Vidal y Stanley, los rostros de la contención social

por Pablo Varela

En un momento en el cual los datos de la economía son negativos, las medidas para aliviar la situación de los sectores de menores ingresos en el GBA son decisivas

Ni el peronismo kirchnerista, ni el sindicalismo combativo, ni las organizaciones sociales determinaron el límite al plan original de Cambiemos. El fin del gradualismo vino de la mano un mercado que no vio “la luz al final del túnel”, ni siquiera con el acuerdo stand by obtenido con el FMI como telón de fondo.

“Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, repiten como mantra desde el oficialismo. En la praxis política, la frase se traduce en un término harto conocido por la sociedad argentina en las últimas décadas: “ajuste”.

Lejos de la euforia y el optimismo inicial, en las filas del oficialismo tomaron nota de que la devaluación operada en las últimas semanas no ha terminado de trasladarse a los precios. “Estamos enfocados en que no se nos incendie abajo”, razonó una voz cambiemita que recorre asiduamente el conurbano bonaerense.

En esa línea, el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Santiago López Medrano admitió ante el estadista que en las últimas semanas se ha verificado el aumento de la demanda de alimentos en algunos comedores que desde su cartera monitorean con obsesión.

Sin embargo, de la turbulencia económica y social que se avizora para los próximos meses, emerge la consolidación de una línea de trabajo que quedará al frente en la atención de las demandas sociales urgentes.

 

LA CONTENCION

María Eugenia Vidal y Carolina Stanley se conocen desde hace tiempo. Trabajaron juntas en el área social de la Ciudad, antes de que Vidal saltara a la vicejefatura de Gobierno. El simulacro de reformulación de gabinete acontecido semanas atrás, tuvo tal vez en la actual ministra de Desarrollo Social, su principal ganadora. Bajo su órbita, quedó absorbida el área de salud y el voluminoso régimen de la seguridad social (Anses).

Aunque varias voces en La Plata afirman que la dinámica de trabajo entre las áreas de desarrollo social de Nación y provincia se hace de manera conjunta y coordinada, el tándem de acción Vidal-Stanley emerge como los rostros de la contención social (con epicentro en el conurbano), de Cambiemos. La lógica cambiemita dio de bruces con el implacable pragmatismo del mercado, para terminar paliando los efectos de la crisis en territorio bonaerense.

Rápida de reflejos, Vidal ordenó reasignar partidas presupuestarias por $ 1.200 millones. Consciente de que las variables de la macroeconomía quedan fuera de su margen de maniobra, la gobernadora además, dispuso la mejora de los programas sociales basado en el aumento de un 15% del Programa MásVida, aumento del 15% en el SAE y aumento de las jubilaciones mínimas y asignaciones familiares.

Para la foto del anuncio, eligió al ministro de Hacienda Hernán Lacunza (quien maneja en presupuesto provincial), a López Medrano (quien administra los recursos en el territorio) y al intendente de Vicente López, Jorge Macri, con quien ha mantenido algunas disidencias internas pero hoy es un importante apoyo. El primo del Presidente está instalado como armador político del PRO en tierras bonaerenses (con eje en el conurbano) y es un jefe comunal con ascendencia y prédica sobre sus colegas.

En esa línea, Vidal encomendó a sus ministros que oficien de voceros del gobierno provincial ante la crisis. La gobernadora ordenó a su equipo de trabajo que salgan a comunicar y sean más activos en su relación con los medios y en las redes sociales. Tal vez la experiencia de las inconsistencias en los aportes de campaña (aportantes truchos) que dejaron a la mandataria provincial en la primera línea de responsabilidad, haya sido un aprendizaje. En ese contexto, la gobernadora buscó aceitar vínculos con los jefes comunales del peronismo y mandó a algunos de sus funcionarios a reunirse, en el contexto de la solicitud de declaración de emergencia en lo social, económico y alimentario.

Por lo bajo, algunos funcionarios del gabinete de Vidal, admiten que la declaración de emergencia, es solo declamativa y fue el propio Jorge Macri, quien cruzó a Verónica Magario, intendenta de La Matanza en ese sentido: “Si la intendenta Magario está en emergencia que la declare ella”, disparó el jefe comunal de la zona norte del GBA.

A su vez, fue el ministro de Gobierno Joaquín De la Torre quien en paralelo, lanzó un mimo para los jefes comunales del peronismo: “Los intendentes son parte de la solución, no del problema”.

 

LA SUPERMINISTRA

Stanley salió fortalecida de la reformulación del gabinete. En sintonía con las acciones de provincia, otorgará $ 2.700 a beneficiarios de la AUH: $ 1.200 en septiembre y $ 1.500 en diciembre.

Es además, el rostro que se ha encargado de dialogar desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri con las organizaciones sociales, que previsiblemente, ocuparán cada vez más las calles en un contexto de deterioro de los indicadores sociales y económicos.

Pero además, los movimientos internos y la reasignación de roles dentro del esquema de Cambiemos podría tener su correlato electoral. Las últimas tres veces en las cuales Macri compitió por un cargo ejecutivo, integró fórmula con una mujer. Stanley aparece así, como un posible nombre para acompañar al Presidente, que recientemente, desde Nueva York, ratificó su vocación de competir en 2019.

Vidal y Stanley emergen como los rostros amables de un Gobierno que solo tiene datos económicos negativos para anunciar por el momento, y que apuesta a estos dos pilares políticos para la contención social, al menos, hasta que la economía tenga su próximo rebote ascendente.

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