El perfil del nuevo Congreso

Se modificará el tamaño de los distintos bloques y la conducción de las comisiones. Se prevé que la dinámica parlamentaria será distinta.

Hace apenas poco más de dos años, tras el boom mediático que tuvieron durante el conflicto por la resolución 125, los dirigentes de las asociaciones rurales ocupaban lugares en las listas de los partidos de la oposición. En todo el espectro político los dirigentes se disputaban tener alguna figura que haya tenido protagonismo durante aquellos movidos meses de 2008. Cuatro años después, la postal es totalmente distinta. Un claro ejemplo es lo que sucedió en la provincia de Buenos Aires, donde el ex titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, primer candidato a diputado bonaerense por la Coalición Cívica, quedó último con el 2,56 por ciento de los votos. El principal alfil legislativo de Elisa Carrió, uno de los dirigentes más duros de la Mesa de Enlace, incluso salió quinto en su pueblo, General Belgrano. Como contrapartida, la lista de diputados que encabezó Julián Domínguez, actual ministro de Agricultura, obtuvo el 56,9% de los sufragios.

La recuperación de la mayoría en la Cámara de Diputados por parte del oficialismo
constituye uno de los datos más salientes del 23 de octubre. El Gobierno había perdido el control de ese cuerpo hace dos años, cuando fue derrotado en las elecciones, pero a partir del 10 de diciembre el oficialismo, con la mayoría nuevamente en su poder, controlará todas las comisiones, lo que le asegurará una sanción expeditiva de las iniciativas que promueva el Ejecutivo.

Uno de los grandes cambios en la materia es que, con la casi segura entrada de Julián
Domínguez, volverá la tradición de que el cuerpo sea presidido por un hombre de la
provincia de Buenos Aires, en reemplazo del electo gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner. Quien también tendrá un rol importante será el santafesino Omar Perotti, una figura para seguir de cerca, que puede desembocar en la presidencia de alguna comisión estratégica, tras su valorada gestión como intendente de Rafaela. De los diputados sub-35 de La Cámpora, se descuenta que Andrés Larroque o Wado de Pedro lideren el minibloque y presidan alguna comisión de relieve, que podría ser Libertad de Expresión. Otro nombre de peso, Roberto Feletti, si finalmente asume como diputado por la ciudad de Buenos Aires, podría presidir la comisión de Presupuesto y Hacienda, un cargo clave. En la misma línea de expectativa para la conducción de comisiones de peso está Mario Oporto, ex ministro de Educación de la provincia.

Lo mismo sucederá en el Senado, donde junto a aliados quedará con una tropa que le
permitirá tener quórum propio y volver a presidir las comisiones clave. Allí también habrá recambio de autoridades con nombres fuertes, para cubrir el alejamiento de José Pampuro, quien se incorporará al equipo político del sciolismo. Hasta hace un tiempo se esperaba que fuese Aníbal Fernández quien asuma como presidente provisional, pero ahora se duda que ése sea su destino y están barajando nombres. Otro cargo que quedará vacante es la comisión de Asuntos Constitucionales, ya que el santacruceño Nicolás Fernández tiene destino en el Ejecutivo y abandona el Senado. Otro con futuro promisorio en el kirchnerismo es el hasta ahora diputado Ruperto Godoy, que tras presidir la Comisión de Relaciones Internacionales asumirá como senador por San Juan en diciembre. Mientras la Casa Rosada lo foguea para suceder a Gioja en 2015, posiblemente presidirá alguna Comisión.

El relato kirchnerista que desde 2003 en general y tras la muerte de Néstor Kirchner
en especial, pone énfasis en haber recuperado “la política” por sobre las corporaciones,
tendrá su correlato en buena parte de la nueva composición parlamentaria. Y no sólo en el oficialismo. Así como no hubo candidatos provenientes de la dirigencia rural, los de origen sindical son muy pocos y lejos de la representación que tenían en el pasado.

