Mirá cómo nos ponemos

por Mara Pegoraro

Es fundamental mostrar todos los ámbitos en los cuales las mujeres son avasalladas porque la preeminencia del hombre se observa en múltiples espacios y actividades

 

Mirá cómo nos ponemos. Nos ponemos todas juntas. Mirá cómo nos ponemos.

Nos ponemos en pelotas, desnudas, para decir que nuestro cuerpo es nuestro. Que nadie tiene derecho, más que nosotras mismas, a decidir sobre él.

Mirá cómo nos ponemos. Nos ponemos a hablar, a denunciar.

Mirá cómo nos ponemos. Nos ponemos sexuales y sensuales.

Mirá cómo nos ponemos. Nos ponemos como protagonistas.

Mirá cómo nos ponemos. Ni una menos. No se va a caer, lo vamos a tirar. No sin mujeres. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. NOesNO.

Son algunas de las consignas con las que la batalla cultural y política que el feminismo propone decidió expresarse y se convirtieron en trending topic. Todas y cada una de ellas expresa una arista propia y diferenciada de la pelea contra el patriarcado y contra el machismo.

En ninguna de esas consignas ni de tantas otras utilizadas se denosta, ni se desprecia ni se pretende exterminar a “el hombre”. Lo que se destaca es el colectivo feminista cuya conformación no es ni pretende ser exclusiva de las mujeres. El uso deliberado del “nos”, de la primer persona del plural, es la marca distintiva del feminismo: la inclusión.

El uso del “nos” para decir que nos matan, nos violan, nos acosan, nos desaparecen, nos niegan, nos invisibilizan, nos perjudican, nos niegan derechos, tiene por objeto hacernos parte a todes de lo que le sucede a una. Es incómodo y está bien. Debe ser incómodo. La primera vez que dije “nos matan” me resultó extraño y automáticamente pensé: pero si yo estoy viva. Y ahí me di cuenta por qué tenía que usar el “nos”. Porque que yo esté viva quiere decir, lamentablemente, que otra no.

La denuncia de Thelma Fardin nos dejó a todes en un estado que va desde la impotencia hasta el desconcierto pasando por la desazón. Sin embargo, como suele suceder con los casos que shockean a las sociedades colectivamente y a los individuos, nos generó muchísimo coraje. Y es en nombre de ese coraje que estamos obligades a mirar más allá del horror del relato y de la certeza de que los abusos ocurrieron, ocurren y ocurrirán.

Erramos el tiro si creemos que el relato de abuso y acoso es la única expresión del machismo. Es sin dudas la más aberrante pero la que tiene, al menos, castigo evidente, aunque, como sabemos con Lucía y tantas otras, no necesariamente asegurado.

Es la persistencia de la injusticia la que nos obliga a seguir exponiendo el horror pero por sobre todas las cosas la que nos obliga a mostrar todos y cada uno de los ámbitos en los que las mujeres somos también avasalladas. Porque lo que los abusos muestran es la cara más horrible, el formato más extremo, de la invasión del macho hacia el espacio y la existencia de la mujer.

El éxito del patriarcado está en hacernos creer que solo en forma de violencia se expresa el machismo. Pero no es allí donde se construye y se reproduce. La preeminencia del hombre sobre la mujer se observa en múltiples espacios.

De acuerdo con el Censo del CONICET del año 2017, las mujeres representan el 53% de los investigadores; sin embargo, el 74% de la categoría de Investigador Superior están en manos de varones.

La Comisión Directiva del Consejo de Rectores de Universidades Privadas de la Argentina está compuesta por 15 miembros, ninguno de las sillas la ocupa una mujer. En el caso de la UBA, de las 13 Facultades que componen la Universidad, sólo 4 decanatos y 4 vicedecanatos se encuentran a cargo de mujeres. Sólo el 35% de las profesoras alcanzan la titularidad de cátedra.

Según un Estudio de la Consultora Ejes de Comunicación en donde se analiza la participación de economistas en radio y televisión entre diciembre 2017 y septiembre 2018, el ranking de 24 economistas está compuesto enteramente por varones, habiendo sido entrevistados 2197 veces.

Sólo 4 mujeres están al frente de organizaciones sindicales. Lo interesante son las temáticas que tratan esos sindicatos: Asociación Argentina de Actores (Alejandra Darín); Unión Personal Auxiliar de Casas Particulares (Lorenza Benítez  de Gómez); Sindicato de Educadores Argentinos (Mabel Kaprow); Sindicato de Educadores de Buenos Aires (Ada Leirós).

En los partidos políticos la presencia de mujeres en las máximas instancias ejecutivas partidarias nacionales es baja, ya que representan (en promedio) un 28,2%. Esto impacta en la conformación de listas electorales: en las últimas elecciones legislativas sólo el 17% de las listas que alcanzaron bancas fueron encabezadas por mujeres, mientras que sólo el 13% de las listas para mandato presidencial presentaron mujeres en cabeza de lista.

Podría continuar citando cifras de lo más“ triviales” para exhibir el machismo y el formato patriarcal que gobierna como paradigma nuestras sociedades. Los datos “duros”, como suele decirse, son aleccionadores. Me pregunto si son suficientes. Tengo la triste impresión de que no. Por eso… Mirá cómo nos ponemos. Nos ponemos todas juntas.

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