Los opositores y sus desafíos

Macri y Binner son los que están mejor posicionados mientras que Carrió y Duhalde fueron los que más retrocedieron. En la UCR habrá mucho debate.

Fue tan contundente el triunfo de Cristina, que el político opositor que quedó mejor posicionado fue el que no compitió directamente: Mauricio Macri. El resultado fue ideal para el jefe de Gobierno dado que ganó alguien que no puede ser reelecto mientras que no descolló ninguna figura opositora. Pero aquellas fuerzas que sí presentaron candidatos presidenciales serán afectadas de distinta manera por los resultados:

LA UCR

En el radicalismo se abrirá un proceso de fuerte debate interno. Por un lado se harán distintas lecturas de la campaña reciente y, por el otro, se buscarán los caminos más adecuados para recuperar el apoyo popular perdido. El perfil del candidato, las alianzas y el papel de la estructura partidaria en la reciente campaña serán motivo de ásperas discusiones. El desempeño electoral de Hermes Binner y, en particular, el resultado de la provincia de Buenos Aires deja en una posición incómoda a quienes impulsaron el acuerdo con Francisco De Narváez.

Antes que termine el año se elegirá la nueva conducción del Comité Nacional. Será una oportunidades para hacer catársis y dar señales sobre lo que puede ser el futuro partidario. El punto de arranque es complicado. Hay tres datos estructurales para anotar: demostró tener baja inserción en los segmentos más jóvenes de la sociedad; carece de figuras a nivel nacional que generen entusiasmo en un momento de fuerte personalización de la política y no tiene ningún integrante en la lista inicial de presidenciables para 2015; la experiencia reciente enseña que el anclaje estatal es clave para construir alternativas políticas y el radicalismo sólo controlará algunas intendencias.

Existe el riesgo de que no haya espacio para una reflexión amplia en el radicalismo y se prefiera el atajo de concentrarse en las cuestiones internas y atribuirle el resultado de las elecciones a los errores del circunstancial candidato o a la línea que conduce el partido y no a los factores más estructurales que lo han ido alejando de la sociedad. La agenda de temas a debatir incluye: la política de alianzas, la definición de los sectores sociales que aspira a representar, el lugar que tendrán en la conducción aquellos que tengan responsabilidades de gobierno y si va apostar a reforzar las rígidas estructuras partidarias o a una organización más flexible dentro de la cual puedan ir surgiendo distintos candidatos con la mirada puesta en 2013 y 2015.

Finalmente la UCR deberá decidir si quiere seguir acentuando su perfil de partido de control o decidirá convertirse en un partido de gobierno. La idea de cierto recambio generacional irá tomando fuerza y nuevos nombres –como Ramón Mestre, el intendente electo de Córdoba capital– podrán ir ganando peso en la consideración partidaria. La UCR tuvo poco para festejar en el largo ciclo electoral de 2011. Sólo haber obtenido algunas intendencias importantes y comprobar que existe un sector del electorado sobre el que puede actuar (el 30% que sumaron Alfonsín, Binner y Carrió), permiten un lectura positiva.

FRENTE AMPLIO PROGRESISTA

Haber obtenido el segundo puesto en las elecciones generales, luego de haber salido cuarto en las primarias, es un éxito político para Hermes Binner. En pocos meses, llegó a los 2,1 millones de votos y, en pocas semanas más, se acercó a los 3,6. Pero eso no lo convierte en líder de la oposición porque para ocupar ese lugar hacen falta recursos institucionales y una proyección de futuro que hoy no se ve clara. Binner, además, deberá competir en un escenario en el cual aparecen mejor colocadas de cara a 2015 figuras políticas que pertenecen a generaciones mucho más jóvenes.

El desafío del FAP es mantenerse unido y lograr cierta institucionalidad, lo cual no parece muy probable dados distintos objetivos que tienen las distintas fuerzas que lo componen. El socialismo se mostró siempre más preocupado en asegurar su gobierno en Santa Fe y contar con un bloque homogéneo en el Congreso más que en liderar la construcción de un espacio con pretensiones de durar en el tiempo.

Los diputados de las fuerzas de izquierda –Víctor De Gennaro y Claudio Lozano– tienen un techo electoral acotado. A su vez, el Gen es una fuerza limitada a la provincia de Buenos Aires, en las que perdió algunas posiciones aunque obtuvo el senador nacional por la minoría. El otro integrante de peso es Luis Juez, cuyo caudal electoral en Córdoba sigue siendo relevante aunque es cada vez menor.

LOS DISIDENTES

El peronismo federal, tal cual se le conoció, terminó el 23 de octubre aunque desde hace mucho tiempo venía diluyéndose. Su principal exponente, Eduardo Duhalde, tuvo un flojo desempeño electoral y es muy difícil imaginarle un futuro relevante en la política argentina. Seguirá habiendo sectores del peronismo que serán críticos del Gobierno pero difícilmente tengan una organización política que los exprese.

En el futuro inmediato aparecen tres actitudes diferentes. Están aquellos menos enfrentados al kirchnerismo y que iniciaron su retorno al oficialismo, dentro del cual buscarán su espacio político. El número uno de esa lista es Felipe Solá. Los que hasta ahora se definen más por su condición de antiK que de peronistas, probablemente terminen cerca del Pro. Ramón Puerta puede ejemplificar a ese sector. Quedará finalmente un sector más duro pero que tiene una capacidad de fuego muy disminuida. También De Narváez integra la lista de perdedores, a punto tal que sacó un menor porcentaje de votos el 23 de octubre que enlas Paso. A esa situación llegó por una sucesión de lecturas equivocadas de la realidad política. Ellas, sucesivamente, fueron: suponer que la Corte habilitaría su candidatura presidencial, apostar a que Carlos Reutemann se postularía y le ofrecería ser su vice, suponer que Scioli rompería con Cristina y le pediría que fuese su candidato a gobernador y, finalmente, hacer un acuerdo con Alfonsín que implicó romper su alianza natural con Macri.

Las posibilidades de De Narváez de reconstruir su caudal electoral parecen remotas y más teniendo en cuenta el creciente peso que están mostrando Macri y Sergio Massa, con quienes disputa el mismo electorado. Más que pensar en llegar a La Plata e insistir en un discurso peronista, De Narváez quizás modere sus expectativas y apunte a formar parte de un amplio espacio de centroderecha que hoy tiene una figura excluyente: Macri.

COALICION CIVICA

Que la fórmula de Elisa Carrió-Adrián Pérez haya sacado menos votos que la de Jorge Altamira-Cristian Castillo vale más que mil palabras. Carrió obtuvo casi la misma cantidad de votos en todo el país que los que logró el reelecto intendente de La Matanza. Su bloque de diputados quedará, a partir de diciembre, reducido a seis miembros. Sólo logró una banca Patricia Bullrich que tiene una visión muy crítica de la estrategia seguida por Carrió y por lo tanto tomará cada vez más distancia de la CC.

Habrá una cumbre partidaria el 26 de noviembre. Seguramente habrá allí un grupo de “lilitos duros” que llamarán a la resistencia y a profundizar la confrontación y otros que marcarán sus disidencias con el estilo personalista de conducción y una estrategia política cerrada que fue dejando a potenciales aliados en el camino.

(De la edición impresa)

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