Santa Fe: la provincia de los tres tercios

por Mauricio Maronna

Los principales espacios políticos de la provincia tienen situaciones internas que resolver para definir a sus candidatos de cara a las elecciones de 2019

 

La política santafesina volvió a foja cero. La debacle económica del Gobierno nacional puso en otro estadío la creencia que existía en los corrillos políticos, tras la clarísima victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas. Parecía que el futuro santafesino era “amarillo”, y que al próximo gobernador de la provincia sólo había que ponerle el nombre y el apellido.

Aquel episodio electoral tuvo características inéditas: Albor Cantard, el primer candidato a diputado nacional, había ganado las elecciones sin que lo conozca la inmensa mayoría de los santafesinos. Era el valor de la marca Cambiemos la que cotizaba en oro, por sobre el peronismo –que hizo una muy digna elección– y el Frente Progresista, que salió tercero.

A menos de un año de aquella parada, todas las encuestas dan en Santa Fe el regreso de los tres tercios. Cantard sigue sin ser conocido por la mayoría, pero ahora la marca Cambiemos está en caída. No es que las demás escuderías hayan mejorado, es el macrismo el que se cayó por la mala consideración de la economía.

Para colmo de males, el PRO tenía un buen candidato por primera vez en la provincia. Luciano Laspina, sólido economista, podía ofrecer desde su candidatura a gobernador un perfil de cambio. Pero, el presidente de la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados no quiso saber nada con regresar a Santa Fe a hacer política. Y se bajó.

Hoy, aunque parezca increíble, Cambiemos tiene ya lanzados a dos radicales, de la misma ciudad y del mismo grupo político de pertenencia, que sólo existe en la capital de la provincia. Mario Barletta parece querer tomarse revancha de la preferencia que tuvo José Corral a la hora de postular a Cantard y no a él en la lista a diputados, y está decidido a enfrentarlo.

Mientras Corral se saca fotos con Marcos Peña –su principal factótum– y con Mauricio Macri, Barletta hace lo propio con Elisa Carrió, quien ya dijo que no quiere saber nada con el actual intendente de la ciudad de Santa Fe.

En este escenario, el PRO busca un postulante para jugar en las primarias, pero Corral se golpea el pecho y, por lo bajo, declara que no cree que haya internas en el macrismo. Lo mismo dice Peña, quien sin embargo como segunda instancia no descarta una primaria. “Con los quilombos que tenemos acá, no me pida una descripción sobre la interna de Cambiemos en Santa Fe”, tiró la pelota a la tribuna un funcionario que tiene su despacho a metros de Macri.

En el Frente Progresista, el gobernador Miguel Lifschitz apostó casi todos los porotos a la reforma constitucional y a su propia reelección. Al fin, el 29 de agosto se tratará en la Cámara de Diputados la posibilidad de tratar la cuestión sobre tablas. Habrá un sonoro rechazo: el PJ, Cambiemos y otros bloques menores han adelantado su negativa.

Al caerse la reelección, el Plan B tiene un apellido que empieza con B. Antonio Bonfatti pasará a ser la esperanza socialista, aunque el actual presidente de la Cámara de Diputados sigue sin blanquear totalmente esa posibilidad. Así como la economía es un dolor de cabeza para Cambiemos, la inseguridad es un castigo para los socialistas.

Los constantes ataques que se produjeron contra fachadas de viviendas vinculadas a instituciones o personas del Poder Judicial preocupan a los rosarinos. Justo cuando el Gobierno podría jactarse de que Santa Fe es la única provincia que mandó al banquillo a organizaciones narco.

Para que el Frente Progresista tenga alguna chance en 2019, Lifschitz y Bonfatti de berán caminar juntos y dejar de lado ciertas tirrias que se hicieron notar desde el mismo momento en que se traspasó el poder, en 2015. De lo contrario, estarán peleando para ver quien lleva la manija más grande del cajón.

La gestión de Lifschitz tiene una alta consideración entre los santafesinos, pero ya la tenía en 2017, cuando la lista encabezada por el díscolo Luis Contigiani (hoy casi un extraño en el Frente Progresista) salió detrás de Cambiemos y el PJ. El objetivo será que, esta vez, el gobernador esté presente en la boleta única. Y, para eso, deberá encabezar la lista a diputado nacional, buscando una tracción simbólica porque en Santa Fe no hay boleta sábana.

Sin embargo, no son pocos los que alertan que Lifschitz debería volver a postularse para la Intendencia de Rosario, ciudad que gobernó durante ocho años, y que hoy tiene grandes chances de pasar a ser administrada por el macrista Roy López Molina, amplio triunfador de los comicios para el Concejo Deliberante. El titular de la Casa Gris ya hizo saber que no quiere saber nada con esta última opción.

En el peronismo habrá, a priori, una interna entre Omar Perotti y el kirchnerismo, salvo que el senador rafaelino decida a último momento inclinarse por una opción diferente. “El que le gusta a Mauricio (Macri) es Perotti”, le dijeron a este periodista varias veces en la Casa Rosada. Sin embargo, ya nada hace pensar que el legislador se calce ropa amarilla.

Como casi siempre, “el mito del eterno retorno” tiene nombre y apellido: María Eugenia Bielsa. Como si se tratase de una“ star” que guarda los secretos para que después tenga más resonancia la decisión, la renunciante ex diputada provincial arma reuniones con dirigentes peronistas especulando con una candidatura a gobernadora.

Así están las cosas en Santa Fe.

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