y 23%, respectivamente, en esas provincias. En todo el país, la base electoral creció 34% entre ambas elecciones, al pasar de 8,6 a 11,6 millones. A excepción de Santa Fe, Córdoba y Capital estuvieron por encima del aumento promedio nacional en lo referido a la base electoral.

Si se lo compara con lo ocurrido en las legislativas de 2009, el incremento en esos distritos es aún más sorprendente. La lista K de diputados nacionales no superó el 10% en Córdoba, rondó el 11% en Capital y se mantuvo en un dígito en Santa Fe. En esos tres distritos, el conflicto con el agro se vivió de modo particularmente intenso.

Otro dato cualitativo relevante con respecto al 2007 es el desempeño electoral del kirchnerismo en los principales centros urbanos de esos distritos. Ese año, había perdido en la ciudad de Córdoba, en Rosario y en Capital Federal. Ahora, se impuso en la ciudad de Córdoba y volvió a ganar Río Cuarto y Villa María, la segunda y tercera ciudad del distrito, respectivamente, por una diferencia más amplia. En Santa Fe, se impuso en la Capital, en tanto que en Rosario perdió por menos de 10 mil votos, al
igual que en Rafaela (ciudad natal de Binner), donde obtuvo 3 mil votos menos que el FAP. Pese a no ser la opción más votada, en ambas mejoró sus números con respecto a 2007. En la Capital Federal, Cristina ganó en 11 de las 15 comunas. Lo mismo ocurrió en otros centros urbanos, como La Plata y Mar del Plata, que les fueron esquivos en 2007 pero no esta vez. Esto permite afirmar que la recuperación (con respecto a 2009) y el crecimiento (con respecto a 2007) del apoyo urbano al kirchnerismo estuvo entre los principales motivos de su victoria del 23-O.

CORDOBA

“La ampliación de derechos, la implementación de políticas de alto impacto, la mejora económica, el fallecimiento de un líder y el nacimiento de otro, sumado a la falta de ofertas opositoras permitieron el resurgir del espacio K”, le dijo el consultor Gustavo Córdoba a este medio. Pese al elevado porcentaje que obtuvo CFK, Córdoba apunta que no fue suficiente para superar el 42,6% logrado por De la Sota en agosto pasado.  “No es un dato menor”. Hacia el futuro, agrega, “la incógnita seguirá girando en torno
a cómo será la relación entre DLS y CFK, en cómo se resolverán las tensiones generadas por las diferencias ideológicas, económicas, y por los proyectos y ambiciones políticas de cada uno. Por el momento De la Sota manda en Córdoba,
y Fernández en la Nación”.

Otro fenómeno destacable, según el consultor, es que el votante de hoy sorprende a los analistas por su volatilidad. “Ya no vota por razones partidarias o ideológicas. Tiene un grado de libertad sin precedentes a la hora de elegir, y busca liderazgos”, dice. Interpreta cada elección en su contexto. “Hay un cordobés ‘promedio’ que eligió radicalismo para la ciudad, cordobesismo para la provincia y kirchnerismo para el país”, dice Córdoba. Esta misma tendencia se puede ver en Santa Fe y Capital, donde las autoridades provinciales electas este año no son oficialistas.

SANTA FE Y CAPITAL

Además de la brutal caída en las legislativas de medio término, la mala elección de Agustín Rossi en julio de este año (junto a la reelección del socialismo y el sorpresivo resultado de Miguel del Sel) hacía preveer que el clima anti-K de 2008-2009 seguía firme. Finalmente, la Presidenta superó su marca de 2007 e, incluso, el umbral que alcanzó la lista de legisladores distritales que encabezó María Eugenia Bielsa hace unos meses. Este escenario moldeará la gobernación de Antonio Bonfatti que, a diferencia de Binner, no contará con mayorías legislativas y deberá lidiar con una coalición con los radicales más tensa que antes.

La recuperación electoral del kirchnerismo también tuvo su capítulo porteño. Luego
del los malos resultados de 2009 y del 23% que Cristina logró en 2007, el FpV se convirtió en la opción más votada, superando el 35% (alrededor de 650 mil votos). Hay que remontarse al primer Menem para encontrar un candidato peronista que logre ser el más votado por el electorado porteño. Esto redundará en una mejor relación entre el jefe de Gobierno y la Casa Rosada en los próximos años.

(De la edición impresa)

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