Los gobernadores que la tienen corta

por Miguel De Luca y Andrés Malamud

Sólo cuatro gobernadores serán electos junto con el presidente; los demás prefirieron la distancia, corta o larga. Y argumentan que el tamaño importa

 

Los gobernadores son engranajes fundamentales de la política argentina. La aprobación de leyes nacionales, el armado de candidaturas legislativas y la fiscalización de las elecciones son tres instancias clave para apreciar su relevancia.Y por si quedan dudas, va la cuarta: el manejo del calendario electoral. Los gobernadores delimitan las posibilidades de presidenciables propios y ajenos cuando establecen la fecha de las elecciones. Desenganchar la votación provincial para sacarse lastre es una práctica común, al punto que sobresale como un factor ineludible de toda competencia nacional.

Desde hace tiempo, el poder de (des) colgar la boleta está habilitado para veinte jefes provinciales. Otros cuatro votan siempre aparte, sea por mandato constitucional (chaqueños y fueguinos) o por almanaque a contramano (correntinos y santiagueños).

De aquellos veinte gobernadores, en 2019 sólo cuatro decidieron votar el mismo día que las presidenciales: María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Lucía Corpacci y Sergio Casas. Los dos amarillos buscan la reelección para ellos y la tracción para Macri. La apuesta tiene lógica: juntos mandan sobre la mitad del padrón nacional, miden bien y las estadísticas les son favorables –desde 1983, casi el 90% de los oficialismos provinciales reelige–. En contraste, los dos peronistas no compiten para reelegir sino por una banca de diputados en la lista de les Fernández, y sus provincias (Catamarca y La Rioja) apenas aportan el 1,76 por ciento del electorado.

En otras palabras, los gobernadores –especialmente los opositores– rehuyeron en masa al efecto arrastre. Y aún más: un tercio de ellos testeará si el tamaño importa, jugando con boleta corta. El 27 de octubre, siete oficialismos provinciales apoyarán listas de diputados nacionales que no irán pegadas a los candidatos a gobernador ni a las fórmulas presidenciales. En orden de peso electoral decreciente, el variopinto grupo incluye a Juan Schiaretti (Córdoba), Domingo Peppo (Chaco), Hugo Passalacqua (Misiones), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Alberto Weretilneck (Río Negro), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Mariano Arcioni (Chubut).

La boleta corta estará presente en el cuarto oscuro del 20 por ciento de los vorando desde abajo, desde los votantes, los apoyos están repartidos por mitades. Para el Gobierno será clave, el día de la elección, la asistencia personalizada al sector que le es más favorable pero tiene más dificultades para “armar el voto”: los adultos mayores.

La prolijidad al votar es clave, dado que los votos nulos o en blanco no se contabilizan para el resultado. Así, la confusión de los electores podría evitar la segunda vuelta, ya que blancos y nulos tornan más accesible llegar al 45 por ciento.

En los últimos meses, el Gobierno se cansó de promover pequeñas alteraciones a las reglas electorales que confundieron a los estrategas. En consecuencia, al presente pocos mantienen una idea fija. Si hace unos meses les preocupaba ir por colectora, hoy les inquieta el tamaño de la boleta. Del exhibicionismo reformista a la pornografía electoral hay sólo una PASO.

 

 

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