Los oficialismos perdieron La Pampa

por Oscar Muiño

El candidato del PRO tuvo un muy mal resultado al igual que muchos referentes del peronismo tradicional de la provincia, lo cual debe ser visto como una advertencia para ambos partidos

 

Asfixiado por encuestas dudosas, pronósticos sospechados, malestar y desilusiones, arrancó el proceso político verdadero. Internas y generales con el dato duro, la voluntad popular.

La Pampa votó el domingo 17. Un padrón de 246.517 mujeres y hombres. Cuatro de cada cinco se quedaron en su casa o siguieron de veraneo. Menos de cincuenta mil votantes definieron candidaturas en el peronismo y en Cambiemos.

Votación baja si se compara con los comicios obligatorios. Pero alta si se mide que una participación voluntaria que apenas selecciona candidatos. Un 20% del padrón movilizado para las internas sería una cifra imponente en otras latitudes.

En La Pampa, esos pocos miles produjeron una avalancha de sorpresas que dejan mal parados a los oficialismos. 18.134 votos en blanco entre las distintas listas podrían indicar un interés meramente de comarca, pero es posible suponer una muestra de disconformidad generalizada, una queja contra quienes mandan el país y la provincia.

El oficialismo nacional macrista fue aplastado. Y la conducción del peronismo pampeano mordió el polvo con derrotas inesperadas, victorias pírricas y hasta un abandono. El radical Daniel Kroneberger duplicó a Carlos Mac Allister. Este había ganado la interna anterior. Cierto que entonces había aprovechado la división radical, pero su cosecha 2019 fue inesperadamente pobre. Menos de un séptimo de los que fueron a votar eligieron al símbolo del PRO. Apenas el 4% del padrón acompañó la ortodoxia oficialista. El gobierno nacional, siguiendo el invariable método de negar toda mala noticia, culpó de traspié al propio Mac Allister. Difícil de creer: medio gabinete pasó por La Pampa para acompañar al antiguo 3 de Boca, quien se presentaba como el hombre de Mauricio. El hecho es preocupante para el PRO, que sólo existe en un puñado de distritos: obviamente CABA y Buenos Aires, también La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y poco más. Si un hombre conocido, identificado en el presidente, exhibe un desempeño tan débil, ¿qué posibilidades podrían abrirse en el NOA y gran parte del NEA, donde el PRO apenas exhibe existencia virtual? Muchos descartan hacer del tema una cuestión general. Pero no sería la primera vez que hechos nimios –una interna voluntaria en un distrito de baja población– puede cambiar el rumbo de lo por venir.

El radical Kroneberger, ungido candidato a gobernador por Cambiemos, fue franco: las penurias económicas populares, dijo, catapultaron su victoria. Para un partido que parece haber extraviado su vocación por el poder nacional, los resultados pueden determinar nuevas oportunidades. Las victorias ayudan a mejorar la autoestima. El festejo evitó –o al menos suspendió– la crisis que amenaza a la UCR por la discutida intervención a la Convención de Santa Fe. Queda claro que el PRO no puede vencer sin en auxilio de todos sus socios y, sobre todo, se advierte la debilidad de la administración nacional. En otras palabras, los radicales podrían reclamar un espacio en la mesa de las decisiones de Cambiemos y del gobierno. Y también estructurar una política de presión. O podrán limitarse a seguir su línea de estos tres años: recursos para provincias y municipios que gestionan y lugares en las listas comunes, desentendiéndose de las grandes decisiones y el rumbo del Estado. ¿Acaso intentarán una interna presidencial? En pocas semanas la Convención Nacional será teatro de enfrentamientos o acuerdo entre los diversos sectores partidarios sobre éste y otros temas.

La Pampa les dio la primera buena noticia en mucho tiempo. Habrá que ver si así lo interpretan los principales jefes radicales.

Aunque no se votaba gobernador, hubo 23.335 votos en la interna justicialista. El peronismo pampeano ganó todos los comicios a gobernador desde 1973. Con figuras excluyentes. Rubén Marín fue vicegobernador en 1973-76 y cuatro veces gobernador desde el ’83. Este año cumplirá 85 años. Carlos Verna está terminando su segundo mandato y no se presentará en la próxima. El ocaso de liderazgos fortísimos. Se está retirando una dirigencia que hegemonizó la provincia. Se disuelve una etapa exitosa, más de 35 años de gestión ininterrumpida. El retiro de las grandes figuras tiene consecuencias. En Santa Rosa –donde la presentación de media docena de candidatos evidencia la ausencia de un mando organizador– ganó para sorpresa general el candidato cristinista, Luciano Di Nápoli. Otra sorpresa fue la derrota de José Luis Rodríguez, intendente eterno de Santa Isabel y hombre de Verna. La candidata de Unidad Ciudadana, Marta Paturlanne, se impuso por veinte puntos. Incluso donde el oficialismo triunfó, lo hizo de modo mucho más ajustado de lo esperado.

El Diario de La Pampa ve en el resultado “un tirón de orejas para el aparato del PJ. El caso más evidente fue el de Jorge Lezcano en Santa Rosa: el sindicalista y diputado provincial disfrutó en la campaña no solo de la estructura de los espacios gremiales a que pertenece, sino del favor de buena parte de los funcionarios del Gobierno Provincial, que avalaron su postulación”.

Un dato de relevancia nacional es que el kirchnerismo ha logrado participar en las internas del peronismo en La Pampa. Acaba de acordar lo mismo en Santa Fe y acaso la convergencia se multiplique, a la luz de los resultados. El peronismo sigue con claroscuros. En Colonia Santa Teresa –una minúscula localidad de seiscientos habitantes fundada por alemanes– el intendente radical Raúl Weymann ganará su quinto mandato el 19 de mayo. Es probable que no tenga rivales. ¿alguna vez el peronismo había decidido antes no presentar candidato en algún distrito, por pequeño que fuese? Falta saber cuánto influyen cuestiones puramente locales, como las gestiones municipales, la calidad de los candidatos, el enfrentamiento de La Pampa con Mendoza por el uso del río Atuel, agravado por obras anunciadas en los ríos Tunuyán y Grande, que podrían limitar la irrigación en las tierras pampeanas. Los proyectos son los diques Los Blancos y Portezuelo del Viento. Éste afectaría también el curso del río Colorado.

Pero toda provincia tiene su especificidad. De ella y de la evaluación sobre sus gobernadores y sobre la Casa Rosada se nutre el voto de los argentinos.

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