¿Dónde están los candidatos?

por Luis Tonelli

Faltan menos de dos meses para la oficialización de las candidaturas y menos de cuatro para las primarias, pero siguen sin definirse varios actores relevantes

 

A poco menos de dos meses de la presentación de listas tenemos pre candidatos, proto candidatos, y trans candidatos, pero no tenemos ninguna candidatura en firme. Mauricio Macri es uno de los pocos que dice, junto con Sergio Massa, que va a ser de la partida. Quizás, porque por ninguno de los dos hoy se daría un operativo clamor por sus candidaturas, y más aún, desde sus propios espacios se los quiere bajar del listado de competidores.

Dadas las inclemencias que la crisis genera tanto en el exterior como en el interior de la Casa Rosada, el Presidente exhibe una caída a plomo en las encuestas. De allí que en el inefable círculo rojo –del que todos hacen mención, pero que nadie se ha animado a detallar quienes son sus integrantes– se lo presione para que se baje del derecho a presentarse para su reelección en favor de María Eugenia Vidal.

Ganarle o no ganarle a Cristina Fernández de Kirchner. Ese es el dilema. Y las encuestas cantan que hoy por hoy, Macri puede perder frente a la efigie de una ex presidenta que se ha llamado al silencio oral. Aunque ahora sorprende con un libro con una tapa que recuerda a la de los cuadernos Rivadavia (no se le puede negar que sea una provocadora temeraria) de seiscientas páginas seiscientas intitulado (y siguen las provocaciones) “Sinceramente”.

De allí los ruegos del establishment por que se de por satisfecho en su aventura presidencial y vuelva a la actividad privada y a dedicarle a la Hechicera y a Antonita el tiempo que se merecen.

Algunas consideraciones al respecto: en primer lugar, el PRO es una empresa política cuyo presidente es el ingeniero Macri, siendo todos los demás sus empleados a quienes él permitió presentarse para tentar suerte ante la voluntad popular. No hay escalafón en el PRO. Solo contrataciones.

Por lo tanto, ¿quién de los contratados puede decirle al contratista “Hasta aquí llegaste!”? Difícil que el chancho vuele silbando Bach. Claro, está el factor humano, pero en el programa de estudios de mi licenciatura en ciencia política no figuraba ninguna materia de psicología, así que no les saco trabajo a los colegas hijos de Freud y dejo para ellos sus interpretaciones de lo que sucede en la “pensadora” de los “tal-vez-candidatos”.

Quienes podrían forzar semejantepaso al costado son los socios de la coalición electoral Cambiemos. Pero hasta el momento, Carrió ha sido una espada principal en la defensa de la candidatura presidencial de Macri, y el radicalismo orgánico, por el momento no se ha plegado al coro que clama por el “Plan V-idal” (aunque los radicales bonaerenses se la pasen haciendo asados, en los que se habla de las bondades de la “piba de Flores”).

Por otra parte, como ha dicho Macri mismo, “falta mucho” (aunque esto puede ser para peor). Y por su parte, las encuestas no tienen la sensibilidad necesaria para lidiar con la conversión de la bronca y la negatividad a la positividad final del voto. Mucho del electorado dice que no quiere votar a nadie, pero son muchos que se declaran “no sabedores/no contestadores” si a la hora del balotaje tienen que decidirse por Cristina o Mauricio. Uno podría decir que la misma evolución de las crisis es la que decidirá en el seno de Cambiemos lo que finalmente suceda a nivel de la candidatura máxima.

El otro precandidato presionado para que se baje por el inefable círculo rojo es Sergio Massa, ya que su presentación puede dividir el voto de ese extraño centro plagado de peronistas no kirchneristas y así favorecer a que sean Cristina y Mauricio los protagonistas del balotaje. Pero el tigrense apuesta a que la ex presidenta no se presente –afirma a quien quiere oír que él tiene la posta– y por lo tanto, sin Ella en las gateras, Massa se sabe con posibilidades ciertas. Claro que el renunciamiento de CFK es un escenario hipotético, al que cada vez apoyan menos datos de la realidad.

Cristina Fernández aparece, así, como una trans candidata, porque se coloca más allá de todas las especulaciones, y desde su silencio mayestático, observa como los demás hacen campaña a su favor. El Gobierno, con su impotencia frente a la inflación y el desmadre económico, generando más pobreza que siempre vota a un heredero del General. El peronismo no kirchnerista, adoleciendo del choque de egos de sus referentes.

Y, por último, esta el proto candidato más famoso, Roberto Lavagna, que mientras tanto sigue subido en el lomo de su caballo de bronce, en “La Clo”, su chacra cañuelense. El ex ministro de Duhalde y Kirchner y ex candidato presidencial del radicalismo, sabe que el halo de su candidatura se define en la intersección de los deseos intensos del círculo rojo para que finalmente se tire a la pielta (o lo arrojen). Intuye que el tiempo juega a su favor (algo discutible) y que finalmente el peronismo no K y el radicalismo no M, encomendará sus ilusiones en él y no en otro.

Ha despachado con un “eso no sirve de nada” un ensayo escrito por Martín Lousteau en donde lo invitaba a sumarse a una coalición más amplia que Cambiemos para derrotar al kirchnerismo. Sin embargo, sabe que la llegada a la presidencia dependerá de que sucede a nivel nacional lo que pasó en Neuquén: de repente, el Movimiento Popular Neuquino, sin haber tomado partida alguna por los candidatos nacionales, fue el expediente salvador que encontraron algunos votantes de Cambiemos desesperados ante lo que aparecía como el triunfo del candidato kirchnerista.

Justo la misma estrategia del miedo en la que se ha embarcado la Casa Rosada. Se sabe que el terror gótico es un gran legitimador en la política –siendo Hobbes su más famoso expositor–. Lo que no se sabe es a que le tendremos más miedo los argentinos cuando en breve comencemos a concurrir a las urnas.

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