El kirchnerismo, además, también mostrará rostros conocidos en el Congreso como
José María Díaz Bancalari y Jorge Landau, pero también ex gobernadores como el jujeño Walter Barrionuevo e intendentes, como lo fueron los cordobeses Fabián Francioni y Daniel Giacomino.

OTROS ESPACIOS

La renovación de los legisladores que asumirán el 10 de diciembre traerá un nuevo perfil a cada uno de los bloques. La UCR reforzará, con Graciela Ocaña (aunque no se incorporaría al bloque) y Manuel Garrido, un perfil de fuerza de control. En el resto de los que asumen en diciembre hay un predominio de los políticos de histórica pertenencia al partido. La UCR seguirá siendo la segunda fuerza en Diputados con sus 41 legisladores, entre ellos, Ricardo Alfonsín. Por su parte, el Pro seguirá con 12 escaños, siempre y cuando Patricia Bullrich, la única que renovó de la docena de legisladores que puso en juego la Coalición Cívica, no migre hacia la bancada macrista y abandone para siempre el bloque que conduce Elisa Carrió que, de sus otrora 18 integrantes, sólo sobreviven siete.

El peronismo no kirchnerista se dividirá entre los que son anti-K y los que se autodenominan independientes. Los primeros, al menos por ahora, reúnen a 23 legisladores y los independientes son 13, entre los que se destaca Felipe Solá. Pero el ex gobernador ya anunció que deja el bloque y hay por lo menos tres de sus alfiles que podrían acompañarlo a su regreso a la órbita del oficialismo.

El FAP contará con 22 legisladores entre los que se destaca la renovación de Claudio
Lozano, Victoria Donda y la llegada del veterano dirigente de ATE, Víctor De Gennaro.
Pero dentro del bloque habrá sectores con mayor autonomía y recorrido  parlamentario, como los legisladores que responden a Margarita Stolbizer.

En la Cámara Alta, el FpV vuelve a contar con la mayoría al sumar 38 senadores, más
el –ahora sí– voto a favor en caso de empate que le asegura el desembarco de Amado Boudou. El oficialismo recuperó las 15 bancas que puso en juego al ganar los dos senadores por la mayoría en Buenos Aires, Formosa, Jujuy, San Juan y Santa Cruz, mientras que en Misiones consiguió los tres senadores en virtud de que la elección la ganó el Frente Renovador de la Concordia que encabeza el gobernador kirchnerista Maurice Closs, mientras que el tercer senador por la minoría (el actual diputado Juan Irrazabal), se lo llevó el FpV.

Los radicales consiguieron retener las tres bancas que pusieron en juego y siguen
siendo 17, pero pierden a una de sus figuras con más proyección, Ramón Mestre, que asumirá como intendente de la ciudad de Córdoba.

El FAP se convirtió en la sorpresa al sumar un cuarto representante, el bonaerense
Jaime Linares, que derrotó a Chiche Duhalde que pugnaba por renovar su banca, por
lo que el peronismo disidente quedó reducido a diez aunque sin un conductor, y podrían tener alguna fuga hacia el universo K.

Pero más allá de los números de cada bloque, la dinámica parlamentaria sufrirá cambios. Habrá legisladores que cambiarán de bloque pero lo harán más adelante.
Saben que no son bien vistos por la sociedad los pases que se realizan al día siguiente
de las elecciones. A su vez, muchos legisladores –básicamente los llamados peronistas
independientes– pueden apoyar al Gobierno en votaciones decisivas sin necesidad de incorporarse al bloque del FpV. Finalmente, los legisladores que integren los bloques opositores tendrán pocas posibilidades de frenar las iniciativas del oficialismo y deberán hacer un equilibrio para cumplir con su papel y al mismo tiempo lograr que su actuación no sea vista como una remake del Grupo A.

Por otra parte, el peso del Congreso dependerá mucho de los proyectos que deba tratar. Las primeras pruebas serán las del Presupuesto y otras leyes de contenido económico pero por ahora no se vislumbra que el Ejecutivo tenga una agenda cargada para someter a su consideración.

(De la edición impresa)

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