La Pampa y el Cambiemos del desencuentro

por Norberto G. Asquini

El 17 de febrero se elegirán a los que competirán por la gobernación el 19 de mayo. Será una de las pocas provincias en que haya una pelea tan nítida entre los principales socios del oficialismo nacional

La Pampa inaugurará el año electoral 2019 cuando el 17 de febrero se realicen las primarias provinciales. La única fuerza que competirá ese domingo para cargos provinciales (gobernador y vice y diputados), ya que no son obligatorias para los votantes, será el Cambiemos pampeano con dos listas: la UCR con el diputado nacional Daniel Kroneberger como precandidato a gobernador y el PRO (la alianza a nivel provincial se llama Propuesta Federal y reúne al PRO, MID, Mofepa y Gen) con el ex secretario de Deporte de Nación, el ex futbolista Carlos Mac Allister. Las próximos elecciones en La Pampa tendrán varios condimentos: el principal es que el gobernador Carlos Verna, figura central en la política provincial, decidió no competir por su reelección luego de anunciar que debía enfrentar una enfermedad; y el segundo es que el gobierno decidió por primera vez desde 1983 desdoblar los comicios locales de los nacionales. Y los adelantó todo lo que pudo: serán el 19 de mayo.

 

LOS SOCIOS

A diferencia de otras provincias, en La Pampa los dos principales aliados de Cambiemos irán a internas. La convivencia no fue nada fácil entre ambas fuerzas durante los últimos tres años. En 2015, se hizo un frente electoral que llevó al radical Francisco Torroba como candidato a gobernador y se denominó Propuesta Frepam (por Propuesta Federal del PRO y por el Frente Pampeano de la UCR más sus aliados). La lista perdió con el PJ, pero obtuvo 12 diputados provinciales, que apenas pisaron la Legislatura se dividieron en dos bloques: 9 para los radicales más el socialismo y 3 para el PRO.

Los siguientes años fueron de una sociedad tácita, apenas unida por la alianza nacional. Fue una sociedad del desencuentro, en la que ambos sectores transitaron caminos políticos por separado, salvo en las coyunturas electorales. Los vaivenes del gobierno nacional marcaron la relación: cuando el gobierno de Macri levantaba en las encuestas, había acercamiento; cuando caía su aprobación, los radicales se alejaban.

 

EL QUIEBRE

En las PASO de 2017 fue un quiebre de la relación. El frente forzado entre ambos sectores llevó a conformar Cambiemos, aunque la marca no le gustara a los radicales. El PRO, con Mac Allister a la cabeza, quiso conformar en todo este lapso una mesa política de Cambiemos, a la que los dirigentes de la UCR se negaron permanentemente. Los peligros a quedar disminuidos frente al macrismo o a terminar deglutidos en un frente fueron razones para que los radicales le huyeran al abrazo del oso macrista. En las PASO el internismo crónico del radicalismo local y la crisis abierta por la presencia de Cambiemos llevó a la UCR a una derrota histórica. El PRO apoyaba la reelección de Francisco Torroba como diputado, pero un sector de los radicales se plantó con Martín Berhongaray. Frente a la falta de consenso, el macrismo presentó una lista “amarilla pura” con el joven Martín Maquieyra como candidato. Ante la sorpresa de toda La Pampa, Maquieyra le ganó la primaria a los dos candidatos y la UCR se quedó por primera vez desde 1983 sin ingresar un diputado nacional al Congreso.

 

UN CIERRE DESPROLIJO

Las desavenencias continuaron entre la UCR y el PRO durante 2018. Los radicales anunciaron que iban a presentar candidato a gobernador, mientras Mac Allister ya estaba lanzado. Entre tanto, el gobierno provincial anunció el desdoblamiento que apuró los tiempos electorales y el gobernador Verna anunciaba que no se presentaría a la reelección.

 

El cierre de la alianza y de las listas fue desprolijo, sobre todo en la UCR. Hubo tres candidatos, el senador Juan Carlos Marino, Kroneberger y Torroba. La convención radical decidió hacer un frente que no se llamara Cambiemos y definir el candidato a gobernador por una encuesta. Finalmente la encuesta dio empate técnico entre los tres, y Marino y Torroba decidieron sorpresivamente bajarse de la postulación. Quedó Kroneberger, el que menos medía. Entretanto, se conformó la alianza Cambiemos y en la mayoría de las localidades se fueron cerrando listas locales. Mac Allister ordenó su tropa, mientras el radicalismo buscaba vicegobernador, y conformó una lista de diputados a las apuradas.Y para colmo de males, se destapó el escándalo nacional que involucró al senador Marino en un supuesto abuso a una asesora.

 

UNA ELECCION ENTRE DOS

Las dos campañas han tenido tonos muy diferentes. Mac Allister, más conocido y con más recursos, ha apelado al cambio de signo político en la provincia, pero sin mencionar mucho a Macri. Se ha mostrado con un perfil bien opositor al PJ y el gobierno lo ha buscado como su principal blanco. Kroneberger apela al histórico votante radical y espera que la estructura territorial partidaria le haga ganar la interna. Se ha despegado totalmente de la figura presidencial.

Quien resulte ganador de la interna de Cambiemos deberá enfrentarse al Frente Justicialista Pampeano en un escenario que parecía polarizado entre las dos coaliciones electorales. Por primera vez, el PJ hizo alianza con otros partidos (kirchneristas, massistas y de la izquierda) en un frente de características anti-Macri. Sin Verna como candidato, hecho que rompió el ciclo de los líderes nacidos con la democracia en el ´83 (como Rubén Marín y Oscar Mario Jorge), el gobierno definió que fuera el diputado nacional Sergio Ziliotto el sucesor. El PJ, con Verna como armador, cerró filas y todas las líneas internas se encuadraron detrás de una misma lista. Durante este verano, Ziliotto recorrió la provincia buscando posicionarse y subir en la consideración pública.

En las legislativas de 2017, el PJ le ganó por apenas 76 votos. Esta vez, sin la ola amarilla sacudida por la crisis económica actual, el oficialismo pampeano observa cómo se encamina a revalidar la provincia. La Pampa es una de las seis provincias que desde 1983 es gobernada por el PJ. Todo un dato.

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