Cabanchik: “El componente de izquierda del voto a Binner es pequeño»

El senador por la ciudad de Buenos Aires Samuel Cabanchik analizó el voto de los porteños en el distrito que ganó Cristina Fernández pero en el que el macrismo logró un porcentaje de corte de boleta histórico.

Usted es senador por la ciudad de  Buenos Aires, un distrito que votó a la presidenta Cristina Fernández pero también acompañó a Federico Pinedo, ¿constituyó el comportamiento electoral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una excepción en medio del contundente triunfo de Cristina Fernández de Kirchner y sus candidatos a otros cargos en las recientes elecciones nacionales?

La respuesta debe tomar en cuenta los resultados y su ponderación comparativa en relación a otros datos de la misma elección y a cifras de comicios anteriores. Cabe destacar, para comenzar, que la Presidenta fue reelecta en este distrito, sacando más de siete puntos de ventaja al segundo candidato más votado, Hermes Binner, y que su lista de diputados nacionales también se impuso, dejando en segundo lugar a la lista oficialista en la ciudad, encabezada por Federico Pinedo, sin candidato a presidente. Desde este punto de vista, la CABA no fue una excepción, como sí lo fue San Luis, donde se impuso el peronismo local liderado por los hermanos Rodríguez Saá.

¿Incidió la dispersión opositora?

La CABA integra con Córdoba y Santa Fe, un reducido aunque importante grupo de distritos en el que Cristina sacó un porcentaje de votos –entre el 35% y el 41%– significativamente menor que en los demás, con la excepción ya mencionada de San Luis –donde igual obtuvo el nada despreciable 31% de los votos–. La diferencia crucial es aquí que una sumatoria de las otras fuerzas en los lugares detallados, hubiera relegado a la Presidenta a un segundo puesto. Por lo tanto, los resultados vuelven a mostrar que nuestra ciudad expresa una particularidad persistente en su comportamiento electoral. Esta conclusión se ve reforzada por la muy buena elección realizada por el Frente encabezado por Binner para la presidencial, y por la notable performance de la lista de Diputados del PRO. Es razonable pensar que una combinación de ambas boletas hubiera dificultado el triunfo de la Presidenta.

¿Hubiese funcionado un frente anti K?

La última especulación nos lleva a analizar otra cuestión. En efecto, Binner es socialista y Pinedo representó al macrismo, ¿cómo podrían ser compatibles? Si lo fueran, esto sería ejemplo de un serio problema: la falta de homogeneidad en la representación política no peronista en la Ciudad –agravada porque en el Pro se incluye cierto peronismo–. Pero en verdad, hay que pensar que el voto a Binner es en parte el histórico voto radical sumado al que perdió la Coalición Cívica, es decir que el componente “izquierda” es allí bastante menor. Más bien, sumados la casi totalidad de los sufragios no K, lo que observamos es el tradicional comportamiento antiperonista de la CABA.

Mucho se habla del carácter progresista del voto porteño, ¿comparte ese análisis?

Frente a este escenario, se yergue un crecimiento significativo del voto peronista-kirchnerista, pues 35 % es un porcentaje históricamente superior al que obtuvo el peronismo: 11 puntos más que la propia CFK en 2007 y casi el mismo porcentaje excepcional obtenido por Ermán González en 1993, en pleno auge del menemismo. En conclusión, no sabemos aún si los resultados de las elecciones presidenciales y legislativas muestran un cambio consolidado en la Ciudad Autónoma, en camino de redefinir tanto su “progresismo” como su “antiperonismo” , o por el contrario es la excepción de hoy que confirma la regla de siempre.

¿Y a nivel nacional?

No se ha construido una alternativa superadora a la construcción de poder de la presidenta Cristina Kirchner. Hubo algunos distritos de niveles abrumadores e históricos de preponderancia del oficialismo que no tuvieron una oposición real enfrente. En la elección se vio que no hubo nadie que representara otra alternativa equivalente, y sí muy lejana. Porque los 37 puntos de diferencia entre la Presidenta y Binner muestran una diferencia muy grande como para posicionar al FAP como alternativa real.

Elisa Carrió quedó segunda en 2007 y no puedo construir una alternativa nacional, al punto que alcanzó apenas el 2% el 23 de octubre, ¿puede pasarle lo mismo a Binner?

No creo, porque más allá de diferencias de personalidad y temperamentos entre ambos, Binner tiene detrás la experiencia de haber gestionado Rosario, luego Santa Fe y, lo que es muy importante, haber podido transferirle el poder a Antonio Bonfatti para que fuera reelecto, algo que esmuy difícil de lograr incluso a nivel nacional. Carrió, en cambio, había construido su fuerza en los medios y en base a su persona y llegó a un segundo puesto que tendría que haber sido un piso de crecimiento y eso no se dio. Así como creció, se desvaneció.

¿Cuál será su postura en el Senado de acá a 2013?

Yo tengo mi propio bloque –PROBAFE– y lo seguiré teniendo. Pero tendré en cuenta que hubo una ratificación muy importante de confianza y estaré para sumar a una gestión que siga en la búsqueda de una mejor calidad de vida para los argentinos. Para eso, sí voy a estar.

(De la edición impresa)

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